Autor Iñigo

July 26, 2007

Una chica pidiendo silencio con el dedoSituaciones hay, en las que nos hayamos en un brete. Os sitúo, un joven con él que trabajáis, os cuenta que está consumiendo cocaína en cantidades importantes con frecuencia diaria, incluso, está empezando a trapichear para pagarse el consumo, no le llega el dinero, cada vez está más delgado y no quiere dejarlo.

Es menor de edad, y tú ves que la escalada es continua y temeraria. En este sentido, piensas que hay que hablar con la familia, pero no sabes cómo hacerlo, el joven confía en ti y te ha pedido expresamente que no le cuentes nada a sus padres y textualmente “sino dejaré de confiar en ti”.

Estás agobiado, te falta el aire, te comes la cabeza en un pensamiento circular que no tiene fin. No quieres perder la relación educativa, quieres que siga confiando en ti, y crees que puedes ayudarle a que asuma el problema que tiene, primero en la dirección de dejarse ayudar y después en el esfuerzo de afrontar su problema.

No has tenido mucha relación con la familia, sabes que el padre trabaja en un almacén mañana y tarde y que la madre trabaja en un proyecto de acompañamiento gracias a una subvención del INEM. No tienes muy buena impresión de ellos y por eso dudas de que hacer. Quizá tú puedas hacer más y si se lo cuentas, igual nadie va a mover un músculo por ayudarle…pero también crees que los padres tienen derecho a saberlo.

Su hijo está en peligro, ¿Cómo actuaríais?

Os propongo este tema de reflexión, porque ya me ha pasado alguna vez y como me consta, que estas situaciones son el pan de cada día del educador y educadora social, me gustaría que compartiésemos diferentes estrategias para afrontar este problema.

¿Se lo cuento? ¿Cuándo y cómo se lo cuento?

Sobre el autor

Iñigo

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  1. La verdad es que el debate que planteas es muy interesante, son cosas que surgen con frecuencia y que siempre suponen una presión importante.
    Creo que es importante valorar primero la relación que se tiene con la persona y segundo valorar si el hecho de comunicarlo puede suponer un problema mayor.
    Debemos valorar las consecuencias de ámbas decisiones, contarlo o no y ver si contandolo vamos a “ganar” mas o no que sin comunicarlo.
    El tiempo también suele ser una baza a nuestro favor ya que poco a poco, solemos ir teniendo pistas que nos van ayudando a decidir, por lo que creo que hay que tener paciencia, aprender a esperar y a interpretar pistas y situaciones.

  2. Creo que no debemos perder la perspectiva de que un educador no es un amigo. Yo intento dejarlo claro siempre, afortunadamente antes de llegar a casos tan complicados como este. Generalmente la primera situación se da cuando te piden: “pero no se lo cuentes a los otros educadores”. Yo intento explicar que si yo creo que esa información es necesaria para poder ayudarle a solucionar el problema, que sí la haré saber, siempre y cuando crea que es por su bien, confiando, evidentemente en la discreción del resto del equipo. Evidentemente, pierdes algo de confianza con la persona, pero dejas claro cuál es tu lugar sin dejar de recordarle que tu apoyo es incondicional y que seguirás estando ahí.
    Una vez dicho esto, esta persona sabrá aquello que quiere contarte y aquello que no.
    En este caso, con decírselo a los padres, habrá que valorar si hacerlo será un bien para resolver el problema.
    Y ya que sale el tema, aunque pueda parecer frío, ¿no consideran importante mantener esa distancia profesional, pese al afecto incondicional que podamos dar, que haga entender mejor a la persona cuál es nuestra relación con él/lla?

  3. El eterno dilema tambien…afectuoso pero distante…no cariñoso pero cercano…educador pero no amigo….amigo pero poco creible como educador…Todas, una o ninguna.

    Animo…abrir otro articulo y a por esto.

  4. Si. El eterno dilema moral. Si no te decantas estás cometiendo un error tanto profesional como ético. No pienso que esté en contradicción lo de ser amigo a la vez que educador. Pensemos empáticamente sobretodo. Imaginaos una niña de 14 años en un centro de protección, Liada en una banda latina y un robo con ellos. La directora le dice que en el juicio diga los nombres de los que estaban cuando se cometió el robo. Éstos a su vez la amenazan de muerte. ¿Qué hacer? La calle es muy dura y los jueces no viven en ella, sólo sentencian. En fin. Otro dilema y caso y muchos más que hacen plantearte qué decir al chaval/a, sobretodo EMPATÍA señor@s, ¿y si te pasara a ti? NO SEAS EGOÍSTA, MORALISTA Y FALSO CON LOS MENORES, ELLOS SON INTUITIVOS ENTRE DEFECTOS Y VIRTUDES COMO TOD@S, SABEN QUIEN LES QUIERE, LES DA AFECTO Y LES COMPRENDE Y SI CONFIAN EN TI, ENCUENTRA LA SOLUCIÓN MÁS FAVORECEDORA PARA ESTA PERSONITA, YA QUE LOS OTROS LADRONES NO ESTÁN BAJO TU PROTECCIÓN. SALUT Y A ELLO. QUEREDLES PORQUE FALTA LES HACE. BESOS.

