Juego e Imitación

El juego es una herramienta extraordinaria para desarrollar las capacidades sociales. Si estas capacidades las englobamos en los ámbitos del desarrollo humano de las áreas cognitiva, socio-afectiva y psicomotriz, podemos asegurar que el juego es el motor del desarrollo integral de la persona, de ahí que el espacio donde se integra y los elementos que intervienen en él sean sumamente importantes para su práctica, debido a la estimulación sensorial e intelectual que se intercambian durante el proceso. El juego propicia la participación colectiva e interacción entre iguales fomentando la socialización. Y ¿para qué sirve la socialización? para interactuar y establecer una conexión natural cuando nos relacionamos con las demás personas, por la que vamos adquiriendo normas, valores, costumbres, conocimientos culturales,…, los cuales nos ayudarán a formar la personalidad individual y colectiva que hará progresar a personas, sociedad y humanidad. La mayoría de los juegos estimulan la psicomotricidad debido a la necesidad de movimiento natural y el contacto humano. Se trata de una herramienta privilegiada para ser utilizada como elemento dinamizador e imprescindible en las diferentes etapas del desarrollo humano, en multitud de contextos y edades. Jugar inicia, de forma ascendente en nuestras vidas, la imitación entre seres humanos, la cual tiene un papel esencial en la educación y conciencia humanitaria. Se aprende imitando desde muy temprana edad. Si reflexionamos seriamente sobre nuestra forma de aprender, teniendo en cuenta que no somos perfectos, que nos equivocamos continuamente y que todo no lo podemos hacer bien, podemos intuir la gran responsabilidad que tenemos todos/as como ejemplos socioculturales a ser imitados/as, debiendo de cuidar nuestras acciones, aunque equivocarse y aprender de los errores también forma parte del juego y la imitación, resultando ser útil para continuar aprendiendo. Texto y fotografía: Juan Gabriel Rodríguez Laguna...

LAS REGLAS DEL “JUEGO” HAN CAMBIADO EL JUEGO #3...

Los niños son todo o nada, espontáneos como ellos solos y creativos como nadie, pero lamentablemente no hay tiempo para conocer y extraer ese potencial que un niño/a algún día despertará cuando sea quizás adulto, ya un poco tarde. Pues los niños son niños, y como tales, sus cuerpos están diseñados por pura selección natural, para crecer y desarrollarse fuertemente mediante sus capacidades anatómicas como homos que son, y no para quedarse tirados en un sofá durante horas enganchados a la caja televisiva que nunca duerme. ¿Qué tienen los nuevos juguetes? Pues es cierto que estos nuevos juguetes son atractivos y donde el fabricante ya lo comercializa con la creación artística de alguien que lo diseña, y su forma de presentación tientan a las ganas de consumarlo, y quizás incluso hasta de probarlos. Pero si observamos detenidamente las veces que un niño/a juega con sus juguetes, rápidamente se sacarían conclusiones que a veces nos acercaríamos a la estupidez. Además, esto nos hace cada vez menos prácticos e inútiles como seres sapiens sapiens; todo está inventado y sólo hay que consumir y consumir. ¿Por qué ocurre esto ahora? Las cosas se obtienen tan fácilmente que no se les da valor, se le resta importancia incluso al valor económico de lo que se invierte por un objeto de ocio que tiene una vida de atracción muy corta. Parece que no importa la cantidad de dinero que se haya invertido, y simplemente se desecha el juguete o el juego, sin darle más importancia que lo que es: un juguete que tiene manual de montaje, pero no tiene manual de cómo usarlo y divertirse correctamente. Quizás la época del siglo pasado no era como la de ahora, pero tampoco se pretende mirar antropológicamente al pasado y reconvertirlo al...

LAS REGLAS DEL “JUEGO” HAN CAMBIADO EL JUEGO #1...

Decía un marinero de pesca, ahora jubilado, que la juventud de ahora no tenía nada que ver con la de su época. Y como dudaba de que su explicación ‎no pudiera ser bien entendida, mostró unas fotografías en la que se veía él y sus compañeros faenando en alta mar frente a las costas de Tarifa, precisamente no pescando con la caña, sino con las manos. Se trataba de la artesanía más primitiva con la que hasta hace poco se capturaban los atunes de forma tradicionalmente; hoy mejorada con la introducción de máquinas, cuya técnica se sigue denominando, la almadraba. Y bien es verdad, que en aquellas imágenes que el viejo pescador mostraba, y que ahora con su rostro de arrugas en su piel hablaban por sí mismas, se veía una cuadrilla de pescadores subidos en aquellas embarcaciones de madera. Eran verdaderos hombres musculosos que no se definían precisamente por ir al gimnasio a cultivar su cuerpo, sino por su “sacrificado” trabajo que los hacía corpulentamente fuertes; sin querer, y preparados para esa actividad que requería algo más que perseverancia. Seguidamente, decía este viejo marinero, que antes la vida estaba en la calle, que incluso la gente encontraba trabajo porque había más contacto humano y que el boca a boca funcionaba sin lugar a dudas. Incluso la gente estaba informada de todo lo que ocurría y no precisamente por la presencia de internet (que obviamente en aquella época nadie hablaba de eso), sino porque la gente hablaba en cualquier lugar: en pequeñas tiendas tradicionales, en las puertas de las casas mientras se tomaba el fresco, en los rellanos de los pisos, en el autobús, etc., cualquier lugar servía para hablar sobre algo. Lo que venía a decir, es que entre la calle y su...