MANDRILES

Nos desapegamos de un año, un insignificante número que sin embargo deja atrás un rastro de dolor y vergüenza difícil de digerir. Mientras aún resuenan las últimas doce campanadas patrias y el recuerdo por las casi cincuenta mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas, dos mujeres más han sido asesinadas en las primeras 24 horas del recién estrenado periodo. En definitiva, hombres ejerciendo la violencia contra mujeres, aprovechando su perversa superioridad física. 690 en los últimos 5 años. Pido de entrada perdón a todos/as, tanto mujeres como hombres, si durante mi reflexión se produjese algún tipo de conjetura, duda o malinterpretación en todo lo que a continuación pretendo narrar. Es una cuestión lo suficientemente relevante, como para tratarlo con el mayor respeto (principalmente a las victimas y sus familias), condición que no exime de equivocarme. Pues precisamente, este artículo versa sobre mi educación, la cultura patriarcal recibida, los estereotipos adquiridos y en muchas ocasiones reproducidos. Soy yo y mis consecuencias, en una especie de proceso de conversión que algún día pretendo alcanzar. Presumo históricamente de mantener una excelente relación con todas las mujeres con las que he tenido oportunidad de relacionarme, o al menos con una inmensa mayoría. Siempre queda aquel resquicio humano de la “imposibilidad de agradar a todo el mundo”. A mi tampoco me agradan todas las personas con las que trato, lo reconozco. Las respeto, pero no congeniamos. Ya ven que una cuestión tan simple y meridianamente normal, como el relacionarse con la/el otra/o, puede iniciarse ya como una interpretación de un logro del cual presumir. Muestra de ello, aunque suene a campaña publicitaria post-navideña, es que a mi enlace matrimonial con mi actual, presente y futura pareja, invité a dos de mis exparejas más significativas, acudiendo una de ellas al...

CARTA A SALVADOS

Como bien sabréis la inmensa mayoria de educadoras y educadores sociales de este país, el pasado Domingo 7 de Febrero se emitió el programa “El machismo mata” de Salvados, en el canal de televisión La Sexta. Recordaréis que la principal protagonista de ese especial, fue nuestra compañera y a la postre educadora social ilicitana, Marina Marroquí. A nuestro parecer, agradecemos de antemano la extraordinaria labor de difusión y comunicación que con ese trabajo en especial se realizó sobre la Violencia de Género y la lucha contra la misma. Nos pareció de un gran valor profesional, mostrando una gran ilustración para la ciudadanía en general sobre una de las lacras sociales que nos persigue. Al hilo del mismo y a raíz de la aparición de Marina, tanto en su distinción profesional como persona que ha sufrido esa violencia machista, se pusieron en contacto con Educablog a través de las RRSS, varias/os compañeros, solicitándonos información o realizando algunas conjeturas sobre el hecho de que Marina no apareciese con el rótulo profesional habitual y si lo hiciesen sin embargo, en ese mismo programa (u otros de la misma linea) el resto de personas participantes: la letrada y el psicólogo, más concretamente. Una de las misivas más críticas y decepcionada por tal hecho, fue el de la educadora social Tania Losada Figueroa, a la que desde aquí mandamos un fuerte abrazo y reconocimiento por hacernos llegar esta reflexión: Nos pusimos a trabajar y queríamos antes de nada consultarles sobre esta cuestión a los propios responsables del Programa, a qué pudo obedecer esa ausencia, si a algún motivo específico, si había sido un lapsus de edición, etc.. para luego poder compartir y debatir fundamentadamente al respecto. Afortunadamente, la productora se ha puesto en contacto con Educablog y ha tenido...

Violencia de Género, una cuestión de Educación Social...

La violencia de género es una forma específica de violencia del hombre hacia la mujer por el simple hecho de serlo. Se fundamenta en el sistema patriarcal y de supremacía donde el hombre se cree superior a la mujer. Se define como todo acto de violencia que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como privada (referencia: Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género) La Ley Orgánica 8/2015, de 22 de julio, de modificación del sistema de protección a la infancia y a la adolescencia incluye el reconocimiento a los/as menores expuestos/as a violencia de género como víctimas. La realidad constata día a día, desgraciadamente, que este tipo de violencia no cesa, por lo que es esencial trabajar sobre ella, y la Educación Social juega un papel importante en varios niveles: PREVENCIÓN: El sexismo se aprende desde la infancia, la igualdad también, por ello es fundamental empezar a sensibilizar, prevenir y detectar la violencia desde esa etapa (coeducación, igualdad, empoderamiento, educación emocional…) Pero no solo a la infancia se reduce el ámbito de actuación de los/as Educadores/as Sociales en esta temática: es necesario trabajar con madres, padres y familiares (evitar la socialización diferencial, roles de género…); con profesorado (currículum oculto, estereotipos…) y con la sociedad en general, incluyendo por tanto la educación formal, no formal e informal. INTERVENCIÓN: Los/as Educadores/as Sociales pueden trabajar con mujeres y menores víctimas de violencia de género (intervención en casos de emergencia; acompañamiento; asesoramiento; acciones socioeducativas estratégicas; seguimiento, etc) y también con los hombres que...