Autor Iñigo

abril 2, 2008

Imagen de todo lo que realmente preocupa en esta sociedadHablando con un educador que trabaja en un centro de menores, me comentaba lo siguiente: «A veces pasas miedo, porque es difícil hacer cumplir las normas a un chaval que no tiene nada que perder, y que si quiere salir a la calle cuando no toca, o quiere fumarse un cigarro donde no se puede, si hace falta, pasará por encima de tí, te agredirá sin ningún tipo de remordimiento. No tiene familia, no tiene amigos, no tiene a nadie, y quién no tiene nada…¿qué pierde?«.

Me acuerdo, que me impresionaron mucho estas palabras y me dieron mucho que pensar, desde esta situación concreta hasta el origen de la misma.

Este chaval era violento, quizá como manifestación de desamparo, es decir, como llamada de atención a la sociedad, que lo había relegado a la insignificancia. Era como una llamada a la puerta de la sociedad. – Señora sociedad, yo no quiero ser nadie.

Esta es una realidad que refleja un caso un tanto extremo de lo que una sociedad violenta puede generar. En mi opinión, una de las grandes fuentes de las que bebe la violencia es del gran manantial de la frustración.

Esta sociedad, nos frustra irremisiblemente, porque nos aleja quizá de lo que significa ser persona.

Se nos enseña a tener más que a ser, se nos enseña a competir para beneficio de nosotros mismos, se nos enseña a tener como símbolo de felicidad, a que tener bienestar es sinónimo de felicidad.

Y esto no es así sin más, no es cierto. Ser feliz tiene que ver con el exterior pero también tiene que ver con los sentimientos internos, tiene que ver más con el autoconcepto con las relaciones sociales, más que con el tener un deportivo. Tiene que ver con el esfuerzo, con la creación, con vernos capaces de construir algo, no tanto de comprarlo.

Por este camino no hallaremos más que frustración al otro lado del puente.

Esta sociedad esta estropeando nuestro GPS y no hay wifi que conecte con la felicidad.

Vendemos un modelo de persona deshumanizado a nuestros jóvenes, a nuestras adolescentes. Un muñeco con muchos accesorios y relleno de aire. Tiene casa, buen coche, televisión de plasma, el último modelo de móvil… se va de vacaciones aunque no tenga el dinero a tal efecto, se compra la ropa para estar a la última, va al solarium… no se, a medida que uno va haciendo listas con las prioridades que parece marcar la sociedad para ser “feliz”, yo por lo menos, más desalentado me siento, más incluso al ver que caigo en estas trampas continuamente y que muchas veces soy el primero que recorre el pasillo de un centro comercial con una sonrisa consumista.

Lo que pasa, porque siempre acaba pasando algo, siempre hay consecuencias, es que por un lado hay sectores de la sociedad que se ven excluidos del consumo, se ven incapacitados para llegar a la supuesta felicidad y por tanto se frustran, generándose violencia, conductas delictivas y antisociales, buscando su papel atacando a una sociedad que les agrede y a la que al contrario de lo que muchos y muchas opinen, están sobreadaptados. Violencia por exclusión.

Por otro lado, estamos los “privilegiados” que podemos consumir, aunque nunca llegamos a estar saciados por completo, y siempre queremos más. Incluso, ha llegado el momento de la “gula consumista” y podemos consumir sin tener el dinero por medio de créditos y microcréditos.

En esta escalera de consumo, no hayamos sosiego, no encontramos las respuestas, no encontramos la tierra prometida, lo cuál nos frustra, nos violenta…

Hemos equivocado el camino, porque la madre sociedad, se ha corrompido por su propio instinto de supervivencia, sustentado en el crecimiento irracional del consumo hacía un infinito del todo insostenible.

La razón neoliberal, no es humana, nos es ajena, es alienadora y alimenta la violencia del ser humano que con sus manifestaciones violentas, se revuelve, se queja, intenta llamar nuestra atención sobre la realidad frustrante y nada humana… y nosotros mientras tanto, comprando un móvil en el centro comercial.

