Autor Iñigo

febrero 25, 2008

Mucha gente, en la medida que se esfuerce, podrá recordar alguna de las campañas “antidroga” que han sido inyectadas en los medios de comunicación.

Recuerdo esos anuncios dirigidos a jóvenes que, en un principio, abogaban por el “Atrevete, di NO a las drogas” con mayúsculas. Un mensaje muy claro, bien destilado, directo, que obviaba la riqueza de matices y mezclas de este mundo-drogas.
Decir NO, ¿por qué? ¿Quiero decir No? ¿Cómo decir no? ¿Siempre hay que decir no?

Ha habido anuncios dirigidos a las madres y padres, como en el que aparecían jóvenes consumiendo en pañales y cuyo eslogan era “Un joven está en pañales ante las drogas, la educación lo es todo” u otro que decía “El primer paso es enseñarle a vivir”.

En principio, el objetivo de estos spots era muy loable y susceptible de generar efectos secundarios positivos. En la práctica, los padres y madres, rara vez se sentían identificados, rara vez llegaban al cómo de este maravilloso eslogan, no sabían rulárselo, cundirlo o cocinarlo.

Otras campañas, han incidido en la sensibilidad y/o el miedo del público como el del famoso gusano que se introduce por la nariz, cuyo video encabeza esta entrada. Algunas veces han ido de la mano de eslóganes del tipo “Hay trenes que es mejor no coger” pero en casi ningún caso han llegado a las entrañas del público. Encerrados en la burbuja del a mí no me va a pasar, incluso los han satirizado, convirtiéndolos en humo, en “chistes”, en algo lejano como el llamado “yonky”…

También se ha sacado a colación el tema de las consecuencias de consumir drogas, o el tema de falta de percepción de los riesgos que entrañan, como en el caso del spot que tenía como eslogan: “El final de la película lo eliges tú” o “Eso es lo más peligroso, olvidarnos de lo que realmente son” o “El alcohol te destroza por partida doble”.

Estos anuncios, parecen querer actuar a modo de conciencias audiovisuales que nos recuerdan que la parte b, que la resaca esta ahí y que la decisión es nuestra.

Efectividad: ¿no sabe, no contesta?

Otro tema interesante, fue el de controlar con las drogas, “Gente que controla con las drogas ¿conoces tú a alguien? Nosotros no” Lo que pasa es que no nos vemos reflejados en la gente que aparece en el anuncio. ¿Y vosotros?, ¿y vosotras?

Incluso en últimas campañas, hay enfoques novedosos como en ésta, que tiene el siguiente eslogan: “Los problemas de drogas no tienen el aspecto que imaginas…tal vez por eso no los ves”, que habla de la invisibilidad del problema. Sin embargo, el problema es el mismo, no esnifamos el contenido, no nos suben sus efectos, no nos vemos en el espejo.

Como educadoras y educadores, estos anuncios nos pueden servir como pretexto para hablar sobre el tema, y ya desde la realidad cercana de cada cuál, reflexionar e inhalar dolorosamente la parte menos lucida del “universo drogas”. Ahí sí hay efecto, en la pantalla, poco más que artificio, un placebo que calma la conciencia de las personas adultas pero que tiene efectos secundarios a largo plazo. Porque el hacer algo, no significa, ni que esté bien y, sobre todo, no significa que sea suficiente.

¿Cuánto vale una de estas campañas? ¿Cuántos sueldos de educadoras y educadores se podrían pagar? ¿Qué sería más eficaz? ¿O acaso preferimos creer en que hacemos algo, quedarnos en la fachada, en los efectos positivos, en el subidón y como una persona adicta, ocultar, obviar los efectos perniciosos?

Para finalizar os dejo con una frase de una de las últimas campañas aparecidas hasta el momento…

“Como a nosotros no nos haces caso, hemos pensado que te lo diga alguien a quien curiosamente si sueles creer.”

