Vincular para Desaparecer...

Recibo a una madre en el despacho. Llega a mí, Educador, derivada desde los servicios sociales. Este organismo ha considerado, tras, supuestamente, hacer una valoración de la situación de esta mujer y su familia, que es susceptible y conveniente que se realice un acompañamiento socioeducativo. Es decir, esta persona llega a mí, Educador, con un encargo institucional, con una demanda que, podríamos pensar, es ajena a ella, más allá de que se la hayan explicado y de que la acate (en mayor o menor medida) en función de sus distintas motivaciones. ¿Qué quiere esta mujer en realidad?, ¿que la dejen en paz?, ¿que se le eche un cable?, ¿que sí, que alguien la acompañe? Entiendo que habrá que preguntarle a ella qué es lo que quiere, más allá de lo que le hayan dicho, más allá de lo que pone en el informe de valoración. Por otra parte, ¿que quiero yo, como Educador? ¿Cumplir con el encargo?, ¿cumplir con lo que ella me plantea?, ¿y si es un dislate?, ¿y si lo es la propia demanda de los servicios? En teoría, lo lógico, creo yo, planteadas estas dudas, debería ser un fifty-fifty, ¿no? Esto es, tratar de responder a lo encomendado por la institución sin con ello quebrantar la demanda que exponga la propia usuaria de la misma. Habrá que indagarlo, pues, y ver cómo pueden casar ambas pretensiones. A ver si las podemos hacer coincidir, en caso de que no coincidan previamente. En cualquier caso, hay un objetivo último común a ese proceso de intervención que estamos a punto de iniciar que estaría bien hacerle ver a esa señora y que estaría bien recordárnoslo a nosotros mismos como profesionales: mire, señora, la meta final de esta relación que estamos a punto de comenzar,...

PROPUESTAS DESDE LA EDUCACIÓN SOCIAL...

Siendo más o menos conscientes de ello, al ejercer como Educadores/as Sociales se está haciendo política: los componentes personales, culturales, ideológicos, sociopolíticos, relacionales, educativos, etc. están siempre presentes en la educación social. Si se quiere ejercer la profesión con calidad, rigor y profesionalidad, buscando procesos de cambio social, se debe incorporar la reflexión sobre la política en la práctica diaria: ¿cómo afecta la política en los distintos ámbitos en los que desarrolla sus funciones el/la Educador/a Social? ¿Cómo se puede intervenir para proponer soluciones? ¿Tienen en cuenta los/as políticos/as las propuestas, ideas, iniciativas… de Educadores/as Sociales de cara a futuros gobiernos? En Galicia, en unos meses habrá elecciones autonómicas, y pensando sobre ello una cuestión comenzó a tomar forma en mi cabeza: ¿Y las propuestas desde la Educación Social? La Educación Social abarca un montón de ámbitos (menores, mujeres, diversidad funcional, dependencia, formación, ocio y tiempo libre, etc.), muchos de ellos nombrados en los programas electorales de las formaciones políticas, con más o menos intensidad y más o menos preocupación. Mucho se hizo en todos estos ámbitos, y muchísimo queda por hacerse. Estas son solo algunas propuestas “a bote pronto”, que habría que estudiar, trabajar y reflexionar en común: Respecto a los menores y la educación formal: es esencial, entre otros aspectos, que se tenga en cuenta la necesaria y urgente inclusión de la figura del Educador/a Social en los centros educativos (colegios, institutos); así como un pacto social y político por la educación (una educación de calidad, pública…); analizar la línea que se está marcando con los centros de protección y reforma de menores (externalizaciones, cierres…), etc. Respecto a las mujeres y la violencia de género, la figura del Educador/a Social puede ser referente esencial durante todo el proceso, acompañando, informando, orientando, asesorando…...