Como educadores y educadoras, creo que debemos hacer una reflexión honda sobre esta sociedad violenta y frustrante y entender así, o quizá ser más conscientes de hacia donde tiene que ir nuestro trabajo.

Un chaval me comentaba en un taller: «El dinero, eso si que es una droga, cuanto más tienes, más quieres»

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Iñigo

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  1. Gran razón tienes Tote. A mi estas reflexiones, tambien me traen siempre al recuerdo una incorfomidad. Una vuelta a la tortilla:

    ¿Porque alguien (pongamos una persona con problemas de adaptación o socialización, como el del ejemplo concreto del articulo) se protege o defiende en el malestar o insalubridad de una sociedad, cuando muchas veces interactua con individuos o personas, como él mismo; y no choca contra la madre de todas las madres; sino contra sus individuos (compañeros/as, educadores, profesores, médicos, etc, etc…?

    No creo que todos los que rodeamos e interactuamos con ese chico, seamos un fiel reflejo de lo mas perverso y malicioso del Neoliberalismo, ni la sociedad consumista e impersonal. Seguramente seamos, si se fijará bien, como él: unos indefensos.

  2. Gran frase…. «Esta sociedad está estropeando nuestro GPS y no hay wifi que conecte con la felicidad» Tote, deberías ponerla en el apartado de frases célebres…Sin embargo, como educadores/as es imprescindible recordar que los puntos cardinales están ahí, y no hay polvo neoliberal que los pueda dirimir. Llevarnos la brújula y el mapa en este camino, a veces tortuoso, nos ayuda a mejorar en el camino, a nosotros mismos y a todos los batallones existentes…

  3. Hola amigos de educablog. No sé, no sé. He trabajado en centros y veo a chavales con problemas de conducta día sí, día también. En muchos casos (descartando a jóvenes con un problema de salud mental) tiene que ver con un problema de límites de los padres, negligencia en lo educativo, falta de afectos y apego, etc. Y eso pasa en familias con recursos económicos y sin ellos. En mi opinión, culpar a la sociedad, así, en general, es como que muy abstracto.
    Creo que estamos en una época donde se ha confundido la protección a la infancia con la sobreprotección y la falta de límites y responsabilidades y eso se refleja en algunos jóvenes (repito, en algunos, porque creo que tu comentario es un poco apocalíptico Tote. Los institutos están llenos de chavales fantásticos y responsables, que también son un reflejo de la sociedad en la que viven).
    Hacer una crítica al neoliberalismo pues está muy bien y en muchos puntos estoy de acuerdo contigo, pero buscar la relación entre consumismo y violencia o con los problemas de los jóvenes con los que trabajamos (que son muy específicos)lo veo un poco forzado. Al menos como lo planteas aquí. Habría mucho que discutir que no cabe en este comentario: La violencia en los regimenes socialistas o comunistas, La diferencia entre neoliberalismo y consumismo, la discrepancia en que nuestra época sea una época más violenta respecto a otras (sólo hay que dar un repaso a la historia para darse cuenta de que eso es muy discutible), la adolescencia como edad de crisis y de rechazo a lo adulto, etc.
    En fin, me estoy dando cuenta de que este tema exige un debate muy extenso. Para resumir y acabar: si yo tuviera que trabajar con ese joven con el que inicias tu comentario, me centraría en saber más de él, preguntar que le pasa, encontrar los posibles vínculos adultos y afectivos que pueda tener, buscarle espacios sociales donde pueda encontrar su lugar, etc. Porque si me centro en cambiar la sociedad, pues…se le va a pasar el arroz.
    …y Tote, que es verdad, que este mundo del consumismo es un asco, pero que tampoco está tan mal, oye, que ahora tampoco nos vamos a fustigar…me has recordado que estoy deseando que llegue el sábado para ir a uno de esos centros comerciales, comerme una hamburguesa y una cocacola y ver una peli…mmmmmm, que placer.

    Simplón que es uno.

