Mundo virtualizado, educadores holográficos…...

Hace varias semanas leí una interesante entrada en la que alumnado del segundo curso de Educación Infantil imaginaba cómo podría ser su futuro como docentes en un mundo eminentemente “tecnológico” Ciertamente, algunas ideas eran brillantes y muy creíbles, como las mesas interactivas que se pliegan en el suelo o la incorporación de las gafas de realidad virtual y de las imágenes holográficas. Incluso el alumnado podrá acudir a clase por medio de un avatar y en este mundo más digitalizado que nunca, según parece, el profesorado no podrá ser sustituido por robots, “ya que el afecto humano es imprescindible para el aprendizaje” …Y yendo más allá…En referencia a la Educación Social dentro de una perspectiva integral de la educación, ¿Cómo serán l*s educador*s sociales del mañana? Echando la vista atrás para coger impulso, como educador de calle, no imaginaba los cambios que estaban por venir en estos últimos años. El móvil, ya por entonces era una herramienta útil para contactar con chavales mediante una llamada, que no siempre era correspondida ante lo invasivo que resultaba o un mensaje de texto, que quedaba sin respuesta ante la falta de saldo. Uno no deja de tener cierta nostalgia, pensando en el reto y en el desafío que suponían estas circunstancias, pero pronto se supera y no cabe sino rendirse a las facilidades de los “teléfonos-ordenador”, ya que lo de llamarlos teléfonos inteligentes… Dejemos la inteligencia para las personas por ahora. Las redes sociales han transformado nuestros estilos de relación y por supuesto más aún el de los y las nativas digitales, es decir, nuestros chavales y chavalas. Podemos vivir ajenos a esta realidad y creer que sólo la intervención presencial es la importante, pero…cada vez más la identidad “real” de las personas tiene un componente digital...