Mi pregunta ahora es ¿Y a quién hacemos caso el resto? Porque lo que es a las campañas no lo tengo muy claro. Yo creo que apenas he logrado iniciarme en el consumo y mucho menos engancharme…

Sobre el autor

Iñigo

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  1. no solo eso, tambien, ¿que actividades o diversiones se podrian hacer con ese dinero de las campañas para poder competir seriamente con la droga?

    porque la gente, si no encuentra nada mas divertido que drogarse o emborracharse, por muy malo que sea, es lo que va a seguir haciendo, y, de haber cosas mas divertidas que drogarse o emborracharse, si salen mas caras la gente no las va a aceptar

    tienen que comprender que PARA LOS JOVENES LA DIVERSION ES MAS IMPORTANTE QUE LA SALUD, y si hay que sacrificar la salud para divertirse, pues lo haran sin miramientos

    ¿que no podemos ir a las barracas y los autos de choque porque son muy caros? pues vamos a echar unas partidas a las maquinas o los billares ¿que tambien lo han encarecido? pues buscamos otras cosas ¿que lo que hay no es divertido o de serlo sale muy caro (viajes, acampadas, otras aficiones en general)? pues nos emborrachamos o nos drogamos porque es lo unico barato (fumar porros sale mas barato que jugar a las maquinas) ¿que es malo para la salud? vale, pero prefiero divertirme a estar muerto de asco aburrido, aunque sea malo ¿que es muy, muy, muy malo y me puedo morir? pues vale, PERO ES QUE ME DA IGUAL, por muy malo que sea, SI ES LO UNICO ASEQUIBLE, LO VOY A HACER, POR MALO Y PELIGROSO QUE SEA

    este es el problema que veo yo (estoy seguro de que mucha gente de la que se emborracha lo hace solo por esto), y hasta que el gobierno o quienes tengan la competencia en esto no hagan nada para que bajen de precio las demas diversiones, VA A SEGUIR TODO ESTE PROBLEMA, Y CADA VEZ IRA EN AUMENTO (cada vez empiezan a beber antes y a drogarse antes)

  2. El efecto audiovisual, y el ineludible poder de influencia o capacidad de reflexion o perplejidad que posee una imagen: Es Muy Grande.

    Otra cosa es que nos guste o no, sea mas caro que 200 educadores, etc, etc…

    Lo importante es sumar.

  3. Creo que vivimos en una época más visual que ninguna hasta la fecha. Aún así, y desde mi contacto con chavales. Veo como campaña tras campaña, no conectan con ellos y ellas. Veo como se gastan una millonada en hacer spots que no conectan con la juventud. Entonces ¿Qué sentido tienen si no llegan a quien se supone que tienen que llegar? No será que el objetivo es tranquilizar a la masa social como queriendo decir…»Tranquilo todo el mundo, que estamos haciendo algo con el problema de las drogas»
    Quizá todo sume, pero hay que valorar la efectividad del gasto. No todo vale.

  4. El problema es que LA UNICA DIVERSION ASEQUIBLE QUE QUEDA SON EL ALCOHOL Y LAS DROGAS (SOBRE TODO EL ALCOHOL), y mientras no haya otra diversion asequible QUE DIVIERTA IGUAL O MAS QUE EL ALCOHOL O LAS DROGAS , todo va a seguir EXACTAMENTE IGUAL, HAGAN LO QUE HAGAN

  5. y si no se lo creen, que hagan la prueba durante unos findes, por ejemplo, a poner en una explanada, unas barracas y unos autos de choque (todo de adultos), todo a 0,15-0,20 euros el viaje (asi de barato o mas lo ponian en navidad -en Vizcaya en mas de un sitio- hace mas de 10 años -y el primer dia solia ser GRATIS-, aquello se petaba mas que un concierto, que ahora lo hagan exactamente igual que entonces), pero puesto por la tarde-noche de findes hasta altas horas de la madrugada y ya veran en que se queda el botellon

  6. Lo que esta claro que mucha gente puede hacer caso, pero otras solo por el motivo de que tanto te dicen lo peligroso que es y tal les da por probar para comprobar si es verdad lo que dicen en anuncios, reportajes… y acaban enganchandose de tal modo que no llegan a tener ya de sí un control contra ellas sino que ellas las controlas, en cambio muy poca gente pero las hay si que dicen que no el ven algo positivo al probarlas y al igual que lo han probado lo dejan, pero hay cada uno hace lo que quiera ya que por mucho que se intente preveer aveces lo que se hace es hacer que los jovénes lo quieran probar.