  4. Como suele ocurrir, comparto mucho de lo que comentan unos y otros. Por un lado, Tote, estoy de acuerdo en que la sociedad de consumo en la que vivimos promueve ciertas tendencias y valores muy negativos, en los que se valora más lo que tienes que lo que eres.

    Y también creo que el consumo irreflexivo es uno de los medios más eficaces con los que mantener a nuestra sociedad «feliz» y sin hacerse preguntas sobre las cosas que ocurren alrededor.

    Pero coincido con Quique en que el problema el planteamiento es un poco abstracto y difícil de hacerlo aterrizar. Aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor es una mentira muy gorda que utilizamos a menudo para criticar lo que va mal en el sistema. La sociedad, en términos generales está mejor, mucho que mejor que antes. Pregúntenselo a quienes hace 50 años no tenían derechos, agua, luz, prestaciones, etc. Otra cosa es que con los enormes avances que hemos realizado sea bochornoso que sigan existiendo las desigualdades actuales.

    También antes había problemas de consumo, a otra escala, y también antes se valoraba más lo que tienes que lo que eres, sin siquiera provocarnos vergüenza el reconocerlo, puesto que era parte del orden social.

    Ahora bien… concretando, uno se encuentra a este chaval (que también conozco unos cuantos) y se pregunta qué es lo que podemos hacer para que esta persona se ilusione por algún proyecto constructivo para su propia vida. Y eso pasa por las reflexiones de artículos anteriores y la que hace Quique. Límites, y hacer reconocer que vivimos que en una sociedad con reglas y con pactos de convivencia, con unos mínimos que hay que respetar, y si no gustan, criticar y combatir pero desde la no-violencia. Condenamos a estos chicos a una vida de exclusión si no logramos que acepten integrar esto en sus vidas…

  5. Muy buenas a todo el mundo en otro ¡por fin es viernes!
    Desde luego estoy de acuerdo en que esta sociedad también tiene aspectos positivos. Sin embargo, mi objetivo con el artículo es analizar factores sociales que inciden en la generación de frustración y violencia. Con ello, no quiero simplificar el problema y diluir las responsabilidades, sólo busco entender un poco la raíz del problema.
    Al final, está claro, que como educadores y educadoras, tendremos que trabajar desde la realidad concreta y poniendo medios y objetivos cercanos, pero eso no quita para que podamos reflexionar sobre el marco en el que los jóvenes y nosotros mismos nos movamos. Creo que son dos niveles de reflexión, necesarios y compatibles.
    No sólo hay que quedarse en la cáscara, como algunos profesionales de la universidad que se alejan tanto de la calle que terminan por deformar su imagen. Pero los que pisamos a diario el adoquinado de la calle, tampoco debemos olvidar ni desdeñar la influencia de una sociedad en la que vivimos.
    Para finalizar. No he buscado comparar el neoliberalismo con otros regimenes, cada uno tiene sus luces y sombras, sólo intento hacer una crítica constructiva para decir, que al menos, lo que hay, se puede mejorar.

  6. «…ir el sabado a uno de esos centros comerciales, comer una hamburguesa y una coca cola y ver una peli…mmmmmm, que placer.»

    ¿¿¿placer??? no es para tanto ni mucho menos, y mucho menos aun con lo que cuesta, no se que tienen esas cosas para que gusten tanto siendo tan caras…..no vale lo que piden por ello ni por asomo

    tirarse todo un dia entero por solo 500 pelas en el PIN en las barracas y en los autos de choque (montabas igual hasta 30 o 40 veces -sin contar algun que otro viaje en otro aparato) hasta que te saliesen ampollas en las manos y el cuerpo medio dolorido de todos los tortazos que te daban -y que tu dabas a los demas- si que era un PLACER de verdad, bueno, mucho mas que eso, tambien era DIVERSION, y de la buena

    lo mismo tirarse media hora con 5 duros en la maquina de petacos a base de conseguir partidas gratis (especial) continuamente, o el futbolin, cada uno ponia 5 duros y entre los 4 os tirabais un buen rato

    lo mismo ir a una cervecera y pagar 600 pelas por un pollo y 5 duros por un mostito

