Autor lucce

junio 9, 2009

El Niño Ante el DivorcioSí, ya sé que dije que me casaba. Y lo mantengo. Lo que pasa es que últimamente unas madres y unos padres con los que trabajo me están originando unas comidas de cabeza del copón. Se trata de parejas separadas o divorciadas que no han acabado muy bien y que se están tirando puyas continuamente. Además, obviamente, si el servicio para el que trabajo ha entrado a intervenir con estas familias es porque hay niños y niñas de por medio.

El caso es que ni cuando curraba en el barrio aquel conflictivo del miedo tuve tantos problemas, malentendidos e intentos de manipulaciones por parte de los progenitores hacia mi persona como ahora. El uno me vende una versión sobre la situación y la otra la radicalmente opuesta. El uno me dice que él sí cumple con el convenio regulador que tienen suscrito y la otra dice que no.

Evidentemente, para evitar este tipo de entrevistas, estos tira y aflojas, estas intentonas por parte de ambos progenitores de buscar alianzas conmigo, podría recurrir y decirles: miren ustedes, se van a ir a este servicio de mediación y allá podrán tirarse los trastos a la cabeza con un árbitro de por medio. Pero, la cuestión es que mis «clientes» son los chavales y chavalas fruto de un lejano amor. Me debo a ellos y a ellas.

En este sentido, imaginaos cómo deben estar estos críos en una situación tan conflictiva a nivel de pareja o ex-pareja si a mí me ponen la cabeza como un bombo. Triangulaciones para con ellos, niños como mensajeros entre padres que no se hablan, desautorizaciones educativas, premios del uno para contrarrestar los castigos de la otra, niños como oyentes de palabras malsonantes sobre el padre o la madre provenientes de la madre o el padre… En situaciones así, el riesgo de daño emocional en los menores es alto.

Para tratar de saber llevar mejor estos casos, estoy leyendo diferentes materiales. Uno que me ha gustado mucho es una guía editada por el servicio de mediación familiar del Ayuntamiento de Vitoria cuyo enlace ahora no encuentro. Asimismo, me han recomendado un libro titulado ‘El Niño ante el Divorcio‘ (cuya portada es la imagen que acompaña esta entrada) que me han dicho que es fráncamente bueno, así como muy práctico. A ver si lo consigo. En este sentido, espero vuestras recomendaciones al respecto.

Ya para acabar con este tema, me gustaría introducir otra reflexión sobre este tema de los divorcios. Es el referido a la perspectiva género o, mejor dicho, referido a la perspectiva activista o reivindicativa y la influencia de la misma en el desarrollo profesional. Me explico.

Imagínense que una de las trabajadoras sociales titulares de un caso de estas características es la típica mujer implicada con las causas feministas. Hasta ahí todo bien. El problema llega cuando esta profesional no abandona su bandera o su militancia antes de entrar al servicio social del ayuntamiento y esto influye en el devenir de una situación así. De esta forma, sólo llama a la parte femenina del conflicto, se alinea con ella, se posiciona claramente no llamando nunca al hombre, no escuchando lo que tenga que decir sobre sus hijos, sin tener en cuenta que
además de hombre malo también es padre.

Esto provoca que el educador tío, cuando se le ocurre llamar al hombre malo, se encuentra con un tipo que desconfía totalmente de unos servicios sociales que nunca le han llamado, que sólo se han preocupado de una de las partes, etcétera. Además de ello, imaginaos al pobre educador tratando de convencer a la Trabajadora Social (en cierta forma, superior de él por diversas razones que no vienen al caso) de que hay que escuchar al tipo, etc, etc…

Bueno, perdonadme esta vomitona final, pero es que no me la podía aguantar. Me gustaría que os quedaseis con la idea de proponer y aconsejar en el espacio de los comentarios exponiendo experiencias vuestras al respecto de temas de esta índole. Gracias de antemano.

Sobre el autor

lucce

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  1. Empezaré diciendo que me gusta «un montón» el blog y que le sigo desde hace tiempo. Soy Educadora Social y formo parte de una asociación de mujeres así que según tu definición «la típica mujer implicada con las causas feministas». Ello no condiciona mi visión de la realidad, se que «hay malas y malos, buenos y buenas» y aunque no fuera la intención y desde mi punto de vista es un estereotipo social muy extendido en la sociedad que no coincide con la realidad.

    Un abrazo

  2. Por lo que cuentas y dejas entreveer al final, querido Lucce; bien podría titularse el libro: » Consejos para situaciones de divorcio profesional «. Y es que ya se sabe lo malas que son las Trabajadoras Sociales y lo machistas y prepotentes que son los Educadores, ajajjajaja.

    Un saludo hermano. Nos vemos el Viernes.

  3. Hola!!
    Yo no sé ningún libro que podría recomendarte pero iguall te puedes dirigir a un centro de adopciones o mediación familiar dónde te puedan sugerir bibliografia al respecto.
    Un abrazo

  4. Hola Lucce. Muy interesante el tema que comentas. Yo me lo encuentro día sí y día también. Es un tema muy complejo. Supongo que conoces el SAP (síndrome de alienación parental), que, aunque ahora está cuestionado, está claro que existe, llámese como se llame. Y es muy complicado de resolver.
    Respecto al sufrimiento de los menores es cierto. También esto tiene aspectos «colaterales». Por ejemplo, hay menores que se «aprovechan» de este malestar y poco entendimiento entre los padres y los manipulan o los chantajean: tipo: «si me controlas mucho, me voy con papá». Algo que consienten los progenitores para «joder» a la otra parte. También está el tema de las «nuevas parejas», que no suelen ser bien aceptadas por los hijos, etc.
    – Es dificil en este tema actuar con objetividad y dejar la ideologia o las experiencias propias en casa. El padre y la madre lo van a ser siempre y se deberóa de trabajar con los dos. Es un tema en el que no suele haber malos o buenos (aunque a veces sí), sino personas dolidas, venganzas, temas mal resueltos, celos, etc.
    Uf, has sacado un tema dificil. La mediación creo que es un buen recurso, también como técnica a aplicar en las entrevistas. Hay un punto que a veces utilizo con las madres y los padres y es apelar al tiempo en donde la pareja funcionaba: si una señora o un señor se casaron y tuvieron hijos, ¡algo funcionó durante un tiempo! ¿no?.
    En fin, amigo lucce, esto da para muchos post, jajaj.
    Un abrazo.

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