Autor Iñigo

noviembre 11, 2008

A veces tomamos un camino equivocado. A veces sin darnos cuenta o sin querer hacerlo, entramos en una dinámica que no nos conduce a ninguna solución.

En mi caso, además he sido un inconsciente, un temerario de la red, usando este altavoz para desahogo personal, cuando hay mil y un espacios más adecuados para este fin. Podemos creer que, asistidos por nuestro malestar, podemos dar rienda suelta a nuestros pensamientos, a nuestras reflexiones subjetivas, sin tener que justificarlas ni contrastarlas. Al fin y al cabo, sólo son opiniones, sólo es un “desahogo”.

Pero no es sólo eso, ya que aunque no pretendas hacer daño, sólo liberarte un poco de ese malestar, no consigues ninguno de tus objetivos y no afrontas el problema en la vida real, en el cara a cara. Además, generas malestar entre la gente que te rodea de manera totalmente injusta.

Si uno quiere desahogarse, algo totalmente lícito, ha de hacerlo en el espacio más íntimo, y ese no es un blog. Y si quiere solucionar un problema ha de hacerlo frente al mismo y no parapetado por el supuesto anonimato.

Quizá, sea tarde para pedir perdón, pero no es tarde para aprender de los errores. Sólo decir a quien se haya podido sentir ofendido o dolido por mis letras, que nunca fue mi intención, que nunca fue mi objetivo y que sólo espero que esta experiencia me sirva para no caer otra vez en el mismo error.

Sobre el autor

Iñigo

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  1. Hola.

    No se a que se refiere concretamente este post pero si me gustaría hacer una observación. En concreto quiero resaltar el tema del anonimato. Hay una crítica feroz a los blogs o comentarios que son anónimos. Yo defiendo el anonimato a ultranza. El anonimato per se no es ni malo ni bueno y es una manera de que muchas personas puedan opinar o denunciar determinadas situaciones sin sufrir represalias, ostracismos, despidos, etc. Creo que hay que defender el anonimato
    como un elemento imprescindible para la libertad de expresión.

    Un saludo

  2. Querido Tote:

    Tus razones tendras para pedir perdon, y disculparte. Pero lo que no concibo , como amigo y compañero tuyo de profesión, es que te disculpes por mostrarte tal y como sientes , y mucho menos, sin ocultarte ni ocultarlo a nadie.

    Los que te rodeamos, y los que no (amigos del Educablog), bien saben desde hace casi dos años, que siempre has dado la cara, has ido de frente, y no te has parapetado en nadie ni en nada (y menos , en este , tu blog).

    Un abrazo, y aprendamos de nuestros errores; cuando asi sean.

  3. Hola.
    Interesante tema el que comenta Juan acerca del anonimato.
    Estoy de acuerdo contigo Juan, pero con excepciones. Cuando el anonimato nos sirve para denunciar asuntos generales puede ser un buen recurso. Porque lo importante aquí es el contenido y la argumentación, no tanto quién lo dice.
    Pero yo creo (sin entrar a valorar ni muchísimo menos el post de Tote, porque no conozco ni su caso ni sus razones, ni me atrevería yo a juzgar a nadie), yo creo, decía, que cuando la denuncia, el comentario, etc. está dirigido a personas concretas, y más aún, personas que pueden ser cercanas, o cuando se hacen comentarios que pueden perjudicar a personas con nombres y apellidos, se ha de tener mucho cuidado. No creo que aquí pueda uno escudarse en el anonimato. Es más, en casos de acusaciones graves, un juez podría pedir cuentas al autor de cualquier escrito.
    Antes de empezar a escribir mi blog tuve serias dudas sobre este tema. En mi blog, sin pretender ser ejemplo de nada, procuro referirme a situaciones generales para hablar de la profesión. Cuando hago referencia a situaciones particulares de la profesión (básicamente entrevistas) intento que sirvan para ilustrar una situación general de la que quiero hablar, pero me aseguro de que nadie pueda sentirse perjudicado, ni reconocido. En alguna ocasión que he criticado a algún político concreto, más que escudarme en el anonimato he preferido cargarme de pruebas y hechos. Por muchas razones. Una de ellas es que creo que se deben de tener pruebas para acusar a alguien de cualquier cosa. Otra es que no soy ningún héroe.
    En fin. Perdona Tote, porque nos hemos desviado un poco de tú post. Pero has abierto un debate muy interesante sobre los límites de lo que se puede escribir o no en un blog, y de las consecuencias.
    Saludos.

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