Autor Asier

marzo 18, 2008

Palacio OriolNuestra profesión siempre se ha caracterizado, desde sus más remotas influencias asistenciales y caritativas, hasta su concepción más moderna, educativa y crítica, como una profesión facilitadora o auxiliadora de las personas con problemas (inadaptación y exclusión social, menores desprotegidos, toxicomanías, enfermedades psíquicas o discapacidades y el largo etcétera que todos manejamos y a veces olvidamos). En resumen, comulgamos (metafóricamente y para satisfacción de Rouco Varela) con algunos ejemplos o filosofías de vida, como consejeras o muestra de cercanía con el otro/a, en este caso, mayormente desfavorecidos.

Parto de la base que somos como somos y de diferente condición cada uno de los que trabajamos en la Intervención Social y participamos en este nuestro blog , y seguramente no se comparta conmigo esta apreciación (de no ser así, me mosquearía) pero creo que si existe un sentimiento común, no del todo compartido, de que para hablar de algo, una realidad o una situación desfavorable, es necesario conocerla bien e incluso inmiscuirse lo suficiente en esa realidad, ese barrio, esa problemática, para poder mamarlo y saber lo que se cuece, lo que sienten, piensan, padecen, viven…

¿Que por qué digo esto que puede parecer tan obvio? Releyendo una de las infinitas teorías, reflexiones y curiosidades que nos envuelve la profesión, me encuentro a alguien desconocido, anónimo/a, pero seguro que también compañero, que se sorprende del recinto donde se están celebrando las Jornadas sobre Exclusión Social de Santurce (Vizcaya) en estos últimos años. El Palacio Oriol (el de la foto) es el objeto de discordia. Se pregunta irónicamente, y no sin razón, este compañero/a, si un Palacio es el lugar más idóneo para debatir, reflexionar y trabajar en aras de un tema tan sensible, universal, desigual e injusto como la Exclusión Social. Pues qué quieren que les diga: Que me parece un mal chiste.

A colación de esta historia, me viene a la mente otra pasada. Esta vez una circunstancia personal. Corría el año 99 y yo colaboraba en una escuelita de barrio en las laderas de Medellín, junto a una orden religiosa; apoyo escolar, algo de enseñanza no formal, para niños/as pobres en su mayoría, excluidos o fuera del sistema escolar. Los Hermanos de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta, que, como su nombre indica, practican o ejercen de pobres para estar más cerca del pobre.

Discutía afablemente esta filosofía o posicionamiento vital con el director de la escuela (español, por otra parte), un joven intrépido de 24 años como yo, con un todopoderoso Educador Social todoterreno, en uno de los campos más marginales y desfavorecidos del planeta. Pues, aún así, ni me venció ni me convenció. Menos aún yo a él, claro está.

Practicaba la austeridad, el no manejo de dinero como elemento de acercamiento y reflejo del pobre con el que trabajaban y convivían a diario. Sin embargo, no les faltaba un 4 por 4 para transportar a la ciudad, ni buena comida tres veces al día. Yo no soy ejemplo de nadie, y si lo fuera tiraría esa moral de la que hablamos a la papelera.

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Asier

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  1. Interesante tu reflexión Asier. Puedo decirte que por mucho que aquél director pretendiera solidarizarse con la escuelita y su población jamás podría ser como uno de ellos. ¿Porqué? Por que ineludiblemente se ha educado en otro contexto cultural y prueba de ello eran sus 3 comidas al día y su todo terreno.
    Te comento esto porque yo estuve en Rwanda (cuando la guerra tribal del 94) y durante 2 meses (no es mucho tiempo, pero sí suficiente para ver de cerca la miseria y el horror) pude desarrollar una pequeña y humilde labor social. Yo quise ponerme a la «altura» de los rwandeses, sin éxito alguno. Pues aunque regalé mis ropas, cedí mi comida e hice lo que humanamente pude para ayudar a todo el que venía, no dudé ni un minuto en administrar una dosis triple de la vacuna contra la malaria a mi novio (esposo hoy) para curarlo de la Malaria. Y digo esto, porque mientras tanto, muchos otros se morían del mismo mal. No dudé ni un momento de pedir un helicóptero o de usar nuestra radio y nuestros medicamentos. Y es que por mucho que nos solidaricemos con los que sufren o padecen… jamás podremos llegar a ser ellos, porque somos nosotros.
    Es más, ellos me enseñaron más a mí de lo que yo jamás podré enseñarles.