  5. Vuestros comentarios, son muy interesantes y constructivos pero quizá nos estamos desviando algo del tema. ¿Se lo contaríais a los padres? y ¿cómo lo haríais?

  6. En el otro comentario dije que se lo contaría si creo que va por el bien del chico. Supongamos que sí, pues primero hablaría con el chico, explicándole que lo voy a contar y cuáles son mis razones. Posteriormente reuniría a los padres para explicarles la situación en la que se encuentra su hijo, aportándoles toda la información necesaria y objetiva sobre los efectos del consumo de cocaina, las diferentes posibilidades existentes para la deshabituación y cuál es el mejor modo en el que pueden ayudar a su hijo a salir de esta situación, teniendo en cuenta, además, que él no quiere dejarlo.

    También les daría información de profesionales especializados en estos temas, que mejor que yo les puedan dar pautas de como apoyar a su hijo.

    Bueno, Tote, mójate también tú 😉 ¿Qué piensas hacer?

  7. Susana ..me conoces de algo??? Has descrito casi mi propia realidad profesional (aunque la niña tenga 13..y todavia no ha robado..que yo sepa) y me has hecho reflexionar sobre mi …eso es muy duro, pero supongo que vendra muy bien en el trabajo. Creo que soy cercano, pero con ella no soy empatico (confunde la confianza y la amistad con aprovechamiento personal).

  8. Yo creo que lo más importante en una situación así, es la comunicación. Es decir, hablar sinceramente con el menor sobre su situación, transmitiendo nuestra preocupación. En este sentido, se le hablaría claramente de que al ser menor esta bajo la tutela de sus padres y si necesita algún tipo de tratamiento, sus padres han de estar al corriente por imperativo legal.
    Daría un plazo prudente, siempre en relación a la gravedad del caso que nos ocupe y en su momento comunicaría al menor que se lo voy a contar a sus padres, ya que temo por su salud o incuso por su vida.
    En ese momento, quizá perdiera parte de la confianza del joven, pero priorizaría ante la gravedad de la situación. Además, si el joven trás el tratamiento tomase conciencia de su problema y le diese solución, lo más probable es que valorara mi acción como algo necesario y positivo y además de alguien a quien le importa lo que le pase.
    Eso, con más o menos matices es lo que haría.

  9. Estoy de acuerdo contigo en un 99% Tote. Salvo en el tema de utilizar lo de “imperativo legal” a la hora de explicarle que se lo contaría a los padres. En primer lugar, no me veo obligado legalmentea decírselo a sus padres (esto es un tema interesante, ¿lo estamos los educadores?), claro que yo siempre he trabajado con chicos cuya tutela la ejerce temporalmente la directora de un centro, y no sus padres. Aún así, ¿estaríamos obligados? Y en el caso de que no estuviéramos, creo que tomaría la misma medida, por lo que no comentaría el tema.

    Lo que dices sobre la pérdida de confianza es muy cierto. Es duro tomar decisiones que sabemos que nos van a alejar del chico sin saber ni siquiera si unos años más tarde se darán cuenta de que lo que hicimos fue pensando en lo que era mejor para él. Es uno de los problemas de esta profesión, en pocas ocasiones somos capaces de observar el fruto de nuestro trabajo a largo plazo.

  10. Encapuchado, veo que todavia estas a vueltas con lo de la responsabilidad o no, de contarselo a sus padres.

    Yo no me preocuparia tanto por la accion en si..sino por el origen y consecuencia: El origen es el chaval (y su adiccion9 y la consecuancia es igualmente el chaval (y buscando siempre su bienestar).

    Si crees que no contandoselo, estas obrando en bien del chaval..adelante y silencia. Si crees que debes apostar y luchar por su salud y bienestar.

    Luego seremos asi capaces de observar nuestro trabajo en el futuro…pero lo mas importante aun, es que quien vera ese trabajo antes sera ese usuario al que ayudamos en su dia…por su bien (ni para soplar, putear, chivar…9.

    Aun asi, en el tintero nos quedaria tambien una ultima oportunidad o accion a plantearnos: ¿ Aconsejar y acompañar al chaval a que sea el quien se lo hable con sus padres ?

