Autor Iñigo

junio 11, 2012

¿Qué responderías? Evidentemente responderías que sí y, si me apuras, con un tono de orgullo.

El caso es que yo no respondería que sí, porque yo no me considero educador, no al menos educador sin apellido, no al menos sin el Bond.

Y es que no es la primera vez que en un documento en el que se refieren a nosotros, quizá con afán de ahorrar letra, tinta y celulosa, es decir, con afán ¿ecologista? no aluden a nuestro apellido “Social”.

Al fin y al cabo, quién no se ha descubierto a sí mismo ahorrando aliento y expresando “soy educador”. O el jefe se ha dirigido a nosotros como grupo de “educadores”.

También los usuarios y usuarias lo han expresado de este modo: – Hoy voy a estar con mi educador. – El sábado llegué tarde al hogar y mi educadora me castigó sin salir.

Y seguramente podríamos seguir poniendo numerosos ejemplos en nuestro día a día como profesionales.

La palabra educador es muy importante, pero por sí sola puede llevar a malentendidos. No en vano, a los profesores también se les denomina educadores y a los de educación especial e incluso “al hermano mayor ese”.

Precisamente, en el camino de conseguir el distintivo que nos acredite como una profesión con entidad propia, a veces me siento como un profesional perdido en el fondo del bolso de la señora Educación. ¡Revuelvan señores! ¡Busquen señoras! Algo han de encontrar entre ese revoltijo de profesionales.

Me comentan que el otro día rebuscando sacaron una asistenta social y como es algo parecido, pues la usaron y no se complicaron más, porque esto de los educadores, esto de los profesionales de lo social es un guirigay de muy señor mío. ¡Lo mismo da uno que otro!

Esta mañana me cuentan que uno se ha apuntado a Integrador Social y que total tendrá posibilidades de currar como educador en cuanto termine.

Sí, yo también conozco a un educador (infantil) que trabaja de Educador Social.

Y tanto revolver en el bolso oscuro de la indefinición profesional, se me está revolviendo el artículo y puede que tú que estás leyendo, te estés mareando, perdiéndote entre este amasijo de letras y…

Como profesionales no podemos permitirnos el lujo de perdernos en este laberinto de palabras. Éstas están ahí por y para algo, y en relación a nuestro nombre propio como profesionales ya basta de contracciones, motes y pseudónimos.

Yo soy Social, Educador Social.
(Ni una letra falta, ni una letra sobra)

Sobre el autor

Iñigo

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  1. Estoy totalmente de acuerdo, pero como Educador Social, al menos debería estar escrito sin esas faltas de ortografía…¿PODRÍAIS CORREGIRLO, POR FAVOR? Ningún educador que se precie (con o sin apellido) debería escribir y mucho menos publicar algo así.

  2. Me dio clase un señor de magisterio, una señora de pedagogía, un señor de psicología, una señora de antropología, una … de sociología, pero nunca un educador social. Trabajo de educador pero no soy educador social. Cuando realizo funciones de educador social los psicologos se quejan de intromisión, los pedagogos dicen que les quito el trabajo, el pedagogo dice que hago competencia desleal y si hubiese un sociologo, un antropologo seguro que tambien se quejaria.
    Lo de menos es el nombre, lo demás es que somos el pegamento que le hace falta a la educación para ser social.

  3. Ahora mucho mejor 😉 No es con ánimo de molestar, pero lo de «asistenta social» tampoco es correcto, antes era asistentE social y ahora son trabajadores sociales, pero asistenta es la profesional de las tareas domésticas… Por lo demás, me parece fantástico el post, felicidades.

  4. Gracias por tus aportaciones Elena, pero el usar «asistenta social» es intencionado, ya que aún hoy la gente sigue usando dicho término. Por lo demás sigamos discutiendo sobre el nombre de nuestra profesión, que creo que aún queda mucho tema por desgranar…

  5. Cuando fui a inscribir mi flamante diplomatura de Educación Social, me dijeron en el INE ‘¿pero eso es una carrera universitaria?’
    De todas formas, en Andalucía, la sociedad está sumamente educada, ya que estoy en el paro, como casitodos…

  6. Habrá que seguir pensando qué significa ser educador social en nuestros días y en los diferentes espacios en los que trabajamos.

  7. yo no soy educador, soy (porque no decirlo) un fracasado sin ilusiones, que queriendo hacer bien las cosas y fiandome de mis padres (con todos los sacrificios que me ha supuesto) me he cargado sin querer toda mi juventud

    y lo que es peor, quizas podria haber conseguido que haya gente que no huviera empezado a alcohol/drogas/sexo, pero por culpa de mis puñeteros padres ni siquiera he podido intentarlo a tiempo (y cuando ya podia, ya era demasiado tarde)

    el tema de que la gente de mi quinta sean todos alcoholicos menos yo, ha influido muchisimo tambien en que haya terminado solo y sin ilusiones, ya que estando siempre solo (o mal acompañado, no hay otra posiblidad), ¿que ilusiones se pueden tener asi?

    lo unico que puedo aportar es:

    -todas las cosas que (deliberadamente o no) hicieron mal conmigo mis padres (y mas de un profesor cabronazo) y me han hecho fracasar practicamente en todo y me han amargado la vida (y encima hoy en dia me suponen un lastre para todo), para que NADIE las vuelva a hacer

    -en algunas situaciones de chavales y gente que a veces poneis en las entradas que haceis, que es lo que haria yo para que no le pase lo que me paso a mi

    -las cosas que hicieron que, por mucho que me insistieran, el alcohol/drogas/sexo (todo lo que ha corrompido y degradado a la gente de mi edad y a toda la juventud moderna) lo rechazase siempre porque me parecia (y sigue pareciendome) una mierda sosa y aburrida, y que no me atraiga para nada (mas bien todo lo contrario, me da asco)

    un saludo, y buen dia (esto ultimo dificil…)

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