Socializando las pérdidas...

A nadie escapa, que en los últimos dos meses, tanto a nivel estatal pero en Bizkaia especialmente, han acaecido distintos incidentes de carácter gravísimo, con el nexo de unión de juventud y parte de infancia, entre sus protagonistas. Aunque a decir verdad, en realidad si se le ha escapado a alguien. A un alguien tan representativo como sus cargos debieran indicar. Siempre hay personas, principalmente aquellas que forman parte directiva de las pertinentes administraciones intervinientes, que ni siquiera se han atrevido a dar el perfil. Que un representante de la ciudadanía, en los distintos estratos administrativos en los que concurran, se niegue a salir a informar y analizar lo que acontece en su villa, provincia o comunidad autónoma ante la opinión pública, merece cuanto menos una valoración de irresponsabilidad en toda regla. Es de justica subrayar la honrosa excepción de Dña. Mónica Arias, Fiscal Delegada de Menores; nos convenciesen o no posteriormente en mayor o menor medida sus explicaciones aportadas. Bravo. Ese posicionamiento avestrucil, impregna como no podía ser de otra manera, de cierta dejadez institucional y una manifiesta y posible reducción de daños políticos colaterales. Recuerden aquello de “no remover …” o aquella otra “recomendación” de un representante zamorano a un equipo socio-educativo: “Aquí no estamos para dar titulares. Estamos para evitarlos”. No le sorprenderá a nadie del ámbito social, que una vez transcurridos los hechos tan penosos y enormemente graves provocados por personas con minoría de edad legal (más que suficiente para responsabilizarse penalmente de sus actos), las distintas maquinarias gubernamentales conectadas con el ámbito de la Infancia y Juventud, principalmente circunscrita al entorno de la dificultad social, se han puesto a trabajar. A partir de, aunque se nos llene la boca hablando de la prevención. Las mismas maquinarias autocomplacientes, que meses...

LA SERVILLETA

Corría el año 2001, cuando toque aquel timbre. Sonaba añejo y tintineante, pero funcionaba a la postre, que era al final su cometido. Subí en ascensor hasta la segunda planta de un edificio sesentero, con alicatados cañí. Me esperaba un matrimonio, pareja de educadores que me abrían su espacio y hábitat natural de sus últimos lustros. A partir de allí, todo lo demás ya casi se lo he ido contado en este otro ciber-habitat de lo social. Este año se descifró uno de los grandes enigmas de la humanidad, nuestro código genético. Con el ADN humano en las manos de los poderosos lobbies farmacéuticos, ya avecinábamos el fin de la especie. No estamos aún a salvo, pero al menos los ecos de la extinción o manipulación genética, han dejado paso a otra serie de confabulaciones. En Septiembre el mundo occidental se tambaleaba en torno a dos edificios colosales. Caían los símbolos del imperialismo, de una cultura occidental incrustada a martillo por todos los rincones del mundo y se detentaba una obviedad: la fragilidad del ser humano (víctimas) y la vileza del mismo (verdugos). También se destapaban grandes escándalos de la iglesia católica a través de los abusos sexuales, sin saber como ni quien pudiera poner fin a esos delitos contra la libertad de las personas y más concretamente la de los/las niños/as. Recuerdo un hogar al que hoy día tildaría de austero, cómodo y enormemente acogedor. Un grupo de niños/as encantadores, con miradas tristes, entremezclados entre razas, etnias y culturas. También recuerdo como se asomaba el humor de manera cotidiana, con fluidez y ganas de reírnos de nosotros mismos antes que de los demás. No negaremos que también hubo momentos delicados para algunos chicos, dificultades convivenciales motivadas por el simple y honroso hecho de...

TITIRITRASTOS: HISTORIA DE UNA HISTORIA NUNCA CONTADA...

