IMAGO: Una mirada apreciativa a la educación social...

Nuestro compañero y amigo, Iñigo Martinez de Mandojana (Asociación educativa Dando Vueltas – Biraka), tiene a bien ofrecernos unos pequeños párrafos de reflexión despues de la presentación del proyecto en Vitoria-Gasteiz el pasado Jueves 07 de Junio, lo que le ha sugerido y hecho sentir este viaje fotográfico que significa IMAGO a través de la educación social y los protagonistas que lo conforman. Pasen y vean…o mejor aún, dejense llevar por la Imago-nación. Son varixs lxs que me han preguntado por el libro “IMAGO” y su extrañeza como fotolibro en una profesión donde lo normal es contar y relatar con palabras, informes, documentos y demás. Y tengo que reconocer que se me hace harto complejo darles una valoración o trasladarles algo a nivel narrativo sobre qué es IMAGO. Hoy escribo algo diametralmente diferente a lo que hubiera escrito hace una semana antes de escuchar a David y a Asier, con lo que una vez más me aventuro a escribir sin tener ni la certidumbre ni la seguridad de que lo que estoy escribiendo sea algo que pretendían los autores. IMAGO para mí es una foto a nuestro mundo interior. Es un fotolibro que retrata nuestra historia de vida personal y profesional, donde en cada página se despiertan un montón de sensaciones, emociones, episodios que algunxs hemos vividos en primera persona del singular. No son lxs mismxs actores/actrices, ni los mismo escenarios, ni la misma época, pero huelen igual, saben igual, se sienten igual. IMAGO es un Delorian. Un objeto transaccional que nos lleva a nuestra experiencia más interna de cuando cuidamos, contuvimos, miramos, sufrimos, nos emocionamos, escuchamos, nos enrabietamos, y con la que conectamos a través de esa historia fotográfica. A veces a toda página, a veces a dos, enmarcada de blanco, a veces...

Y, ¿CÓMO SE FOTOGRAFÍA EL VÍNCULO?...

El mismo día de mayo que a mí me toco “predicar” en la nueva Facultad de Educación de Bilbao (UPV-EHU) sobre los “profesionales inútiles” (en el 20 aniversario de la puesta en marcha de la Educación Social), Asier me regaló “Imago”. Coincidencias de la vida, yo hablé de las miradas y este pequeño libro también habla de ellas, aunque son miradas que sirven para enfocar una cámara, recogidas en retinas digitales. El libro y yo, creo que defendemos como esencia de la profesión el saber mirar. En la conferencia insistí en que la educación social se definía por una “forma singular de estar, mirar y atender”. Ni en la práctica profesional ni en la cámara que registra vidas, caben las etiquetas, los indicadores de riesgo ni la beneficencia que pixela colores para crear buenas impresiones. Imago nos recuerda que, con cámara o sin ella, siempre somos espejo. La mirada de nuestros ojos o la foto que devuelven al otro la dignidad de una persona que existe, que no se diluye en el paisaje, que es vista como persona. La mayoría de las veces no hace falta que hablemos. Miramos receptivos e interesados por saber de otras vidas. Al mirar vemos y retratamos retazos de historia con argumentos, damos existencia a sus relatos. Miradas y fotos intentan decir a la otra persona “tu me importas”. Como cualquier foto de una persona querida colgada en la habitación, vamos acompañando recorridos, tiempos y etapas. Estamos allí y a ratos, cuentan con nuestra ayuda. Nuestro expediente se compone de imágenes y no de informes, tratando de imaginar la cara que pondrá la persona o el grupo cuando sugerimos un itinerario, una propuesta de cambio, una ilusión vital diferente. Como las cámaras automáticas, no podemos dejar de obligarnos a...