  7. es bien sencillo:

    «mientras no haya nada (lo que sea) que sea TAN DIVERTIDO O MAS, y TAN BARATO O MAS, QUE EL ALCOHOL/DROGAS, que PUEDA HACERLE BIEN LA COMPETENCIA, NO TIENE ARREGLO»

    «por muy malas y dañinas que sean el alcohol/drogas/lo que sea, a los jovenes LES DA EXACTAMENTE IGUAL: LA SALUD ESTA SUBORDINADA A LA DIVERSION, Y SI HAY QUE SACRIFICAR LA SALUD PARA DIVERTIRSE, PUES SE SACRIFICA»

    eso es todo

  8. Querido Pablo: Llevo varias noches soñando contigo. Me gusta. Es tan real que siento como si estuviera pasando un rato a tu lado. Luego me despierto y te echo de menos. Cada día pienso en ti, siempre en soledad y siempre lloro. Escribo estas líneas cuando ya no estás. Hace poco más de un mes que la droga te separó de nosotros para siempre. Tenías sólo 19 años. Nada puedo hacer ya por salvarte a ti, pero tengo la esperanza de que tu historia ayude a quienes sí tienen aún una oportunidad. Y a mí tampoco me viene mal sacar todo lo que tu muerte me ha dejado dentro. Te escribí otra carta en estas mismas páginas [Crónica, 19 de septiembre de 2004], cuando tú eras un adolescente de 15 años que caía irremediablemente al vacío y yo una hermana angustiada que no sabía cómo sujetarte. Entonces te suplicaba que dejaras toda esa mierda por mamá, por papá, por mí y por tus otros cuatro hermanos. Pensé que quizás mis palabras te sacudirían, que reaccionarías. Pero te enfadaste tanto cuando se publicó…
    Aún no eras consciente del grave problema de adicción que tenías. Cada vez que te tendíamos una mano para que te aferraras a nosotros la rechazabas. Imagino que entonces para ti sólo éramos unos adultos pesados que querían controlar tu vida. Llegaste a creer que te odiábamos. Me consta que más tarde, cuando abriste los ojos y quisiste curarte, aquella carta te emocionó. Me lo agradeciste.
    No te culpo de tu muerte. Sé que en los últimos años luchaste con todas tus fuerzas por salir de allí. Pero no has podido. Cada vez que recaías, te ahogaban las lágrimas y nos pedías perdón.«Lo siento, os quiero mucho. Ayudadme, por favor. Si veis que voy a salir buscar algo, detenedme», rogabas. En aquellos momentos eras como un bebé indefenso. Despertabas tanta compasión y tanta ternura…
    Pero era imposible pararte cuando el mono te vencía. En casa se nos encogía el corazón en cuanto la textura cristalina de tu mirada delataba que te habías colocado otra vez. Drogado tomabas el poder. Nos poníamos en alerta para que no te llevaras cualquier cosa que se pudiera cambiar por una dosis. Al principio te transformabas en un desconocido agresivo y violento. Mamá abrazada fuertemente a su bolso y tú forcejeando con ella tratando de quitarle unos euros. ¿Cuántas veces hemos visto esta escena? ¿Cuántas se llamó a urgencias o a la policía porque no podíamos controlarte?
    Mamá se consuela como puede. De pequeña perdió a su hermana Pilar, y como tú te has ido justo el día del Pilar, el 12 de octubre, está convencida de que ella ha venido a buscarte. Le reconforta pensar que ahora estáis juntos y reza mucho por ti. Ella siempre estuvo a tu lado en los peores momentos. Nunca te dejó solo. Si no huiste más veces fue por mamá. Papá, ya sabes, es mucho más reservado. Sufre en silencio. Ha luchado por ti de la mejor forma que ha sabido y, al igual que mamá y que todos nosotros, sabe que tú, Pablo, también lo hiciste.
    Nunca pudiste soportar la separación de papá y mamá y te sentías culpable por ello y porque los niños vivieran esa situación en casa. Tus hermanos pequeños prácticamente han crecido viendo cómo tú te destruías. ¡Qué rabia que les quede esa imagen de ti! ¡Qué rabia que no hayan conocido al niño divertido, sensible e inteligente que fuiste! Yo te recordaré de pequeñito, garabateando un dibujo fascinante en la mesa del salón. O jugando a indios y vaqueros mientras veías una del Oeste y decidías si serías Indiana Jones o John Wayne. Tu sonrisa, tus bromas, tu estilazo al vestir, el amor que dabas… Aunque fueras más pequeño que yo, te recordaré como el hermano mayor que siempre quise tener. Y como el tío al que más he visto pelear por ser feliz.