    Un profesor (deslabazo e istrionico , eso si) de Tote y mio, siempre acaba sus locuaciones con un: ” Basta ya de inocencias . Dejad que hable el menor “. Oigamos lo que nos dice.

  11. La Ley obliga a los educadores e instituciones. El educador está obligado legal y éticamente a “proteger” al sujeto y a informar de hechos y situaciones que representen un peligro para los menores tantoa familiares como a instituciones de protección de menores (protección, guarda, custodia, tutela).

    Sí hay que informar a la familia no es una cuestión que debiera decidir un sólo profesional por su cuenta: ¿dónde está el “equipo”?

    Cómo decirselo a la familia dependerá de cada familia. Pero clarito y poniendo las responsabilidades en su sitio.

    Si el equipo no funciona, si hay riesgo de cronificación,
    si el remedio puede ser peor que el problema a solucionar o si en el fondo no hay recursos suficientes para una atención digna, entonces, es éticamente aceptable la inhibición (aunque sería pertinente planterase cambiar de trabajo).

    Un saludo

  12. Estoy de acuerdo con Asier… qué pasa con ese chaval?? No se le puede dar voz y q sea él kien se lo exponga a sus padres?? Acompañándole, ayudándole… creo q sería mucho más fácil. En el caso de que no kisiese… pues ahí actuaríamos como decía Tote, pero creo que tenemos que hacer que los/as chavales/as se responsabilicen de sus actos y no hacer todo nosotros por ellos/as.

  13. Ayer volví de vacaciones y me encontré una agradable sorpresa en forma de comentario.
    Gracias Sonia por participar y espero que sea el primero de muchos y buenos comentarios.

  14. Gracias Sonia:
    Te debo un cafe, ajjajajajjaja.

    saludos a todos y me alegro que nos animemos todos un poco mas, con mas profundidad, yb mas variedad (nuestro amigo Juan a puesto un toque legalista que tambien viene muy bien para ubicarnos en la propia realidad).

  15. Buenas a tod@s.
    Tengo una pregunta… Cuántos de vosotros soys padres? (yo no lo soy). Cuando uno tiene la responsabilidad directa sobre un menor (léase progenitor) se encuentra delante de los mismos interrogantes de los educadores que trabajamos con menores, pero con el agravante en que en estos tiempos los “padres, madres” estan analizados con lupa (por estado y profesionales).
    Remontémonos a los tiempos de nuestros padres, cuando la educación si era social (en la calle cualquier adulto educaba a cualquier menor diciéndole lo que estaba bién y lo que estaba mal); en aquel entonces no había educadores pero el panadero, la quiosquera, el carnicero… todos te conocían y todos podían explicar a tus padres lo que hacías o dejabas de hacer. Esas personas, si te pillaban en alguna fechoría (poseían la información y también el dilema) también eran “cómplices” si el menor les pedía “no se lo digas a mis padres”…

    Está claro que nosotros tenemos que evaluar el riesgo “palizas, reprimendas y/o reacciones de los progenitores”; por eso es importante que el educador medie y nuestra función es esa.
    El menor no es de nuestra posesión; el menor es un adolescente, con sus crisis (acercamientos y distanciamientos); el menor està en desarollo, y nosotros tenemos que velar por ello.

    Este caso lo he vivido repetidas ocasiones en primaria, trabajando con familias de adolescentes.

    La primera pregunta es: ¿Qué le da miedo al menor? La reprimenda ¿De qué magnitud estamos hablando, cómo anticipa él que será…? (algunos esconden cosas a los padres únicamente para que no les quiten la play station, otros por miedo a la paliza de muerte que van a recibir, otros pq no quieren defraudar…), en cualquiera de los casos debemos saber a lo que teme para anticipar las reacciones de los progenitores y en nuestra función de mediador, buscar un punto intermedio…

    A parte:
    Os preguntaba cuantos soys padres, pq creo que uno no sabe lo que es educar hasta que no lo hace con sangre de su sangre,(yo en mi trabajo siempre pienso que quiero tratar cómo me gustaría q me tratasen a mi o a mis seres queridos).

    En este caso todos vemos el riego que comporta para el menor su conducta (adictiva i delictiva…).

    Si yo fuera menor y estubiera metida en un lío, primero: me gustaría que alguien me salvara el culo y segundo temería por las conseqüéncias.

    Reflexionemos en cuantas acciones emprendieron nuestros padres que en su día nos molestaron y creímos perder la confianza en ellos, los odiamos incluso ypensábamos que nos los perdonaríamos jamás… y sinembargo, con el paso del tiempo hemos agradecido ese límite, esa orientación (aunque en su día fuera una imposición…).

