Y, ¿CÓMO SE FOTOGRAFÍA EL VÍNCULO?...

El mismo día de mayo que a mí me toco “predicar” en la nueva Facultad de Educación de Bilbao (UPV-EHU) sobre los “profesionales inútiles” (en el 20 aniversario de la puesta en marcha de la Educación Social), Asier me regaló “Imago”. Coincidencias de la vida, yo hablé de las miradas y este pequeño libro también habla de ellas, aunque son miradas que sirven para enfocar una cámara, recogidas en retinas digitales. El libro y yo, creo que defendemos como esencia de la profesión el saber mirar. En la conferencia insistí en que la educación social se definía por una “forma singular de estar, mirar y atender”. Ni en la práctica profesional ni en la cámara que registra vidas, caben las etiquetas, los indicadores de riesgo ni la beneficencia que pixela colores para crear buenas impresiones. Imago nos recuerda que, con cámara o sin ella, siempre somos espejo. La mirada de nuestros ojos o la foto que devuelven al otro la dignidad de una persona que existe, que no se diluye en el paisaje, que es vista como persona. La mayoría de las veces no hace falta que hablemos. Miramos receptivos e interesados por saber de otras vidas. Al mirar vemos y retratamos retazos de historia con argumentos, damos existencia a sus relatos. Miradas y fotos intentan decir a la otra persona “tu me importas”. Como cualquier foto de una persona querida colgada en la habitación, vamos acompañando recorridos, tiempos y etapas. Estamos allí y a ratos, cuentan con nuestra ayuda. Nuestro expediente se compone de imágenes y no de informes, tratando de imaginar la cara que pondrá la persona o el grupo cuando sugerimos un itinerario, una propuesta de cambio, una ilusión vital diferente. Como las cámaras automáticas, no podemos dejar de obligarnos a...

PROTOCOLOS: Una silenciosa máquina de abandono social. Parte II...

Andrea es una joven castellonense de 20 años, dispuesta a disfrutar de la vida y de su familia. Pronto se acercan las navidades y en esas fechas, pretende pasarlas con los suyos, en un entorno más cálido y cercano, alejada a ser posible del reciente tormento relacional que ha padecido. Es 13 de Diciembre y nuevamente, acaba de recibir amenazas y un intento de atropello por parte de su expareja, un joven de 22 con varios capítulos actuales y pasados de violencia machista. Decidida, se dirige a la comisaria de Policía más cercana y pone en conocimiento de las autoridades competentes, dichos sucesos. 10 días más tarde, Andrea yace empotrada en una gasolinera, al ser raptada por su asesino y expareja; y estrellar este deliberadamente su coche. La maté porque era mía, que diría la canción. Y es que en España, parte de nuestra literatura escrita tradicional y musical, sigue teniendo la bochornosa honra de estar en vigencia. La conciencia y cultura machista más rancia y abominable, como herencia de nuestro pasado más turbio y segregador. 10 días. Ese es el nuevo marco temporal de la vergüenza. Y en medio, hordas de datos y estadísticas para arrojar mas confusión y bochorno a la historiografía del suceso: en la actualidad el ratio de protección policial establecida para personas en situación de riesgo es de 1 Policía por cada 70 mujeres (por cada 20, en el mejor de los casos, según la CCAA), el incumplimiento de ordenes de alejamiento por parte de los maltratadores sigue estando en niveles desproporcionados, los Juzgados especializados en violencia de género han cumplido diez años desde su fundación y continúan con un excedente de expedientes bastante importante, trasladándonos de alguna manera a la fatídica ambivalencia Justica tardía, justicia baldía. Un policía,...

PROTOCOLOS: Una silenciosa máquina de abandono social. I...

