Autor Asier

mayo 15, 2008

Brújula Moral“Cuando los humanos levantan el hacha, no es para defender su dinero, sino su dignidad”.

Hace unas semanas, se me quedó grabado en la memoria, el final de un capítulo de una serie televisiva norteamericana muy famosa. Gil Grissom, es un filósofo con bata blanca de forense, al que todos miran con extrañeza, como un tipo raro. Me recuerda, de alguna manera, a los educadores sociales, cuando hablamos de nuestro trabajo, problemáticas, objetivos e ideales; a gente que desconoce esta profesión. Cambien insectos por personas, cambien pruebas científicas por comportamentales o actitudinales y cambien el laboratorio por un escenario cualquiera de intervención socio-educativa.

Comentan compañeros/as nuestros, en otras líneas de debate, que es una profesión de mucha escucha (a poder ser activa, aunque las circunstancias del día a día varían y puede ser contraria o poco operativa), y yo añadiría otra cualidad: mucha observación. Sin llegar al vouyearismo, me encanta ver y mirar en mi profesión. Escudriñar y observar comportamientos, actitudes que me aporten dudas, reflexiones y, en definitiva, conocimiento.

El capítulo narraba la historia de una banda callejera de adolescentes, que cometía diversos delitos, entre ellos: robos, palizas, llegando incluso a matar a personas. Una vez apresados los menores, los protagonistas, inician una serie de reflexiones: “Estos chicos, para llegar hasta donde han llegado han tenido que sufrir mucho, y habrán tenido una infancia desgraciada que les condiciona en el presente“, “Son esclavos de su pasado, principalmente familias desestructuradas“, “Es lo que sucede cuando falta educación y valores“.

Suelen ser frases que todos/as, todos/as los educadores (sociales, educ.formal, informal, reglada, etc, etc…) hemos pronunciado alguna vez, en nuestra vida personal o profesional. Como queriendo explicarlo o justificarlo. Pues bueno, viene el prota de Grissom, para clavarnos al final con una estaca: “Una brújula moral te marca la dirección, pero no te obliga a seguirla“.

Estaré en contra del bullying, en contra de los menores o adolescentes que maltratan a sus padres/madres, les pegan o les matan. Estaré en contra de la delincuencia juvenil, los hurtos, la violencia, las peleas grabadas con móviles. Estaré en contra de los acosos sexuales a chicas entre una pandilla de indeseables. Estaré en contra, aunque dé la sensación de que la sociedad actual sea permisiva, rellene con eufemismos algunos actos incívicos e intolerables, y las leyes protejan a los menores de edad, hagan lo que hagan. Estaré en contra de estas cosas, ahora y siempre. Pero no estaré en contra de los menores. Ellos me tienen (siempre que lo deseen) cuando quieran. Mi hacha esta enterrada, siempre y cuando haya justicia social.

“Donde no llega la Educación, ha de hacerlo la Justicia“.

Sobre el autor

Asier

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  1. Me ha encantado el post, Asier. Precisamente es un tema que hablo últimamente con mucha gente.

    Sobre la observación, es prácticamente el «diagnóstico» permanente que hacemos. Observar, analizar comportamientos, conocer a la gente, intentar entender esos comportamientos… Se hace casi sin ser conscientes, como cuando evalúas.

    Sobre el último párrafo, estoy al 100% de acuerdo. No defiendo comportamientos, pero entiendo que la infancia que han tenido todos esos menores han influido directamente en esos hechos. Incluso a los que hacen acoso escolar y son hijos de buenas familias: algo falla. Y una cosa que creo Importantísima y que mucha gente de fuera de la profesión no quieren entender es que muchos de los chavales con los que trabajamos ya están JUZGADOS (por las leyes o por la sociedad) y que por esto mismo nosotros no nos dedicamos a volverlos a juzgar por sus comportamientos. Esto mucha gente no lo entiende y por tanto no todo el mundo vale para todas las profesiones.

    Dilemas morales se presentan todos los días, y se puede pensar en cuestiones éticas y morales pero nunca perder la perspectiva.

    Saludos!

  2. Asier, es una reflexión muy interesante en la medida en que hace explícita la capacidad del educador interesado no sólo por el HACER, referido a las actividades diarias relacionadas con su desempeño profesional, sino también por el SER, vinculado a la comprensión de la vida de sus estudiantes desde las experiencias formativas y sus historias de vida. Esa capacidad de observación que destacas como relevante en la labor del educador, es una habilidad fundamental y por demás compleja.
    Observamos y valoramos lo observado desde lo que tenemos en nuestra mente, de aquí el gran valor que tiene el conocimiento, la formación, la experiencia reflexionada y el estudio permanente, para lograr leer, comprender y afrontar las realidades de nuestros estudiantes, las cuales cada vez resultan más difíciles y con múltiples matices.

  3. Enhorabuena por el artículo. El educador siempre tiene que estar de parte del menor, de parte del sujeto. Y cierto, una de las cosas que más debemos hacer, y en las que más debemos fijar nuestra atención, es en la observación y en la escucha. Ofrecer un lugar de escucha y dar la palabra a las personas que atendemos.

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