    Creo que el problema del educador en estos casos es que pierde perspectiva social.

    Podemos ganarnos su confianza, ok; pero de que servirá si acaba en la tumba…

    Ya tenemos su confianza, seguramente no lo sepamos, no lo creamos, pero un adolescente no aguanta la chapa de alguien pq sí, aunque se muestre indiferente, si se presenta a las entrevistas es pq quiere algo de nosotros, espera algo, confía…

    Acabo pq me he extendido mucho…

    Si, es cierto debemos aprender a esperar, a ver las señales cómo decía Ainara, pero con nosotros, debemos aplicarnoslo a nosotros mismos también, podemos tomar una decisión, equivocarnos… y también és lícito… sabemos q del error se aprende más…

    ¿lo peor que podría pasar en este caso que podría ser?

    A veces precipitando las situaciones se encuentran antes las soluciones que hipotetizando…

    No olvidemos: menor adicto y trapicheando…
    * busquémosle una alternativa mejor a esa, pero sobretodo que se comprometa, sea parte activa y primera persona;

    *debe ser Él quién se lo cuente y les explique el porqué, quizas así le ayudaremos a ver pq empezó y que necesita, que lo empujó… que hable Él nos dará información para saber qué darle, cómo orientarlo… y también a su vez involucrará a los padres en su proceso de ayuda…

    *si los padres se desmarcan entonces haremos saber al menor que nosotros estaremos en su proceso y que trabajaremos para que los padres se involucren…

    *CONSEJO: Trabaja en equipo, no lo hagas tu sola…

    Y paro pq no acabaría…

    Saludos.

  16. Aguila:

    Has estado sublim en la exposicion , y en la definicion final…

    Para otra vez, esa misma reflexion podria valer incluso de articulo entero e independiente.Animate, haznoslo llegar y lo publicamos..

    Te parece ???

    Gracias por participar.

  17. Estoy leyendo con muchísimo interés esta página vuestra. Por varios motivos, el primero de ellos porque soy madre de cuatro adolescentes (con todos los problemas que eso conlleva) y segundo, porque me han pedido que colabore en una publicación, escribiendo sobre problemas de los jóvenes en el entorno familiar o fuera de él.

    El problema que plantea ¿Tote? es algo que ocurre constantemente. No sólo en la relación educador-joven, sino entre los mismos amigos, entre hermanos, entre compañeros en el colegio.

    Y estoy casi al cien por cien de acuerdo con Agila (¿Agila o Águila? …..hhmm…); y añadiría que la forma ideal, aunque no novedosa, desde luego, es la de que el propio chico cuente lo que le pasa.
    Mediar, insistir, seguir con interés y tenacidad hasta ponerle en la posición de contarlo.

    Por mi experiencia (pequeña pero intensa) en casos de adicción a la cocaina, ni siquiera esa primera confesión o petición de ayuda….. es garantía de una recuperación. Pero es el primer paso. Y en todo momento la figura del educador será fundamental en el desarrollo (con sus avances y tropiezos, con la relación que vaya habiendo con los padres y resto de familia). -Dependiendo de la familia, dependiendo del chico… quizá la última y única figura que pueda quedar indemne y como un faro que guíe y se mantenga, sea la del educador.

    Y ya.

    it

  18. Bienvenida primeramente al foro o blog, IT :

    Me parece acertado tu consejo o posicionamiento, y me alegro mucho ..pues ronda casi por unanimidad la misma tesis de todos los/las participantes (educadores, no educadores..y Padres/Madres que es tu caso y muy esclarecedor).

    Lo dicho, bienvenida y esperamos que seas una mas en el debate, reflexion que sobre diversos temas tocamos..y que a veces a la Familia (un enorme pilar educativo) no le damos tanto bombom como debiera.

  19. yo precisamente trabajo en adicciones y estoy de acuerdo con uno de los colegas que decía que no somos amigos, somos educadores.
    yo siempre digo que prefiero que mis xavales me odien, si así los ayudo en su adicción. no estoy alli para llevarme bien con ellos.
    tambien seria interesante mirar con perspectiva, y ver que a veces, los xavales son mas listos que nosotros, y nos manipulan de alguna forma…es logico. debemos darnos cuenta…a veces el dia a dia nos hace poner energia en lo inmediato, y no en lo importante.
    Creo que en cualquier caso habría que hacer participe a la familia. El problema puede desembocar en algo mas serio….y callarlo no creo que solucione nada.
    La manera, hacer de mediador y a la vez ponerse en contacto con profesionales ^^
    Habla con la familia, igual no son gilipollas y se lo huelen…saludosssssssssssssssssssssss desde valencia

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