  2. Centremos el debate en el origen: reflexión de Aser. El que unas Jornadas sobre Exclusión Social se celebren en un Palacio Oriol, hoy integrado en la cadena NH refleja la estructura en que se mueve el sistema de Servicios Sociales. Seguimos con la premisa de trabajo caritativo, para paliar las deficiencias, pero sin atacar el problema en su estructura o raíz. De hecho, la mayor parte de los menores tutelados están en centros regentados por fundaciones del ámbito religioso, y se continúan dando las mismas respuestas desde los Equipos Técnicos (a pesar del avance legislativo). Seguimos actuando igual que en su día hizo el Padre Silva (a quien Aser me ha recordado) en una época en que los términos jurídicos como: patria potestad, deberes inherentes a la patria potestad, … y demás terminología jurídica no se contemplaba. Seguimos actuando como antaño, y los menores tutelados cumplen los 18 años en los centros, o con un poco de suerte en un piso (a donde se les traslada para dar el paso a su etapa: adulto-trabajo-independencia.

  3. Completamente de acuerdo Susana.

    Aún asi, no os quedeis con la anecdota del todoterreno (tambien les servia como herramienta de trabajo) ni las tres comidas (que deberían ser universales para todo el mundo, y no solo una mala costumbre de los occidentales)…porque, es, ha sido y sera ..uno de mis referentes pedagogicos de por vida.

    Es la Educación Social, hecha persona. Y si te lo presentasen como agnostico o laico, pensarias igual de el.

    Dedicado a mi hermano Ruben.

  4. Bueno Asier, querias a alguien discrepante y aquí me tienes, jajaj. Espero que se entienda mi comentario como un complemento a lo que dices, más que una crítica frontal.
    A ver, vayamos por partes: lo de el Palacio Oriol supongo que es criticable desde una cierta austeridad que se debe exigir a la administración (no sé cuanto ha costado ni quien lo paga). Desde este punto de vista estoy de acuerdo contigo, aunque, por la foto, me parece un lugar precioso para hacer un congreso de lo que sea. En fin, creo que es un tema anecdótico, porque en general los servicios sociales se han rodeado mas de una estética cutre y chapuzera que de lo contrario.
    Respecto a una cierta retórica de lo pobre (no digo que tú la defiendas, digo que existe en nuestra profesión) no puedo estar más en desacuerdo. Gracias a ella, o por culpa de ella, los servicios sociales han tenido siempre los peores recursos: no quereis estética de lo pobre, pues ahí la teneis: centros abiertos paupérrimos, los peores despachos para atender a la gente, centros residenciales que dan pena, centros de menores que no tienen ni una mísera biblioteca, etc. La ideologia que hay detrás es esta: «para atender al pobre, estética y recursos pobres». Lo sé, y lo he vivido y lo vivo cada día. Yo llevo quince años luchando contra todo eso: para el usuario (sea pobre o no lo sea) lo mejor, eso es lo que defiendo: los mejores recursos, la mejor atención, los mejores centros abiertos, la mejor silla donde sentarse…y para los profesionales buenos sueldos y lugares de trabajo en condiciones, no sé si me explico. Por fortuna, al menos en Cataluña, cada vez se está trabajando mejor y con más profesionalidad, gracias al esfuerzo de los profesionales y a un cambio en el discurso.
    No estoy hablando de ostentación, criticable no sólo en nuestro ámbito, sino en cualquier ámbito pagado por los ciudadadanos, estoy defendiendo la profesionalidad y el respeto a las personas a las que atendemos.
    La lástima es que a veces ese discurso de lo cutre lo han defendido algunos educadores y trabajadores sociales (desde una cierta ideologia) y por eso nos hemos conformado con los peores recursos, las paredes mal pintadas, los edificios insalubles, etc.
    Respecto a la opinión de Susana lo siento, pero no puedo estar más en desacuerdo. Evidentemente respeto tu visión cristiana de la profesión y/o de la vida, pero no la comparto.
    La pobreza es una desgracia, y punto, y no puede añadir nada bueno a nadie. Ni los pobres «son» de una determinada manera, por el hecho de serlo. Fuera de que viven en una situación indeseable para cualquier ser humano.
    Los pobres no necesitan profesionales que se disfracen de ellos o jueguen a ser pobres durante un tiempo (y no estoy pensando sólo en África) sino buenos profesionales que les ayuden a salir de la pobreza, y si puede ser con los mejores recursos puestos a su alcance.

    En mi blog hace un par de dias escribí una entrada que titulé «Exótica pobreza», que tiene que ver con este tema.

    Un saludo y felicidades por el post.

  5. Ya era hora ¡¡¡¡

    Echaba de menos a alguien critico por estos lares, y si es el amigo Sera, mas que mejor .

    Estando muy de acuerdo en la linea profesionalizadora y de dignidad que promulgas, creo que la diferencia sigue siendo grande entre procurar y luchar por una ubicación o adecuación correcta de los Servicios Sociales (habitaculos, espacios, mobiliario, etc, etc….) y un Palacio. La dignidad y lo mejor, no es ni lo uno (paredes sin pintar, locales obsoletos, a desmano…) ni lo otro .

