Autor Iñigo

September 3, 2009

Educador en ColombiaYa hace tiempo que aterricé de mi periplo por Colombia. Pero hace poco que mi cabeza aterrizó en el aeropuerto de la monotonía o quizá debiera decir, del día a día.

El viaje fue chévere, no menos que se casaba uno de mis mejores amigos. Desde luego, visitamos parajes de magia indescriptible como el Parque Natural de Tayrona, Cabo de la Vela o Los Llanos y estando, como estuvimos junto a una tropa de unos 50 invitados de la boda, no nos faltó vida social, conformando una pequeña comunidad unida por tal evento.

En este sentido, sólo hay un pequeño pero, y es la falta de interacción con los lugareños, la falta de vivir el país, de pisar la realidad junto a…

Es normal en este tipo de viajes en los que nos afanamos por ver cuantas más cosas se puedan por el hecho de aprovechar el tiempo, que no tengamos tiempo. De hecho, para eso harían falta más de dos semanas, que me corrija Asier si no estoy en lo cierto.

De todas formas, la amabilidad de la gente brilla con luz propia, y en lo referente a la interacción, se nota cierto miedo por que se de una mala imagen del país, tachado de inseguro. A tal efecto, incluso se prestan servicios de escolta a grupos de turistas por parte del gobierno. Nosotros mismos, en una excursión por el centro de Bogotá, tuvimos a nuestra disposición tres militares voluntarios, que nos escoltaron por la ciudad, parando incluso el tráfico a nuestro paso.

Desde luego, no me he sentido inseguro en ningún momento, pero creo que esta “seguridad” ha ido en detrimento de recibir una experiencia más cercana a la gente.

No me entiendan mal, ni crean que el viaje no me gustó; me apasionó, sólo digo que quizá no debamos olvidar ese tipo de viajes que saliéndose de los raíles prefijados, busca conocer un país por su gente. Al fin y al cabo, además del continente, las calles, los edificios, las montañas, los bosques, los desiertos… no menos importantes somos las personas que los poblamos. Cada uno, somos a nuestra modo una pieza de ese puzzle que conforma un país, que le da cierto carácter. Por eso es importante conocer a un pueblo a través de su gente.

En un mundo globalizado, creo que es importante enseñar a las nuevas generaciones a no sólo consumir viajes prefijados, cerrados, cruceros, resorts… es importante invitarles a conocer no sólo el país x, sino la gente de dicho país, ya que la idea no es sentirnos seguros, ver que todo se homogeiniza, irnos a un bar español en Miami, a una tienda de Zara en Santo Domingo, a un centro comercial en Bogotá… La idea es arriesgarnos a sentirnos diferentes, a entender esas diferencias y aprender de ellas.

De este modo, podremos tener una visión más global, rica y real del mundo que nos rodea por doquier.

A veces, yo mismo necesito un viaje de todo organizado, relax, playa y sol, pero espero no olvidar esos viajes en los que recuerdas una conversación de diez minutos con un lugareño mientras esgrimes una sonrisa.

Os invito a compartir algún pequeño momento “mágico” de vuestros viajes…

Sobre el autor

Iñigo

Deja tu comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked

  1. Amigo Tote:

    Bienvenido y bienhallado. Tu reflexión, es una realidad que nos hace devolvernos en ocasiones a la esencia de las cosas y las gentes: Conocer a un pueblo a través de sus gente, o lo que es lo mismo, pero al revés: Conocer a la gente, a traves de su pueblo.

    Dos pulseritas de corta estancia he llevado en mi abatar viajero. Espero que sean las únicas.

    Un guaro por vos, parse.

  2. Queridos amigos:
    He aqui otro educador en Colombia en estos momentos. Es mi quinto viaje a estas tierras latinoamericanas y suscribo todas y cada una de las palabras de Tote y Asier. He pasado de la planificación diaria por querer conocer los máximos lugares posibles de esta maravillosa tierra en mis primeros viajes al reposo de experimentar cada vivencia y experiencia con la gente y sus lugares. Los que tenemos vínculos personales,laborales o familiares en tierras lejanas como estas, somos unos “turistas” privilegiados. No tenemos afán por conocer y estar cada dia en un sitio, en un lugar diferente y sin embargo cada estancia nos acrecenta el deseo de volver a repetir. En lo personal, este viaje ha estado especialmente plagado de emociones 10 años despues de mi primera visita a Colombia.
    Conseguir caminar sin policias escoltandote o sin pulseras de todo incluido es realmente una sensación agradable. Querido Tote, me alegro que te haya gustado tu estancia, pero espero que tengas una segunda ocasion de visitar este pais de otra forma que tu mismo anhelas en tus palabras, sin policias a tu lado.
    Un saludo para todo el educablog desde un pueblito perdido colombiano a 2500 metros de altitud llamado Aguadas en pleno eje cafetero.

{"email":"Email address invalid","url":"Website address invalid","required":"Required field missing"}

¡Suscríbete a nuestra Newsletter mensual!

Si quieres estar informado sobre las últimas noticias, recursos y artículos sobre educación social, apúntate aquí y recibirás mensualmente nuestra Newsletter.

__CONFIG_colors_palette__{"active_palette":0,"config":{"colors":{"49fd8":{"name":"Main Accent","parent":-1}},"gradients":[]},"palettes":[{"name":"Default","value":{"colors":{"49fd8":{"val":"rgb(47, 138, 229)","hsl":{"h":210,"s":0.77,"l":0.54,"a":1}}},"gradients":[]},"original":{"colors":{"49fd8":{"val":"rgb(47, 138, 229)","hsl":{"h":210,"s":0.77,"l":0.54,"a":1}}},"gradients":[]}}]}__CONFIG_colors_palette__
__CONFIG_colors_palette__{"active_palette":0,"config":{"colors":{"9bd08":{"name":"Main Accent","parent":-1}},"gradients":[]},"palettes":[{"name":"Default Palette","value":{"colors":{"9bd08":{"val":"var(--tcb-color-1)","hsl":{"h":0,"s":0.8915,"l":0.01}}},"gradients":[]},"original":{"colors":{"9bd08":{"val":"rgb(19, 114, 211)","hsl":{"h":210,"s":0.83,"l":0.45}}},"gradients":[]}}]}__CONFIG_colors_palette__
Suscríbete!
__CONFIG_group_edit__{}__CONFIG_group_edit__
__CONFIG_local_colors__{"colors":{},"gradients":{}}__CONFIG_local_colors__