Autor lucce

febrero 22, 2008

Tablas de los 10 mandamientosEl trabajo del Educador de Familia (así como el de menores) ofrece un amplio perfil de usuarios y usuarias con los que intervenir. Pero, pese a ello, en mi particular caso, la mayor parte de los casos en los que estoy con madres y padres suelen estar regidos por una constante clara y evidente: poner límites, normas, quiero que mi hija me haga caso, quiero que mi hijo vaya a clase, etcétera.

Hablamos de situaciones conflictivas, que han traspasado los límites normales de la típica relación de choque generacional entre adolescentes y progenitores y que, si no se paran a tiempo, pueden desembocar en casos de lo que ahora se empieza a llamar como violencia intrafamiliar.

También son muchos los casos en los que madres y padres de niños y niñas más pequeños acuden a nuestros recursos pidiendo ayuda para tratar de enderezar al pequeño diablillo que tan malos ratos les hace pasar. En estos casos, lo primero que me suele venir a la cabeza es algo así como «si ya puede contigo ahora…» y, al mismo tiempo, alabo la búsqueda de apoyos y soluciones desde un punto de vista preventivo. Al final, con cuatro pautas u orientaciones y un poco de constancia en la aplicación de las mismas, evitaremos que nos llegue un teenager desfasado.

En este tipo de historias suelo analizar con mis madres y padres algunas de las causas que les llevan a no tener la capacidad de limitar o normativizar con acierto; en estas reflexiones aludimos a conceptos que, seguro, están ya muy sobados por la mayoría de vosotras y vosotros: la sustitución de la atención afectiva necesaria por objetos materiales, la laxitud normativa contemporánea surgida como contraposición a comportamientos rigidísimos de épocas pasadas, la atribución de los actos negativos de nuestros hijos e hijas a otras personas, etcétera…

En definitiva, como en la mayoría de los trabajos, hay partes de los mismos que se convierten en rutinarias; en este caso la reiteración constante de muchos de estos puntos es el pan nuestro de cada día. Lo asumo, pero permítanme que utilice este espacio como vomitorio en el que expresarme.

Con todo, tras quedarme así de a gusto, voy a dejar aquí 10 mandamientos que suelo utilizar con mis madres y padres y que, de una forma muy sintética y sencilla, recogen 10 pasos sobre cómo educar a los hijos. Hasta el momento me está viniendo muy bien para elaborar con mis madres y padres esos problemas de índole educativa con sus retoños. Ahora vosotros y vosotras diréis si le falta o le sobra algo a este materia extraído de la web Gurasoena:

LOS 10 MANDAMIENTOS PARA EDUCARLES

1. No seas demasiado indulgente.
• Marcar límites
• Coherencia entre la pareja

2. Sé constante en tus normas.
• Ser consecuente

3. No le amenaces en vano.
• Cumplir con las consecuencias
• Castigos justos.
• Elogiar las buenas conductas.

4. Evita recurrir al chantaje.
• Crea mal ambiente.
• Falta de motivación intrínseca.

5. No le des mensajes ambiguos.
• Comunicar aquello que se quiera comunicar.

6. Evita la sobreprotección.
• Dar responsabilidades.
• Distinguir entre los propios miedos y los reales.
• Enseñar a tolerar la frustración.

7. No pierdas los nervios.
• Autocontrol

8. Rechaza el complejo de culpa.
• Aprender de los errores.
• Saber disculparse

9. No te exijas ser prefecto.

10. Ama a tu hijo y edúcale para que se ame a sí mismo.

Sobre el autor

lucce

Deja tu comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked

  1. Esta semana, precisamente, estuve hablando en una radio local sobre este tema y yo recalcaría un aspecto, en mi opinión clave; crear una cultura de comunicación dentro de la familia, es decir, que nos acostumbremos a hablar sobre el día a día. Eso, como padres y madres, nos facilitará tratar temas que en principio nos resulta complicado tratar con nuestros hijos e hijas.
    El problema suele surgir cuando intentamos hablar forzadamente con ellos y ellas, empujados por la emergencia. Lo ideal, es que pudiésemos tratarlo de forma más natural en la medida de lo posible y eso sí, nunca desde reproches y siempre desde el respeto, la empatía y sobre todo, los sentimientos.