    Espero por tanto, que no dudeis de mi. Al acabar el articulo, tiré mi moral a la papelera, por si acaso.

    PD: Estos dias de tranquiliidad, me he paseado por tu blog. Prometo, leer ese articulo sobre «Exotica pobreza». El titulo ya me provoca.

  6. Creo Sera que no has entendido mi comentario. Por supuesto que la pobreza es una desgracia, igual que las guerras y cualquier otro tipo de miseria y no hace falta que nadie se «disfraze» de pobre para solidarizarse… En cuanto pueda leo tu post, pero si quieres entender a que me refería, lee tu el último que he escrito sobre Ruanda (ya que al recordarlo el otro día… quise escribir algo sobre ello). Disculpar si no me expresé bien, lo que quería decir es que desgraciadamente la cultura (entre otros) nos marca, al igual que nos marca ser pobres, ricos, hombre o mujer, libre, esclavo o lo que sea. Pero eso no quiere decir que no debamos de luchar por tener un mundo mejor, en absoluto. Y prercisamente considero que nosotros como educadores tenemos una gran llave en nuestra mano para conseguirlo.
    De todos modos si has estado en algún país pobre ayudando en algún proyecto, (si no puede que no entiendas mi comentario) es inevitable sentirte mal por lo que tú tienes y ellos no tienen. Y si no es así…mala cosa amigo.
    Bueno, este comentario se desvía del artículo de Asier, pero quería dejar mis is ideas claras.

  7. De acuerdo, Susana, gracias por tus apreciaciones (que creo que añaden cosas diferentes a tu primer comentario) con las que estoy bastante de acuerdo.
    Un matiz a tu último parágrafo (puntilloso que es uno): sí que trabajo con pobres (lo hago cada día), pero nunca me he sentido mal por lo que yo pueda tener (que tampoco es que sea mucho) sino que siempre he querido que ellos puedan tener, como mínimo, lo mismo que yo. Otra manera de ver y enfocar lo mismo.
    Bona nit

  8. Buenas,
    con esta entrada de la doble moral me ha venido a la cabeza hoy mismo una doble moral que podemos encontrar en nuestras ciudades y pueblos, sin ir más allá: la doble moral en la redistribución del alumnado inmigrante en los centros educativos concertados, doble moral referida al perfil del alumnado .Y digo todo esto, después de haber comprobado las listas de preinscritos para el curso 2008-2009 del municipio donde trabajo.Si bien existe, como mínimo un decreto autonómico que garantiza un mínimo de equidad educativa, hay centros que no tienen en cuenta esta responsabilidad social ( redistribución de la población escolar inmigrante en un mismo territorio ). Esto es un problema grave, porque colegios de orden religiosa se amparan en la religión para derivar a población inmigrante de P3 a los centros públicos laicos, sin tener en cuenta que de ellos también depende la cohesión social del territorio. No sólo esto, debajo esta cara amable se esconde un discurso maquiavélico de lo que representa la cohesión social y la convivencia.
    Hoy he estado a punto de afirmar a uno de estos directores que si Jesús existió,fue a una escuela llena de llena de publos de diferente origen que en su momento también fueron a Nazaret a buscar una vida mejor. ..
    Ahí es realmente frustrante cuando pactos y decretos están bajo mínimos y la competencia de un gobierno local no puede hacer nada al respeto.
    Tan sólo ver como inspecciones educativas dan rienda suelta a actuaciones, que a parte de poco éticas no son cristianas…
    Es frustante también ver como también después de haber hecho una campaña de márqueting bestial de la escuela pública de calidad, se rumorea que hay «demasiados moritos»… en la escuela «X»…
    Yo de momento no tengo hijos pero cuando los tenga les intentaré educar en el mundo de la realidad, asegurándome que bajo ningún concepto crezcan en un mundo de florecitas mustias, sino en un territorio donde todos los niños/as de un mismo pueblo, sin distinción de origen o sexo puedan aprender y jugar dentro y fuera de la escuela.
    Si somos capaces de pensar también en el contexto más cercano, podremos evitar la exclusión social.
    Con todo,no hace falta analizar proyectos de cooperación internacional.Si estas mismas órdenes religiosas( puertas adentro) descuidan este trabajo en el día a día, que es el que nos ayuda a tranformar la realidad social más inmediata, vamos mal, muy mal…

  9. Yo no sólo me refería a la austeridad como forma de acercamiento a la realidad con la que trabajamos. También me refiero a que hay que invertir el máximo de recursos en lxs protas de la acción, no en quienes intervenimos.

  10. No sé si he entendido bien, Olga…

    Estoy de acuerdo en lo de que no hay que reparar en recursos cara a las personas con las que trabajamos, pero, ¿lo de la austeridad para acercarnos a las realidades con las que trabajamos?, no sé… ¿hace falta haberse chutado para intervenir educativamente con población toxicómana?

    Un saludo!!

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