    Te escribo cuando acaba de salir el último informe anual del Observatorio Europeo de las Drogas y Toxicomanías. España sigue a la cabeza en consumo de cannabis y cocaína. La trampa continúa atrapando a chavales como tú. Espero, al menos, que tus hermanos no caigan. Espero que odien profundamente las drogas. Espero que no toquen nunca más a nuestra familia.
    Quizás lo peor ha sido perderte cuando más confianza teníamos en tu recuperación. Todos creíamos en ti más que nunca, ¿sabes? Después de seis meses sin consumir, pensábamos que ésta era la buena. Se te veía fuerte. Y tan ilusionado con lo del bebé. Cuando nuestra hermana mayor, Ana, te llamó al centro para decirte que estaba embarazada te volviste loco de contento. ¡Tu primer sobrino! Le pediste que te dejara ser el padrino y ella te lo prometió si te curabas. «Saldré, por él lo hago todo», dijiste. Duele tanto saber que ni siquiera lo vas a conocer. Es un niño y nacerá en mayo. En principio, Ana pensó en ponerle Pablo, como tú, pero luego le pareció un poco duro. Cada vez que lo llamáramos pensaríamos en ti. Finalmente será Juan Pablo, que sigue siendo un homenaje a ti.
    ¡Te has perdido tantas cosas, Pablo! Tus sueños eran pequeños: conseguir el carné de conducir, retomar los estudios… Creo que ni siquiera llegaste a votar. En mi carta anterior -ahora que la releo siento que quizás fui un poco dura contigo- terminaba diciéndote que creías que te ibas a comer el mundo y que no te dabas cuenta de que era el mundo quien te estaba comiendo a ti. Desgraciadamente, así ha sido. ¿Sabes lo mal que lo pasé pensando si tenías algún amigo a quien pudiera llamar antes de tu entierro? «Por favor, que se me ocurra alguien que lo eche de menos, por favor…». No se me ocurrió nadie. No tenías amigos. No has vivido, Pablo. ¡Te has perdido vivir!
    Cuando papá te pilló el primer porro, con 14 años, no le di importancia. Pensé que eras sólo un adolescente que experimentaba y que esa fase pasaría. Luego descubrimos lo de la cocaína, la heroína incluso. Papá y mamá han pasado los últimos cuatro años tocando puertas y buscando ayuda inútilmente. Unos centros sólo admitían a mayores de edad, otros sólo ofrecían tratamiento de día…Nadie parecía tener una solución para Ti.
    Primero ingresaste en un internado para menores conflictivos. Nada. Luego en un centro de Navarra. Le siguió aquel piso tutelado por una fundación en Madrid. Otra temporada con la ONG Remar. En Proyecto Hombre. Y esa especie de sanatorio donde sólo sabían sedarte.
    En el centro donde ahora estabas, en un pueblo de Palencia, parecían haber dado con la tecla adecuada. En seis meses no te habías metido nada. Los terapeutas te enviaron a casa el 6 de octubre con la intención de que la visita fuera el paso previo a tu reinserción definitiva. Pero cuando llegó el momento de regresar al centro, te marchaste a casa de dos jóvenes que habías conocido precisamente allí y que también estaban en rehabilitación. Recaísteis. El domingo, día del Pilar, la policía llamó para decirnos que esa jornada no habías despertado. Te fuiste mientras dormías.
    Los médicos no se explican cómo podías tener una dependencia tan enorme con sólo 19 años. Ni cómo la heroína pudo doblegar con tanta facilidad un organismo sano. Aún no tenemos los resultados de la autopsia pero yo necesito algo más que un frío informe. Necesito saber por qué. ¿Por qué tú? Te criaste en un hogar cálido, acomodado, alejado de la violencia, el alcoholismo o la marginalidad…Rodeado de cariño. ¿Por qué? ¿Por qué tú, Pablo?

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