    Ya sé que es más fácil escribir que hacer, ser, vivir…pero yo creo que por ese camino ha de ir.

  2. Interesante lucce y totalmente de acuerdo el enfoque que le das al problema de los límites. Yo ahora estoy haciendo un trabajo, que espero que se traduzca en algún artículo, de cómo trabajar todo eso teniendo en cuenta una época tan visual y tecnológica como la nuestra. Es decir como mantener y adecuar esos preceptos, que son casi universales en los tiempos del movil, las consolas, los blogs, etc.

  3. Excelente articulo Lucce, y buen decalogo a los de Gurasoena.

    Yo, por tocar las narices un poco, y dejar algo de impronta y viscera racional,hago mia una frase de Emilio Calatayud en su video, y que traduciría algunos de estos preceptos al lenguaje cotidiano y coloquial:

    «Si el niño no come la sopa, el niño merienda la sopa. Y sino la merienda cenará la sopa. Pero hasta que no se coma la sopa, no se le hacen los dos filetes ni nada de nada.» Eso si, todo acompañado de empatia, dialogo, sentimiento, firmeza, autocontrol, …..

  4. mi problema mas bien fue justo al contrario, me impusieron tantos limites que apenas pude hacer nada, apenas podia salir a la calle, ni tener nada, apenas podia estar con mis amigos y mucho menos hacer lo que ellos podian hacer (bueno o malo) ni me daban nada de dinero (bueno, mi abuelo me daba a escondidas 20 miserables duros, aunque con el paso del tiempo fue aumentando pero nunca era, ni de lejos, lo que les daban a los demas), y asi estuve hasta tener mas de 20 años

    ahora ya es tarde (tengo 27 años) y todas esas limitaciones que me han puesto, aunque ya me las hayan quitado veo que me limitan en todo (amigos, trabajo, vida normal, etc…….todo)

    incluso muchas cosas que me huviese gustado hacer hace mas de 10 años, incluso bastante antes, que los demas las han hecho hasta la saciedad (y me refiero a cosas buenas, nada de alcohol/drogas ni vicios) todavia no las he hecho nunca o puede que alguna vez y aun sigo con las mismas ganas de hacerlas que entonces

  5. A que esperas Pelanas ¡¡¡ Aun estas a tiempo de hacerlas, tu mismo lo dices…

    Eres muy joven, y como dice el proverbio, en esta vida se deben hacer al menos 3 cosas: Una escribir un libro, dos plantar una arbol y tres tener un hijo.

    ¿Te queda alguna por hacer? Yo solo he hecho la segunda, y la primera a medias.

    Mira hacia adelante y no la eches tanto atras.

  6. se me olvidaba, de esos 10 mandamientos, los unicos que cumplieron mis padres (sobre todo mi padre) fueron los dos primeros, y muy bien cumplidos:

    1- No eran nada indulugentes (me castigaba hasta por no atarme los cordones de los zapatos -PERO EL MUY H*** DE P*** NO ME ENSEÑABA A ATARMELOS-, teniendo 6 años, entre otras muchas cosas)

    2-NORMAS:

    -Nada de dinero
    -Nada de salir (solo por la tarde y a regañadientes, y teniendo 16 años)
    -Nada de tener cosas, cuando trabajes y tengas dinero te compras lo que quieras y lo guardas donde puedas

    (tambien consegui cosas, pero en general todo de mala manera)

  7. Tan malo es el exceso como el defecto, lamentablemente en los últimos años estamos pecando de «defecto» y no tengo demasiado claro cuales serán las consecuencias a medio y largo plazo (a corto resultan evidentes).
    Supongo que la muchos pasamos la «madurez» sobreviviendo a la infancia, todo es cuestión de aprender a enfocarlo (personalmente cuando tenía 16 años pasé un verano empachádome a jugar con plastilina porque de pequeña no me dejaban)

