Autor Asier

March 16, 2009

Resocializando

Un día cualquiera, en una reunión de coordinación multidisciplinar, de los Servicios Sociales de Base, en una localidad/ciudad/villa cualquiera. En la reunión de hoy, se han incluido una serie de actores sociales y políticos, para darle un enfoque más global y municipal. El orden del día, es un solo caso. Un solo y eterno quebradero de cabeza, desde hace ya 12 años: los Bartolo.

– Nos hemos vuelto a reunir con el clan familiar, y les hemos dejado muy claro nuestras prioridades: O escolarizan a los niños (12 de los 30 miembros totales), o no tendrán las ayudas sociales y se dará vía libre a los bancos, por si estiman hacer efectivo el desahucio del edificio.

– Pero vamos a ver una cosa. Me quieres decir que esos niños/as, a pesar de todos los esfuerzos, ¿todavía hoy, no hemos logrado escolarizarlos? ¿No estamos en coordinación constante con la Asociación Gitana, y estaba prácticamente encauzado?

– Mientras hablamos, seguramente esté naciendo algún descendiente más. Es una situación, que por mucho que la arregles por un lado, gotea por el otro. Con usted, van ya tres alcaldes intentando subsanar el caso de esta familia.

– En lo que a mi concierne, y como coordinador de la Asociación Gitana del municipio, puedo dar fe que se han realizado todos los esfuerzos habidos y por haber, para que está familia, fuese tomando responsabilidades y compromisos serios, en cuanto a la integración en la villa. Partimos de la situación ya consabida de que nuestra cultura e idiosincrasia como pueblo, está muy arraigada entre nuestros miembros. El concepto que se manejan en las instituciones y en la sociedad en general, de integración, lo vemos con desconfianza y cierto recelo, tanto en cuanto es más una ASIMILACION que no una integración o socialización. Se considera que nosotros/as, como gitanos, somos diferentes a la mayoría y, por tanto, debemos integrarnos en su sociedad, con sus códigos y sus leyes o parámetros. Es muy, muy complicado; pero en ocasiones, chocamos por motivos como el que resumo.

– Hay elementos que son de sentido común, querido amigo. Estamos teniendo una sensibilidad especial con esta familia. Inusual, diría yo. Lo que no podemos pretender, es hacer unos servicios sociales a la carta. La vivienda no reúne unas condiciones dignas de habitabilidad, y es por ello que se han propuesto realojos alternativos, frustrándose en ambas ocasiones. Cuando hablamos de escolarizar a los menores, no es por malmeter ni ir en contra de la cultura gitana y sus valores. Es para que tengan la posibilidad de formarse y decidir por si mismos, su futuro socio-laboral más próximo; pudiendo, a ser posible, sustituir ese modo de vida itinerante e inestable, que han llevado hasta el momento. NO son los conceptos en sí, lo que han de aprender (que también), sino hábitos educativos en mayúsculas: habilidades sociales, puntualidad, respeto, cooperación, solidaridad, compañerismo…

– Esos mismos hábitos educativos de los que habla, los dan buena parte de ellos la inmensa mayoría de nuestras familias y sus miembros más jóvenes. No los hagan exclusivos de la escuela, por favor. Estamos trabajando y coordinándonos, para sumar esfuerzos y no reprocharnos los unos/as a los otros/as. Es muy duro y algo enormemente inaceptable para nosotros/as, que cuando no entramos en el redil payo, nos amenacen de primeras con quitarnos la custodia de nuestros/as niños/as.

– Es que, querido amigo, con todos los respetos que me merece usted y la Asociación que representa, es muy fácil hablar con desdén o cierto desprecio hacía las instituciones públicas y municipales o la sociedad en general (mayoritariamente paya), y luego cuando nos conviene, reclamar las ayudas sociales correspondientes, sin contraprestación, responsabilidad o compromisos recíprocos.

