Autor Iñigo

April 28, 2007

Boca abiertaHará unos días, estuve charlando con una amiga. Os pongo en situación. Mi amiga ha estudiado empresariales y trabaja en una empresa de un parque tecnológico.

La cuestión es que, en un determinado momento de la conversación, empezamos a hablar del trabajo de cada cual. Ella me contaba que si habían aumentado un 3% la productividad el último trimestre, que si llevaba cobrando más los dos últimos años, ya que habían aumentado los beneficios de la empresa… etc, etc.

Entonces, y sólo después de tan divertido monólogo, llegó el turno de preguntas y juicios de valor, ya que aún cuando yo no había emitido juicio de valor alguno, ella no evitaba agregarlos a sus preguntas, que más que preguntas, parecían afirmaciones.

Aquí os dejo, algunas perlas, que espero que os den una idea del tono del discurso…

“Yo admiro tu trabajo, pero no acabo de entender para qué, es decir, qué consigues, porque no se puede medir, ¿no?. Tú ¿cómo sabes que lo estás haciendo bien?, ¿cómo mides el éxito de tu intervención? Yo puedo medir que la productividad ha aumentado, que la calidad ha aumentado, o que somos más eficaces. Pero, en tu caso, ¿cómo mides que un joven ha mejorado?, no sé, a mí me parece muy subjetivo y no lo acabo de ver, me parece frustrante. Además, no sé, para mi forma de pensar, tiene que haber resultados y como en tu trabajo me cuesta verlos, no me resulta útil. En este sentido, te respeto, pero no puedo evitar pensar que si no hicieses tu “trabajo” las cosas no cambiarían en gran cosa y no le veo razón de ser”.

Al tiempo que escuchaba este manifiesto, como podréis imaginar, tuve que contenerme para no soltar algún calificativo fuera de tono. Y como creo que todos y todas en alguna ocasión nos hemos encontrado, o nos encontraremos, frente a una persona con un punto de vista similar a este, me gustaría que utilizásemos este espacio para darle a esta chica razones de que nuestro trabajo vale y vale mucho, aún cuando haya gente que no lo vea o no quiera verlo. ¿Tú que le responderías?

Sobre el autor

Iñigo

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  1. Pues sí Tote, grandes perlas las de tu amiga, y supongo que alguna más caería por ahí. El caso es que existe una muy mala costumbre, y es la de tener que justificar ciertas profesiones, y si señores!, en mi caso, ESTOY CANSADO. No tengo pq justificar mi labor ante el informático, el empresario, el abogado o el listo de turno. Para mí es importante, y esa es la mayor de las justificaciones.

    Hablando en una ocasión sobre este tema con un compañero me comentaba que él siempre decía lo mismo cuando le preguntaban por su trabajo; ‘trabajo con esa parte de la sociedad con la que la nadie quiere trabajar’. Y es que estaba cansado de gente como la amiga de Tote.

    Solo una cosita más, ójala existiesen más profesiones en las que se trabajen con PERSONAS. A raíz de esta reflexión me ha venido a la cabeza una anécdota que me sucedió hace cosa de un mes. Estaba yo en la cola de unos grandes almacenes, esperando mi turno para pagar, cuando se acerco una dependienta al chico que tenía detrás para decirle que si quería podía pagar en unas máquinas que había al lado de la caja y ella le explicaba la forma. Hasta ahí, todo normal, lo sorprendente fue la respuesta del chico: ‘¿una máquina?, no no!, prefiero que me atienda un ser humano antes que una máquina. Gracias pero prefiero esperar’.

  2. Gracias, pero prefiero esperar. Aunque los resultados no se vean en un primer momento, aunque haya que trabajar sobre la resbaladiza superficie de la incertidumbre, aunque cíclicamente caiga en crisis de existencia, gracias, pero prefiero esperar.
    Si usted, prefiere trabajar con máquinas o números en la fría seguridad de los objetos, ¡Haya usted! pero respete y valore a quién trabaja con quién usted no quiere trabajar, ¿acaso sabría hacerlo? ¿acaso le da miedo? (negamos lo desconocido)
    Sin duda, Roz está en lo cierto, y estas críticas cobardes, sólo han de servir para alentarnos aún más en nuestra cabezonería del creer en el trabajo con personas.

  3. Sobreviviremos sin el Euribor.
    Compañeros/as, a modo de titular quiero expresar mi ideario sobre esa jugosa interaccion entre humano (Tote) y maquina (su amiga). seria bueno recordarle a esta amiga nuestra, que existen dos dualidades en las cosas de la vida: la cuantitativa y la cualitativa. Supongo que al hombre de su vida, no lo medira tambien (sino buenos vamos) y le querra por su inteligencia y forma de ser (cualitativo). Que no se preocupe, por lo demas…podremos sobrevicir al Euribor (y a estas amigas).

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