Autor lucce

mayo 23, 2008

Los 18Resulta curioso. El otro día tuve una entrevista con uno de mis chavales, así como pijillo, vasquito él, de estos que se empiezan a poner bien con los porrillos, la keta, sus primeros tiritos de perica… Majo, eso sí, bastante majete, y, entre unas cosas y otras, me acaba hablando de las ganas que tiene de que llegue el sábado porque va a cumplir 18 tacos.

– ¡Qué ganas, Lucce! Ya mis viejos no me pueden decir nada, puedo entrar a todas las discotecas, puedo pillar priba en el súper y en breve a sacarse el carné de conducir. ¡Tó la crema!

Sí, sí, visto así, dan ganas de volver a cumplir 18.

Resulta curioso. El pasado lunes recibimos un mail en el buzón de correo de esta web de una lectora asidua de este espacio (gracias, un besazo norteño ;-), que tiene un blog, En la Parra, que es trabajadora social, educadora social y, próximamente, antropóloga (moltats felicitats!!), en el que me linkaba una noticia aparecida en el diario Público que llevaba por titular: Inmigrante y con 18 años: doble indefensión.

Dicho reportaje venía a poner de manifiesto la escasez de recursos y salidas que encuentran los chavales inmigrantes no acompañados que hasta la mayoría de edad son tutelados en centros de protección y que cuando llegan a la mágica cifra de los 18 se ven, literalmente, en la puta calle (y en un breve periodo de tiempo después en el trullo, claro)

Desgraciadamente es una realidad que no sólo se da en Barcelona (ciudad donde se ubica el artículo) Aquí, en nuestra tierra, empieza a ser una constante que buenoooooo, psché, sí… empieza a preocupar, pero sobre la que, en mi humilde opinión, no se están poniendo todos los medios.

Ojo, que no conozco los macro-presupuestos de la excelentísima Diputación Foral, que Dios guarde en su seno, e igual no llega para esto, de acuerdo, pero sí creo que la cifra de menores no acompañados que rozan los 18 en Bizkaia es de las más elevadas de todo el Estado español, España o como diantres quieran llamarlo (si alguien me puede aportar datos concretos al respecto, lo agradecería, que no me apetece buscarlos) y, por lo tanto, sería interesante empezar a preveer. Vamos, digo yo.

Sí sé que algunas entidades de carácter social han puesto en marcha pisos de emancipación compartidos por parte de estos post-pubertos, gestionados por educadores sociales que les echan un cable en la búsqueda de salidas laborales y formativas.

Pero, como decíamos, estos recursos aquí, en Cataluña o en Fernando Pó, son escasos y, los chavales, estos moritos, que de tontos no tienen un pelo, también lo saben y, por ello, se dan el piro lejos de las instituciones antes de llegar a los 18, acabando, de esta forma, en la calle, dándole al pegamento cosa mala, como también se retrataba en la pieza de Público.

Es curioso. Es curiosa la diferencia de cómo se perciben los 18 entre el chaval del principio de esta entrada y la de un chavalito de Tánger que viene solo, obligado por su familia o por la situación de su país, desconociendo al completo el idioma, colgado de los bajos de un camión, a sabiendas de que no va a ser bien recibido…

Sí, sí, siendo así, no dan ganas de cumplir 18.

Sobre el autor

lucce

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  1. » ….el Estado español, España o como diantres quieran llamarlo (si alguien me puede aportar datos concretos al respecto, lo agradecería, que no me apetece buscarlos)…».

    Si te consideras español, su nombre es España. Si eres nacionalista, llamale estado español,si eres geógrafo Peninsula Ibérica, si eres musulman se le puede llamar Al-Andalus, si eres historiador romano Hispania, y si eres mas clasico o griego Iberia , historiador medieval : Tierras castellanas y si te consideras apátrida, llamale: Toros, futbol y playa.

    De nada amigo.

  2. Touché, Lucce. Muy buena. ¿Y de qué modo podríamos intentar transmitir la segunda realidad a nuestras acomodadas primeras realidades para que saquen algún tipo de aprendizaje al respecto?

    Uf.

  3. Hola a tod@s,

    Bueno, Asi, por fin me atrevo a participar en el blog. Muy interesante. Me estreno comentando tu último artículo y espero estar a la altura.

    Como no soy educadora me va a ser imposible contestar a la pregunta clave que se ha planteado: ¿como hacer que el niño rico asuma que es responsable, que no culpable, del niño pobre?. Porque (ahí va mi opinión) no es una cuestión cultural ni de nacionalidad sino económica. Un amigo muy muy sabio que tuve la suerte de encontrar y que de pobreza sabe mucho dijo que «pobre es el que no tiene futuro», pues bien, he aquí, simplificando mucho, la diferencia entre el niño para el que los 18 son un mundo nuevo de oportunidades y el chico de 18 pobre para quien esa edad solo le añade más incertidumbre. Mi hermana, que sí es educadora, me pidió una vez que le ayudara a encontrar una ONG que pudiera ayudar a un alumno, español, que era muy buen estudiante pero que vivía con unas monjas y, en cuanto cumpliera la mayoría de edad, tendría que buscarse la vida. Sus profesoras temían (y temen) que no pueda ir a la universidad a pesar de merecérselo. Seguro que os suena…

  4. Hola mireia. Yo diría que un niño rico, o un niño bien, o simplemente de clase media, no es responsable de ningún niño pobre. En todo caso, podría educársele en intentar ayudar a crear, cuando sea mayor, una sociedad donde todos los niños tuvieran las mismas oportunidades y acceso a todos los bienes. Que tuvieran las mismas cosas que él, vaya.

  5. En Gipuzkoa existen a día de hoy 5 pisos de emancipación, otro que se va a abrir para el verano, y no se podría descartar que vay a haber más pisos.

    Además en Cruz Roja Gipuzkoa existe un programa, que acompaña a éste tipo de chavales con o sin papeles, con o sin recursos, con o sin alojamiento,… en su proceso a partir de los 18 años (aunque se puede trabajar con ellos desde los 16…).

    En Gipuzkoa éstos pisos son los pioneros, creo a nivel nacional, y el programa de acompañamiento es algo creado desde esos pisos.

    PD: Este artículo no lo ha hecho Asier, pero tranquilamente podía haber sido suyo… o no?

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