Educación Social: ¿Vaso medio lleno o medio vacio?...

Muchas son las dudas y debates pendientes en la compleja tarea de la educación social. En este dia Mundial que hoy celebramos, nos asomamos a este ventana para intentar arrojar algo de luz en los distintos posicionamientos y tendencias que desarrollamos a diario desde la praxis. Con todo, sin pretender ser ambiciosos, daremos algunas pinceladas de a lo que nuestro parecer es o debería, en estos años de recorrido profesional de acompañamiento pedagógico. Desde un iniciático ideal de transformación social a un más reposado atalaya de acompañamiento hacía el empoderamiento ciudadano. Cuestionando por momentos el idílico Edén de la perspectiva motivacional y resiliente (¿no tenemos derecho a caernos?), pero sin obcecarnos en el negacionismo anárquico de un complot neoliberal contra los derechos de las personas, desde la Infancia, Juventud a personas mayores, con mayor o menor grado de vulnerabilidad social. Cuando se asoma un debate de la transcendia, de si la educación social es asistencialista o apodera a las personas para defender sus derechos, pareciera que con un marianismo del estilo “pues depende. En algunos casos si, y en otros todo lo contrario“, resumiríamos buena parte del conflicto de identidad en el que nos hayamos. A nosotros, lo que nos provoca la educación social en reiterados momentos de ejecución es la sensación de asomar la duda y el miedo a responsabilizarse. Con cierta tendencia recurrente a convivir y acomodarse en un sistema prefijado, mayoritariamente bajo el amparo institucional, más que a explorar territorios de cambio reales. No tanto en el acompañamiento profesionalizado, como si en el sentimiento corporativo y en la deseada construcción identitaria de una profesión distinta, necesariamente liberizadora. Un sentimiento rupturista que en la teoría queda explosivamente recogida, pero luego en la práctica acaba cristalizándose bajo unas formas mucho más permeables, sosegadas...

La Educación Social y Polifemo...

Hace unos cuantos meses se presentó en Gasteiz el libro de “#Edusohistorias: un viaje por la educación social” junto a nuestros padrinos los educablogers y cómo no, con el respaldo del Colegio de educadoras y educadores sociales del Pais Vasco. La verdad es que los verdaderos protagonistas de esta maravilla son ellos y a pesar de mis reticencias, me insistieron en que hablara un rato. De un libro con 23 historias la mía sólo era una y además la más corta. ¿Qué contar? No se me ocurría nada, así que repasé el tsunami de tweets y comentarios en facebook y hubo uno que me dio la clave. Primero me hizo mucha gracia y luego me hizo pensar bastante, y cómo no darle vueltas (lo siento lo llevo en los genes). Rezaba tal que así: A Carlos, al que sigo hace bastante tiempo, no le falta razón. Es un librazo y contiene la esencia de educadoras y educadores a los que admiro muchísimo. Sin embargo, no sé que paparruchas soltará en cada clase la señora Pérez Serrano, de nombre Gloria, pero tras enredar un poco internet me encuentro con que es Doctora en Pedagogía por la Complutense, Catedrática de Educación Cívica en la Universidad de Sevilla, Catedrática de Pedagogía Social en la UNED… y así un carro de títulos y de méritos académicos que nos son “moco de pavo”. Así pues, me encontré en una encrucijada porque tenemos por un lado las historias de la gente de trinchera, tan necesarias y tan apasionantes, pero la fuerza sin control… La práxis o la teoría? Muchos de los alumnos que acuden a realizar prácticas al centro donde trabajo y pasan por mis manos viene ávidos de experiencias, de chavales, de intervenir, de… HACER y yo les hago...