Finalmente, se establece un nuevo protocolo de actuación, concediendo un tiempo adicional a la familia Bartolo, en aras de la consecución de los objetivos propuestos. El Banco aplaza el embargo; los niños reiniciarán su proceso educativo formal, y el edificio se intentará acondicionar y limpiar un poco, para hacer más habitable el lugar y sus aledaños. Hasta la próxima reunión…

Sobre el autor

Asier

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  1. segun los recuerdos que tengo yo de mi vida estudiantil (desde 1º de preescolar (1984-85) hasta 2º de bachillerato(2000-2001)), sinceramente, yo tambien tendria miedo a escolarizar a un (hipotetico) hijo/a mio

    y no solo es por el colegio privado tan autoritario en el que estuve, en preescolar (colegio publico) tambien estuve bastante mal, y el ultimo intento de aprobar el 2º de bachiller que hice (en un instituto publico), estuve tambien muy mal, casi tan mal como en el colegio privado en el que estuve

    recuerdo a todos aquellos cabronazos/as de profesores/as (que no todos eran asi pero si muchos de ellos) que de pequeño me pegaban y me puteaban (al igual que mis padres) y en el fondo les importaba un carajo a todos, aunque me dijesen que lo hacian por mi bien, y luego lo mismo te venian de amigos y te empezaban a hablar y a aconsejar (como se les notaba los ideales que me querian meter), tenian como una especie de DOBLE PERSONALIDAD, era como una especie de AUTOMATA ESQUIZOFRENICO, y lo mismo al hablar de una cosa, y sin saber porque, de repente se volvia loco y autoritario y dejaba de razonar

    lo mio (y lo de bastantes), mas que una integracion, fue una ASIMILACION, una ACATACION de unas normas, que, por muy bonitas que las quisieran pintar (decoradas de compañerismo, ayuda, solidaridad, respeto, comprension, etc…), en el fondo, NO ESTAN HECHAS POR EL BIEN DE LAS PERSONAS, SINO POR LOS “INT€R€$€$” DE UNOS POCOS

    que no significa que todos los profesores fuesen asi, tambien los habia buenos, que de verdad enseñaban compañerismo, solidaridad, respeto, ayuda, comprension, cooperacion, etc…

    el problema es EL NO SABER CON QUIEN SE VA A ENCONTRAR EL NIÑO/A: lo mismo le toca una persona buena de verdad (que le hace bien al niño/a), o lo mismo le toca un automata esquizofrenico de esos (que le hace la vida imposible al pobre niño/a, como me hicieron a mi)

    por eso comprendo perfectamente porque desconfian los gitanos y tienen miedo a escolarizar a sus hijos/as

    que tampoco quiero decir que ellos no sean malos, y prefiriesen educar a sus hijos SEGUN SUS INTERESES, AUN PERJUDICANDO A SUS NIÑOS/AS, que tambien podria ser

    vaya dilema

  2. Hola Asier.
    Independientemente de las estrategias, más o menos conciliadoras, que se utilicen para hacerlas cumplir, las leyes y las normas valen para todos los ciudadanos. Lo demás es racismo, venga de donde venga.

  3. Elevo un par de preguntas más al estrado:

    ¿Es la Asimilación (mediante leyes y normas), por tanto, el camino resocializador de grupos marginales?

    ¿Es lícito que los Bartolo, se escuden en su idiosincrasia cultural, para no cumplir sus obligaciones como ciudadanos?

    Un saludo, Quique y Pelanas.

  4. Hola Asier,
    creo que la respuesta es no, no es lícito.
    No nos olvidemos que las leyes, normas, etc. no son sólo restrictivas, sino que también hablan de derechos. No hay mejor manera de excluir a alguien que mantenerlo al margen de las leyes y de las normas (de sus derechos y deberes) en nombre del relativismo cultural.
    Creo que las leyes han salvado y salvan a muchas personas de la tiranía de su “grupo” (étnico, cultural, religioso o lo que sea).
    Un saludo.

  5. Buenas,
    pasándome por estas interesantes lecturas me he acordado de casos vividos con diferentes Bartolos: bartolos magrebíes, bartolos sarahule… y en los procesos de socialización que no es asimilación que han tenido que hacer las familias en todos los casos. Y digo esto porque la asimilación sólo puede ser psicológica, lingüística, cultural o genética, nunca normativa. Por eso se habla de socialización, como interiorización de unas normas que nos lleven a una intereacción social satisfactoria.

    En resumen. que los Bartolos deben pasar “por el aro”. Como apunta la aportación de Quique, creo también que las leyes han salvado y salvan a muchas personas de la tiranía del grupo étnico. Y añadiría que han roto estereotipos.
    Un abrazo

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