Titiritrastos son hijos de un globo y una maleta. El globo, español, y la maleta sin duda francesa, aunque nacionalizada colombiana. Entre sus parientes cercanos estaban Marcel Marceau y los mimos comediantes de Tricicle. Luego se añadieron más, pero ya como parientes políticos y no tanto de sangre, hablo del Soleil y quizás algúno que otro más. Titiritrastos antes de ser colombiano fue parisino, inglés, italiano, malgache, indio y haitiano. Internacional, pues. La gente pregunta “¿y ese nombre de dónde viene?“. Y yo creo que ese nombre le perteneció desde el comienzo de los tiempos, aunque a mi mente llegó después, cuando me perdí una vez entre los arrozales de Madagascar buscando el camino a una montaña que había visto en el horizonte aquella misma mañana y a la que no sabía cómo llegar. Tenía todo el tiempo del mundo para mí mientras atravesaba ríos y aldeas. Ya había formado allí una tropa circense con algunos muchachos de la calle, acróbatas extraordinarios. Me gusta pensar que el nuestro fue el primer circo que jamás hubo en Madagascar. Tan desconocidos eran los circos, como nosotros los entendemos, que cuando aparecíamos en público, en los barrios más pobres que imaginarse pueda, con la cara pintada, en vez de payasos, magos y acróbatas, ¡la gente decía que había llegado Papá Noel! No sé de dónde sacaban tal conexión. Pero en mi inolvidable caminar de aquel día, iba yo pensando en un nombre para alguna futura tropa circense en la América Latina de mis sueños. Y desde el primer momento lo quise. “Este es” me dije. TITRITRASTOS. Entonces, cuando llegue a Medellín en el 96, Titiritrastos ya existía aunque solo como un pensamiento, al igual que nosotros existimos ya mucho antes de nacer como un pensamiento en la...

DESFILADEROS

Una de las características más recurrente en las profesiones derivadas de las Humanidades, es el material sensible con el que trabajamos. Las personas, particularidades e individualidad de cada sujeto, concentran en un único organismo distintos planos, que van desde un sinfín de oportunidades y potencialidades a un complejo abanico relacional de excepcional sensibilidad. Ambos mundos conviviendo interrelacionados. Acompañar y recorrer el camino a través del trecho constructivo, será parte del éxito en ese proceso personal (sujeto) y profesional (educador/a social). Cuando el trabajo en red es productivo y parte de voluntades eficaces por las piezas que lo integran, los educadores somos de los primeros en remar junto a otros profesionales de intervención directa, traspasando incluso nuestras propias competencias. En acogimiento residencial, tenemos a bien responsabilizarnos de la protección a la infancia y juventud en situación de dificultad familiar. Pero si queremos alcanzar buena parte de los objetivos planteados con cada sujeto protegido, es inconcebible no hacerlo en connivencia con la familia. Como aún no se ha inventado el proyecto donde la familia, como institución, pueda formar parte integra del recurso de acogimiento, es el educador en este caso, quien se propone traspasar la frontera y reconocer la parte más íntima y humana de nuestro joven residente: el hogar familiar. La trabajadora social coordinadora del caso, acepta de buena gana la adhesión, reforzando de esta manera una visión conjunta de la situación y las posibles soluciones a devolver. Si, si, ya se que me dirán que existen los educadores familiares, comunitarios o de medio abierto que se ocupan mas directamente de ese espacio socio-educativo. Que previamente se vino haciendo un recorrido histórico con esa familia (trabajadores sociales, psiquiatras, profesores….), pero que por un motivo u otro, acabó con la salida del niño del ámbito familiar,...

5 PROPUESTAS DESDE LA EDUCACIÓN SOCIAL PARA EL ACOGIMIENTO RESIDENCIAL...

Se ha iniciado un nuevo año y nadie iba a garantizar que nuestra profesión lo empezase con buen pie. Ni el más optimista del lugar, firmaba buenas nuevas sobre el nuevo calendario que acontece. Al contrario, pareciera cumplirse aquello de que “ para con Dios, hay que tener (sujetar) por el carro ”. La noticia saltaba a los medios de comunicación en estos días navideños. Fue cogiendo fuerza según pasaban los días y la información se agrandaba con comparecencias oficiales y el consiguiente ruedo de dimes y diretes. Del ámbito local (Toledo), al autonómico y de ahí al estatal. Más amplitud, más ruido. Más conjeturas, más opiniones, más culpables. Menos verdad, menos soluciones. Fui leyendo y siguiendo la noticia de cerca, con el mayor número de referencias y partes implicadas posibles. Supongo que lo habré heredado del periodismo sin saberlo, pero en mi trabajo diario es el pan de cada día: ir a las fuentes, contrastarlas y surfear entre la información para dar con la versión más objetiva o veraz (si es que de verdad existe). Cuando surgió la idea de realizar este artículo, tuve una cosa muy clara desde el principio: la educación social tenía y tiene que plantear soluciones. De denunciar a los culpables (con mayor o menor acierto) se ocupa la prensa, de investigarlos la policia y de juzgarlos la justicia. El fatal accidente y posterior fallecimiento de una niña tutelada por la Junta de Castilla y la Mancha, es a todas luces una situación desagradabilísima, provocada por una cadena de infortunios con un indeseable desenlace. La educación social, como parte implicada en el entramado organizativo e institucional (vivía en un hogar residencial, supervisada por profesionales) debe hacer una reflexión profunda y reclamar que los distintos desajustes que pudiesen haberse dado,...