Autor Asier

julio 8, 2008

Bandera de ArgentinaLa niebla se echa sobre la ciudad, como queriendo cerrar la función de teatro en temporada invernal, cuando los actores aún se encuentran fríos. Tras el telón, aparece la cruda realidad social de las clases más bajas. Niños/as de corta edad, recogiendo y escarbando algún envase entre las basuras malolientes, mientras su papa les espera en el auto. Cuando me doy la vuelta sobre mí mismo, después de descolgar el teléfono publico, me viene a la memoria casi por instinto, una frase que no me hubiese gustado volver a recordar: “Yo esta película ya la he visto”. Era un deja vu, una década atrás. Diferentes ciudades, diferentes países, mismas consecuencias: la pobreza sí se ha globalizado.

Su rostro era moreno y con marcas pintadas de mugre sobre las mejillas. El pelo parecía cortado a tijeretazos guiados por impulsos. Sus harapos apenas llegaban a taparle hasta las rodillas. Su mirada era de esas que se clavan una vez y duran para siempre. Esa niña sin nombre, levantó la mirada hacia mí, cuando yo le hice un gesto de acercamiento y complicidad.

Mi dedo índice le indicaba un camino (se supone que el educativo o el escolar), mientras su papa le enseñaba el otro: La verdadera escuela esta en la calle. No llegué a más que acariciarle el dulce rostro engrasado, mientras alargaba mi otra mano con un papel moneda a su encuentro.

Hace un mes, escribía anécdotas en este mismo blog sobre muchachos argentinos que no iban a la escuela por jugar al fútbol. Veinte años después de lo descrito, los he visto de nuevo, y no en papel precisamente. Me hubiese gustado haberle dicho más cosas, pero no me salía nada que mereciese la pena decirle. Era una película que había visto otras veces y siempre acababa con un mal final.

En el lado positivo de las cosas, tengo el placer de decirles que el viaje acaba de empezar, pero las entradas siempre marcan un buen o regular camino al andar. Este parece iniciarse con muy buenas perspectivas; la gente nos ha acogido de manera espectacular, se han hecho amistades, nos hemos reencontrado con compatriotas preocupados por el proceso inverso de lo que les pasó a ellos en su día. Emigraron a otro país, en busca de una oportunidad. Y ahora ven como el país que les vió nacer, no hacen lo mismo con todas esas personas que por uno u otro motivo quieren buscar esa oportunidad entre nosotros. Yo les recuerdo a nuestros gobernantes, y más aún se lo reprocho a quienes hacen pasarse por progresistas y sociales, que las personas no son ilegales. En todo caso, lo que es ilegal es el hambre, pero como de eso no saben, ni han visto la película, pues piensan que es de ciencia ficción. Que equivocados están….

Buenos Aires, 1 de Julio de 2008.

Sobre el autor

Asier

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  1. de otra cosa no tendran ni idea (y lo demuestran muy bien), pero de hambre, es de lo que mas saben: ellos son los que crean el hambre

    aunque Europa y America de norte aun se les resisten

  2. Me alegro de que el viaje se muestre inspirador desde un principio y espero que su interés vaya increschendo.
    Devolvemos la conexión a nuestro reportero más dicharachero, un abrazo.

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