Y, ¿CÓMO SE FOTOGRAFÍA EL VÍNCULO?...

El mismo día de mayo que a mí me toco “predicar” en la nueva Facultad de Educación de Bilbao (UPV-EHU) sobre los “profesionales inútiles” (en el 20 aniversario de la puesta en marcha de la Educación Social), Asier me regaló “Imago”. Coincidencias de la vida, yo hablé de las miradas y este pequeño libro también habla de ellas, aunque son miradas que sirven para enfocar una cámara, recogidas en retinas digitales. El libro y yo, creo que defendemos como esencia de la profesión el saber mirar. En la conferencia insistí en que la educación social se definía por una “forma singular de estar, mirar y atender”. Ni en la práctica profesional ni en la cámara que registra vidas, caben las etiquetas, los indicadores de riesgo ni la beneficencia que pixela colores para crear buenas impresiones. Imago nos recuerda que, con cámara o sin ella, siempre somos espejo. La mirada de nuestros ojos o la foto que devuelven al otro la dignidad de una persona que existe, que no se diluye en el paisaje, que es vista como persona. La mayoría de las veces no hace falta que hablemos. Miramos receptivos e interesados por saber de otras vidas. Al mirar vemos y retratamos retazos de historia con argumentos, damos existencia a sus relatos. Miradas y fotos intentan decir a la otra persona “tu me importas”. Como cualquier foto de una persona querida colgada en la habitación, vamos acompañando recorridos, tiempos y etapas. Estamos allí y a ratos, cuentan con nuestra ayuda. Nuestro expediente se compone de imágenes y no de informes, tratando de imaginar la cara que pondrá la persona o el grupo cuando sugerimos un itinerario, una propuesta de cambio, una ilusión vital diferente. Como las cámaras automáticas, no podemos dejar de obligarnos a...

LA BOTICA DEL EDUSO

Sigue candente el debate profesional sobre las praxis socio-educativas y su recurrente protocolarización. A “las lógicas del mercado” que aducía nuestro querido Cosme Sánchez Alber, se suman últimamente los encargos institucionales cada vez más tecnificados y generalistas, relegando a un segundo plano, parte de los orígenes de la educación social como la conquista del territorio o el acompañamiento pedagógico. Como muy bien ejemplificaba recientemente el educador social zamorano Rubén Iglesias, en boca de un responsable asociativo: “No estamos aquí para dar titulares, estamos para evitarlos”, decía. ¿Declaración de intenciones? Mucho más que eso. Es el eje vertebrador de una política social basada en el control. No estamos solos en esta batalla, no crean. Son cada vez más l@s profesionales de la Educación y el Trabajo Social que reclaman un mayor protagonismo de las personas con/para las que trabajamos y la reconquista de la calle, de la entrevista familiar, de la relación más allá de lo meramente profesional o técnico. Una lucha en toda lid contra el síndrome de despachización. Una de las cosas que más nos gusta a los responsables de Educablog, de un tiempo a esta parte repleta de presentaciones de #Edusohistorias, son los encuentros con las personas (protagonistas de algunas de las historias) y con l@s compañer@s de la acción social que se acercan a la reflexión. Recientemente en Segovia, el ahora amigo Rafa Acebes nos conquistó a los allí presentes con una magnifica fábula autobiográfica: “Cuando comencé en esta profesión como trabajador social hace más de 20 años, mi profesión se asemejaba mucho a la de un boticario. Visitaban el servicio las personas que lo necesitaban y dependiendo de las necesidades y características de cada caso, con el conocimiento y los diversos productos habidos, elaborábamos un posible remedio que subsanase esa...

NO FUI YO, FUE ELLA

El pasado mes de Julio, las siempre incansables compañeras del Colegio de educadoras/es sociales de Galicia, nos invitaban a una seductora y añorada propuesta, donde explayar y reforzar nuestro quehacer cotidiano para con la profesión y plantear todas aquellas perspectivas de cara a su construcción. “¿Ti qué fas pola Educación social?” llevaba por titulo y Educablog, no podía dejar escapar esa magnifica ocasión para reverdecer alguno de sus orígenes o leiv motif. El fruto de esos trabajos, han sido recopilados en un “libriño” de relatos y la publicación del trabajo ganador del concurso de proyectos Fin de Grado. Espero que les gusté esta inmersión introspectiva, y refuerce la idea de que la educación social es una extraordinaria aventura tanto personal como profesional. De cómo la educación social me buscó, me encontró y me atrapó Puede que suene petulante o incluso ególatra, pero si escarbamos en nuestro pasado, recuperamos nuestras emociones primigenias, echamos la vista atrás y olvidamos los viejos fantasmas de la indefinición, es muy probable que nuestra esencia personal, en esa mezcolanza con la orientación profesional, tenga una razón de ser, mucho más justificada y predestinada de lo que hubiésemos creído a priori. “Nada es azar, todo tiene un porqué”, que dirían los estoicos. 1980: Recuerdo una España gris y embarrada. Edificios en cimientos, carreteras sin asfaltar y colegios a medias. Añoro aquel gentío enorme de felicidad, de querer hacer, inventar, participar. Mucha actividad, donde los parques públicos cobraban vida propia y las calles empedradas formaban su pequeña fauna urbana. Juegos, libertad, aventura, vecindario, fiestas de barrio, etc. Era ciudadanía, era participación, era educación comunitaria en estado puro. De ahí mamé hasta mi juventud, casi mi adultez. El mundo de las responsabilidades fagocita de alguna manera esos sueños y los torna más áridos,...