    lo mismo tener una mobylette o una vespino y pagar solo 8000 pelas de seguro al año

    todas estas cosas si que eran razones DE VERDAD para consumir, esto si que merecia la pena,

    lo que hay ahora (una hamburguesa 3 euros, entrar al cine 6 euros, una cocacola 1,50 euros, 300 euros por asegurar la vespino, 50 cts o 1 euro por echar una partidilla…), mas que motivos para consumir, SON MOTIVOS PARA NO CONSUMIR, a mi, por lo menos, me tira para atras, tanto que el dinero ya ni me interesa porque ya no me va a dar la diversion y los placeres que podia hacerlo antes, para mi, el dinero ha dejado de ser una droga, incluso para mi ya no merece la pena esforzarse por conseguirlo, incluso ya ni siquiera me visto bien, porque la ropa se ha vuelto tan cara…parezco un gitano, jejeje (con perdon a los gitanos) -bueno, no se si reir o llorar-

    antes, cuando estaba «puteado» por mis padres (casi no podia salir y casi no tenia dinero), hacia muchas mas cosas que ahora y consumia mucho mas que ahora y me divertia mucho mas que ahora, que tengo libertad total, tiempo y dinero, siento una frustracion casi absoluta de todo: de haber estudiado y haberme sacrificado (y haberme perdido muchas cosas por ello) para esta MIERDA de futuro que es un autentico FRAUDE,

    y ademas, muchas pijotadas caras e inutiles se han hecho obligatoriar para la vida normal: si no tienes movil, ya no puedes quedar con nadie porque todo el mundo tiene y solo quedan con el movil, incluso es un gran impedimento para poder trabajar; si no tienes vehiculo propio (con todos los gastos que lleva tener un vehiculo propio ahora), ya no te quieren en muchos puestos de trabajo, si te vistes con ropa barata y no es ropa de marca (cara, por supuesto, y en muchos casos, de mala calidad), ya te miran mal y te llaman cutre, incluso para trabajar, y un sinfin de estupideces mas…

    VIVIR HOY EN DIA DA AUTENTICO ASCO, Y ESTO CADA VEZ VA A PEOR, si lo llego a saber cuando tenia 11 años, anda que no iba a disfrutar…….

  7. pelanas, no has probado la doble con cebolla y rebosante de mostaza en el Konig, y si puede ser acompañada de Bock Damm, cerveza negra, con con patatas fritas tipo luxe hasta arriba de ketchup…
    y luego ver una de Bourne en el cine, en sensoround, con tu pibita…..mmmmmmm, ya te digo, simplón que es uno

  8. si tambien he probado alguna vez cosas de esas, muy sabrosas, pero el problema es que todo eso te dura 10 minutos y te soplan mil pelas (6 «uros»), y el cine hora y media por otras mil pelas, al final te has gastado 2000 pelas en menos de 2 horas

    si esque, donde estaba aquella cervecera de antes, que los pollos valian 600 pelas, y despues una ensaladita con una gaseosa gorbea o revoltosa…….

    ……..la maquina de petacos del bar o de la sala de juegos (aquellos reboteadores cuadrados que ponian «advance»,…aquellos displays azules…..aquel dibujo de aquella chica en aquella moto en el cabezal de la maquina…..aquellas 4 dianas en cada lado -roja-verde-amarilla-azul-…..y aquellas partidas gratis despues de tirar las dianas y darle al «especial when lit»…..te tirabas casi media hora o mas por 5 duros…..snif…snif….voy a llorar)……..

    …….aquellos autos de choque destartalados que ponian en navidad, con todos los volantes y los asientos mordidos, la mitad de las bombillas fundidas y la mitad de las tulipas rotas…..aquellos callos en las manos…..aquellos tortazos brutales que nos dabamos los gamberros y yo (otro gamberro mas)…y cuando te tocaba entrar ibas disparado al coche que mas andaba para que nadie se lo pillase -los tenias todos fichados-

    diossssss, que recuerdos……

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