  8. las consecuencias del exceso creo que son incluso peores, ya que aparte de la rabia y la tristeza que te da haber perdido todos esos años en vano y que jamas lo vas recuperar, ves que te has quedado atrasado respecto a los demas, arruinado, te superan con facilidad, eres incapaz de estar a la altura de los demas (en todo: trabajo, amigos, etc…), no se, es como si te faltasen cosas que los demas tienen pero tu no, y que sin eso, por mas esfuerzo que hagas no consigues estar a la altura de los demas, es como si te huviesen «inutilizado»

    he oido hablar del sindrome de ulises, y, comparandolo con lo que me pasa a mi, no se que decir pero creo que se parece algo

  9. Me ha encantado lo escrito por Lucce sobre los diez mandamientos. Yo tb soy educadora social y os he conocido a través de mi marido, Urko G., por lo que tb conozco a Asier… leyendo los diez mandamientos me he acordado de mis 5 largos años como educadora y responsable de un piso de acogida!! tienes toda la razón Lucce, hay que ir por ese camino porque sino, no se logra nada: una de cal y otra de arena… aunque reconozco que a veces es muy dificil que sean equivalentes. A lo mejor en un futuro me animo a trabajar con familias… con adolescentes conflictivos lo veo un poco complicado por el momento: estoy muy quemada y aún necesito tiempo para digerir actitudes, comportamientos… de los lindos angelitos con los que tuve el honor de trabajar (no es coña lo de tener el honor…). Aprendí mucho de ellos, de sus experinecias personales, que paradójicamente me han servido para mi propia persona. Supongo que alguna de mis intervenciones tb habrán sido fructiferas aunque yo no las haya vivido todas! (hay algunas que lo son a corto plazo – las menos – y otras que quizás no tendremos la suerte de verlas!) He valorado esta experiencia profesional desde el minuto menos uno hasta el ultimo minuto!! me alegro de que esos chavales/as, formaran parte de mi vida. A pesar de mi quemote: si volviera a nacer: volviera a repetir esa experiencia.

  10. Hola Inés ¡¡¡

    Tiempo ha que no nos vemos, verdad ???

    Lo de tu Burn Out («quemamiento» en sociologia), es pasajero..como muchas de nuestras experiencias profesionales. Que como bien dices, no cambiamos por nada del mundo.

    En cuanto a lo del decalogo y las funciones del educador social, no me cabe mas que invitarte a la esplendida y ya celebre alocución de nuestro compañero Jon (Encapuchado Naranja):
    http://www.encapuchadonaranja.com/%c2%bfque-es-un-educador-social/

    Y es que a pesar de todo..si volviesemos a nacer…..

    Besos Inés, y cuidame a ese fenómeno.

  11. Heyyyy Asier!! qué tal estás??? Acabo de leer lo que me has recomendado de Encapuchado naranja y… ¡verdades como templos! lo que me he reído… no sé si porque me sentía totalmente identificada o por no llorar… a parte de mi experiencia en piso de acogida, tb os cuento que he estado unos meses cubriendo una baja por maternidad como técnica de inserción social y he estado encantada… eso sí, esta vez: con adultos!!
    visitaré educablog todos los días que pueda.. ya sabes: mucho Burn Out, pero no me puedo descolgar de este tema: lo llevo en la sangre.
    Un abrazo

  12. Aquí estas en tu casa, el Educablog es también un hombro en el que apoyarse.
    ¡Qué sentimental me he puesto! Un saludo

  13. Ey… Un segundo. Esa definición no es mía. La saqué del blog de Gominola, y más tarde descubrí quién era su autor. Pongo el comentario que hizo en mi blog aquí, que al César lo que es del César:

    «Saludos. Entro en la página porque alguien me comenta que han colgado nuestra definición y me encuentro con temas de interés propio. La definición la ideamos un día que no teniamos a quien criticar, (por cierto soy de un grupo que se llama Laboratori d’idees y que también tenemos “habilitados”). También trabajo en toxicomanías y estoy interesado en cualquier tipo de estudio sobre ello, incluso me planteo abrir un grupo de trabajo en el CEESC. Hasta pronto y no os perdáis la felicitación informe de navidad que también es nuestra.»

{"email":"Email address invalid","url":"Website address invalid","required":"Required field missing"}

¡Suscríbete a nuestra Newsletter!

Recibe semanalmente información actualizada sobre el mundo de la educación social en forma de noticias, artículos, opinión… Únete a nuestra comunidad de educadores y educadoras sociales.