Autor Asier

febrero 9, 2009

Viejos Preceptos de la Educación Social«Todos/as los menores son recuperables». No, no crean que lo digo yo (auque bien me gustaría). Lo afirma en un reportaje televisivo reciente, el director de una asociación educativa vizcaína, que gestiona diversos centros de menores conflictivos con medidas judiciales. Este director me preguntó diez años atrás si tenía huevos para trabajar en esto. A tenor de sus palabras, hoy día no me harían falta, puesto que la primacía relacional entre educador/a y menor, debe ser el motor socioeducativo y emocional, capaz de reconducir dichas conductas disruptivas. Al fin y al cabo, todos/as los menores conflictivos son recuperables, ¿o quizás no?

«Primero gánate a los chavales, y luego ya habrá tiempo de jugar a los educadores». Puesta la frase descontextualizada, y diez años después, es lógico que pillase hoy en día a cualquier trabajador de lo social, a contrapie. No quiero ni imaginarme, con qué conceptos o ideas preconcebidas me bauticé en la Educación Social allá por la década de los noventa. Supongo que al finalizar la carrera, la crisis no existía en el diccionario económico de entonces, la juventud (incluido yo) éramos revolucionarios e idealistas, pero medianamente cuerdos como para socializarnos en el sistema y luchar contra las injusticias del mundo y la violencia o enfermedades mentales raras, eran solo crónicas de El Caso y el Missisipi.

«Recordemos que uno de los jóvenes asaltantes, había estado ya en un centro de menores. ¿Cómo habrían reeducado allí a este joven, para haber llegado a este fatal desenlace?», se pregunta oportunamente el moderador del programa. Es tan oportuno aclarar este dato, como el aclarar el porqué de la llegada de ese joven a un centro de menores, cuál era la situación familiar de origen y la educación que recibió (si es que la recibiera o permitiera recibir, en un momento dado). Puestos a puntualizar, podemos recordar porqué del nacimiento de este crío y cómo le educaron sus padres, y porqué vinieron a este mundo sus padres y les educarían los abuelos de este y porqué… Si es que todos/as sabemos, que visto los huevos al toro: macho.

Diez años más tarde, puedo decirle consciente y serenamente a mi exdirector socio-educativo, que todos los menores son recuperables, si estos/as quieren recuperarse. Que los huevos sirven de poco en pedagogía, sino se acompañan de contenido, objetivos e intervenciones acordes a las necesidades del educando: límites, referentes positivos, habilidades sociales comunicativas y relacionales, e incluso en algunos/as casos un acompañamiento/seguimiento clínico, apoyado en una medicación que ayude a paliar enfermedades psiquiátricas derivadas de consumos abusivos de drogodependencias o trastornos graves de conducta.

Estos días, en el Norte nos han sacudido dos ciclones. Uno climático (pasajero), y el otro informativo (de los que se adhiere a la sociedad): Dos jóvenes asaltan una vivienda y atacan con un hacha a la pareja propietaria del inmueble. Uno de los asaltantes resulta ser el hijo de los dueños (18), y el otro un amigo cercano (17).

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Asier

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  1. «todos los menores son recuperables, si estos/as quieren recuperarse»

    Esto es lo principal, como el que está enfermo y no sigue las indicaciones del médico: por mucho que el profesional haga, si uno no quiere curarse, poco hay que hacer. Otra cosa es intentar cambiar las actitudes.

    Yo creo, que en la mayoría de los casos, son recuperables pero hay tantos factores que influyen que muchos se quedan atras.

    Un saludo!

  2. Recuperables….me niego a utilizar esa palabra para referirme a una persona, sea menor o no. Qué queremos recuperar exactamente? porque a la persona la tenemos delante, en unas condiciones o circunstancias determinadas, pero la tenemos ahí, delante de nuestras narices. Cómo se recupera a una persona? Que me lo expliquen por favor!….la verdad es que me suena igual de mal que escuchar lo de «este caso es trabajable». Lo siento, pero se me escapa algo a mi o se le escapa a otros. Un «caso» en ese contexto es una persona y jamás será trabajable sin su consentimiento; no decidimos nosotros lo que es o no es trabajable.
    Y en cuanto a lo de «recuperable! más de lo mismo.

    Un saludo!!

  3. Sin entrar a valorar, la conveniencia o no del termino y su uso en nuestra profesión (debate abierto y analizado en su dia por compañeros como Sera, acerca del léxico o jerga profesional); en el contexto del articulo que nos ocupa; obviamente hace referencia a la «recuperación» social, convivencial, integradora de la persona; y no tanto el ente físico en si.

    Disculpa Abril, por la posible molestia, pero el fin último explicativo es el descrito, sin mas.

    Miguel, tu lo dices: Tantos factores interelacionados como posibles soluciones o dificultades en la realidad.

    Gracias a ambos por particpiar.

  4. No Asier, no me he molestado en absoluto; Me suena mal ese tipo de léxico por las razones que he dado y solo pretendía hacer hincapie en que lo único que nos va a dejar intervenir en una situación de forma efectiva, es la voluntad de la persona (creo que mi mensaje real ha quedado minimizado por la aportación sobre lenguaje).

    Hasta pronto!

  5. Hola, tras la charla que vinisteis a dar el pasado martes a nuestra clase, 1º de Educación Social en la Escuela de Magisterio de Bilbao, hemos seleccionado este artículo para hacer nuestro pequeño post.

    Escogimos este artículo, porque pensamos que era el que mejor definía la intervención socio-educativa, y en concreto, encontramos muy interesante el siguiente párrafo:

    «todos los menores son recuperables, si estos/as quieren recuperarse. Que los huevos sirven de poco en pedagogía, sino se acompañan de contenido, objetivos e intervenciones acordes a las necesidades del educando: límites, referentes positivos, habilidades sociales comunicativas y relacionales, e incluso en algunos/as casos un acompañamiento/seguimiento clínico»

    Para nosotras, está claro que todos los menores son recuperables, siempre y cuando ellos quieran serlo, y como educadores, nuestra intervención debe orientarse siempre a este objetivo.

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