Aurelia tiene 64 años y reside en un centro para personas mayores. Aquejada de unas dolencias, es trasladada en ambulancia al centro hospitalario de Úbeda (Jaén). Hasta allí es acompañada por una profesional de dicha residencia, quien realiza la gestión pertinente de entrada en el registro de Urgencias de dicho centro. 12 horas más tarde, Aurelia fallece: tumbada en una camilla de las Urgencias hospitalarias, sola, sin ser atendida, “ni localizada”. La triste noticia se asoma en estos días de felicidad artificiada, donde los reencuentros familiares y ejercicios de solidaridad composturado, van casi de la mano. Mientras los procedimientos judiciales deberán arrancar para dar respuesta a nuestra mecánica institucional, la reflexión moral y social necesaria, parece abocada a la afrenta exculpatoria, cuando no al escapismo más despreciable. No nos engañemos, desde el conductor de la ambulancia, hasta el personal residencial acompañante, la dirección de dicho centro, el personal administrativo sanitario de urgencias, pasando por el personal médico : celadores, auxiliares, enfermeros o médicas hasta los órganos rectores hospitalarios llegando incluso a los responsables políticos de Sanidad (autonómicos y estatales) , nadie absolutamente tendrá un llanto o motivo de autocrítica por la perdida de Aurelia. La más que (re)probable acción reflexiva recurrente, será la de definir cartográficamente en que eslabón de la cadena procedimental o protocolaria, tuvo lugar la fatídica disfunción por la cual Aurelia, permaneció sola y doliente en un centro sanitario durante medio dia. O como pérfida y castizamente relata nuestra literatura popular autóctona, puede sonarnos a aquello de entre todos la mataron y ella sola se murió. No es un caso aislado, por mucho que los procedimientos y protocolos que inundan nuestra geografía, hayan tenido a bien, solventar cientos o miles de problemáticas y casuísticas sociales o humanitarias. Son las formas, idiota....

Tan profundamente irresponsable...

Carta abierta a Arcadi Espada y su artículo Tan Buen Muchacho Días y noches de zozobra, las que nos ocupan en este final de Agosto. Hubiera preferido millones de veces más, tener que seguir viendo noticias del intento caciquil de asamblea constituyente en Venezuela o de las Huelgas en el aeropuerto del Prat antes que palidecer con el atentado en las Ramblas. Hoy mismo, el Consejo General de Colegios profesionales de Educadoras y Educadores sociales de nuestras comunidades autónomas está ofreciendo todo su apoyo a las familias victimas del atentado, participando en la manifestación #notincpor a favor de la paz y condena de actos de esta naturaleza. Intento digerir su artículo con el necesario respeto que merecen las personas y el ejercicio de libertad de expresión que lo sostiene, aunque he de reconocer que me cuesta y pienso confrontar algunas de sus ideas cuando no categorizaciones. Vaya de inicio que no conozco personalmente a la educadora social Raquel Rull y aunque compartamos profesión, procuraré no pecar de corporativismo alienable, dado que entiendo y reconozco que en mi ámbito profesional como en muchos otros que existen, hay técnicos/as muy buenos, buenos/as, regulares, malos/as y muy malos/as. Situación esta que en el periodismo de hoy en día no se da y mucho menos entre tertulianos/as, como todos bien sabemos. No intento convencerle de que le guste la carta de mi compañera, ni si quiera que la comparta o la aprecie. Lo que no se puede tolerar es que no la respete. Primero por que no la entiende, ni por amplitud de miras ni por deontología. Creo sencillamente, amén de no equivocarme, que la idea principal de esa carta no era más que un grito de rabia y de impotencia por parte de una educadora social lanzando...

educadoras/es sociales: Agentes formadas/os...

Llega el verano y con el, nos asomamos a viejas liturgias universitarias, que también se desarrollan en nuestro ámbito profesional como es la educación social y no por menos, merecen ser detalladas. La primera trata sobre la ya tradición medieval de los actos de graduaciones universitarias, más tarde teatralizadas por la cultura popular estadounidense. Colofón a un ciclo de varios años de formación, de compañerismos, de sensaciones, de aprendizajes, de vivencias; todo ello edulcorado de cierta impulsividad juvenil y desasosiego por un futuro laboral próximo. Tópicos al margen, la educación social y las facultades de Ciencias de la educación de este país en su inmensa mayoría, se han sumado a este pequeño ritual académico, y a su favor he de decir, que además de preciosos y elaborados discursos estudiantiles, me enorgullece ver como los salones de actos se llenan y los familiares en particular (la sociedad en general) van acercándose a este mundo de la profesión, aunque sea en sus primeros pasos. Esto también es hacer educación social y visibilizarla, no lo olviden. Cientos de graduadas y graduados que incluso en estos meses de Junio y Julio se replantean si plantarse y adentrarse en la selva laboral en búsqueda de una oportunidad o por el contrario, alargar un poco más esta formación con un Master, dada la diversidad de enfoques y circunscripciones que sobrevuela la ya mencionada, y poder así especializarse en alguna de ellas, más concretamente. Cerca de 1.000 graduados/as, han debido acabar su formación este año 2017. Y por esa misma puerta de entrada a dichas facultades, se van adentrando aún timoratos las primeras matriculaciones del nuevo curso. Otros 1000 jóvenes (y no tan jóvenes) se amontonan en las secretarias de centro y salas de ordenador para poder iniciar su andadura por...