Autor Asier

octubre 29, 2007

La Profesión que no tuvimosContemplo alegremente un anuncio televisivo (El Mundo que no tuvimos), de esos que venden coches con la naturalidad del que tiene 30.000 euros para comprar rosquillas, cuando el puñetero spot logra esbozar en mi rostro una leve sonrisa que se convierte rápidamente en reflexión Educablog:

Me viene a la mente, en este caso, nuestro apotema diario: La profesión que no tuvimos. En pocas palabras, aquello que pensábamos hace años cuando diríamos, con cierta bisoñez universitaria, qué sería de nuestro futuro y qué conseguiría hacernos felices en nuestro futuro laboral. Siempre he defendido la idea de que la Educación Social no se busca, ni se encuentra. Es ella la que te atrapa, la que te camela, la que te embruja.

Este anuncio me remonta como diez años atrás y me hace replantearme la multitud de preguntas y dudas que tenía con 20 años y que años después podría responder profesionalmente a algunas de ellas. Se trata de reconocer en la reflexión o en el recuerdo, si realmente estamos ante la carrera, ante la profesión, ante la formación adecuada que nos fuimos labrando y su correlatividad con la realidad socio-educativa que todos y todas nos encontramos a diario en nuestra realidad profesional.

¿Es nuestro trabajo aquel idílico paraje que imaginábamos en la facultad?, ¿responde la Educación Social a aquella utopía de carrera nueva de tres años que se iba haciendo camino ante las desigualdades sociales resultantes en el mundo, diferenciándose de su hermana mayor (Magisterio o Pedagogía)?, ¿es nuestro afán revolucionario o transformador, aquel que se vislumbraba bajo cientos y cientos de folios, teóricos de la Educación sin problemas, sin dificultades, la Pedagogía de las teorías educativas más innovadoras, libertarias que se habían formulado?, ¿es la realidad social que nos encontramos a diario aquella con la que soñábamos en nuestra juventud formativa?, ¿nos formaron para el fracaso, para la frustración o para el agotamiento profesional?, ¿es nuestra profesión adalid del trabajo en equipo, del Brain Storming, de la horizontalidad en las decisiones, de la multidisciplinidad que tanto y tanto se defiende en la Educación Social?

Seguro que vosotros encontráis muchas más preguntas y, por supuesto, respuestas personales y profesionales a todas ellas. Las y los que tenéis aun la oportunidad de caminar en ese espacio formativo tendréis en mente (Isaac, por ejemplo) muchas más reflexiones, más complejas incluso y difíciles de resolver.

Mientras tanto un Quijote orgulloso de su profesión, invita a demás caballeros y Dulcineas a pronunciarse en duelo sobre el tema. Los Gigantes son grandes, lo sabemos, pero nuestros sueños y utopías podrán derrocarlos, tarde o temprano.

Sobre el autor

Asier

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  1. Yo comentaría dos aspectos. Por un lado, hay que tener cuidado con las utopías, pero seguir luchando por ellas, es decir, hay que aterrizarlas en la realidad y dividirlas en pequeños objetivos alcanzables.
    Y por otro lado, hay que unirse y hacer fuerza entre tod@s, porque si intentamos caminar sol@s, lo más probable es que nos quememos.
    Un saludo, de este caballero de la mesa del Educablog…

  2. Leyendo la entrada, he vuelto a pensar en millones de preguntas que me solía hacer un tiempo atrás, pero que había apartado por no poder darles respuestas.

    Vosotros seguro que teniais las mismas ideas que yo hace años,tengo ideada la profesión mucho, incluso el otro día, hablando con mi padre le decía «Papá. tú salvas vidas, pero yo voy a salvar personas», luego pensaba….¡que idiota que soy! tal vez, ahí esté una muestra de lo ideada que esta la profesión antes de dar con la realidad, debe de ser tan dura la realida…

  3. Ui, ui, ui…
    Pensad que a muchos de los que estudiamos una carrera con un ideal, una proyección, etc hemos acabado trabajando en mil historias. Non preocupare…Es la universititis de la generación nacida en los 70 que hace dudar a más de uno del sistema universitario que le educó. Los psicólogos dicen que es lo que conlleva la economía del cambio permanente. Aún así, quedan muchas facetas en la vida donde se puede aplicar el bagaje de lo aprendido… Quedan un sin fin de proyectos vitales de gran embergadura.
    En fin, yo no soy educadora pero comparto muchas penas y alegrías de vuestro colectivo. Al final siempre les digo que :»el hábito no hace el monje sino el monje que hace su hábito».

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