Autor Iñigo

abril 15, 2013

Después de habitar en el mundo de la Educación Social durante más de diez años, una idea regresa de forma recurrente a mi mente…
El otro día, el desencadenante de que volviera dicha idea fue el programa «salvados». En dicho programa, un médico hablaba sobre la generación de enfermedades para vender medicamentos haciendo referencia al TDAH

Cuando el médico Enrique Gavilán habla sobre la medicalización del fracaso, no dejo de pensar en como la sensación de fracaso nos rodea, especialmente alimentada por la crisis: Fracaso sentimental, fracaso profesional, fracaso familiar, fracaso escolar… y la solución que damos es tomar pastillas…

Con respecto al fracaso escolar, ponemos el foco en el alumnado y trabajamos en reforzar el gusto por el estudio, por reforzar el valor del esfuerzo, pero ¿de modificar un sistema educativo igual, estándar, homogéneo dirigido a personas, no a clones?

Esta reflexión me recuerda un artículo que leí la semana pasada sobre el concepto «exclusión» cuyo uso puede implicar la aceptación del orden que excluye, ya que la lucha por la inclusión es también una lucha para mantener a la sociedad que produce la exclusión. Ribeiro(1999)

La alumna tal o el alumno cual fracasan en los estudios… ¿por qué?
Acto seguido, nos ponemos a buscar razones. Una mente iluminada dentro del equipo multidisciplinar indica…
-¿Tiene algún diagnóstico hecho?
-Espera un momento, voy a mirar la historia… Efectivamente tiene diagnosticado un TDAH.
-¡Claro, ahí esta la dificultad!

"Yo me pregunto, ¿Está sólo ahí?"

Acto seguido, alguien apelará a las limitaciones con las que nos encontramos como profesionales y nuestra asimetría de poder con respecto a las instituciones. Pero en mi mente, no deja de resonar el siguiente mensaje…

"Este es el camino más fácil"

Para finalizar, aclarar que no es mi intención fustigar y cargar la mochila educativa de culpabilidad, sólo quiero compartir una duda, una reflexión. No quiero fomentar la sensación de fracaso en nuestra profesión, no vaya a ser que nos convirtamos en…

«profesionales con sensación de fracaso tendentes a la medicación»

Sobre el autor

Iñigo

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  1. Efectivamente, la medicalización de las infancias y las adolescencias es muy habitual, y se coloca en el mismo lugar donde debería aparecer el acto educativo. La segregación dentro de las instituciones es un fenomeno contemporaneo que hay que tener muy en cuenta. Muy buen artículo. Cosme

  2. Yo siempre he pensado que cuando la administración contrata a educadores-as sociales, no lo hace para ayudar a la personas a ser protagonistas y responsables de sus vidas, con sentido crítico con capacidad de decisión de respuesta de cambiar y luchar por por el cambio….etc., esto es algo que podemos tener más o menos claro los y las educadoras sociales. Más bien, el encargo podría ser el de ser colchones y contención con todas esas personas que el sistema en que nos movemos deja fuera, vamos «que la mierda no se desborde y se haga incontenible» máxime ahora en esta situación. Contención, contención y aspirinas aspirinas para atajar los síntomas y malestares…….. Creo que tenemos que ser conscientes de esto…, para no enfermar, para poder tomar posición y actuar como creamos que tenemos que actuar.

  3. Comparto tu reflexión Ines. Creo que en el alto ritmo de actividad en la que nos encontramos muchos y muchas profesionales de la Educación Social, nos falta tiempo para pararnos y pensar a quién estamos sirviendo. Tendemos a culpabilizar al joven, a la usuaria… y no digo que no tenga su responsabilidad, pero hay que ampliar el punto de mira. Creo que la Educación Social debe mirar a los contextos que producen «exclusión» e impulsar cambios en los mismos, ya que en tal caso la profesión dará un salto cualitativo importante. ¿no creéis?

  4. Hola, soy estudiante de educación social y me gustaria comentar la importancia que puede tener la figura del educador social dentro del ámbito escolar. Su entrada en este ámbito es muy reciente y esto conlleva tener que definir bien que funciones tiene y qué puede aportar a la escuela, más allá de la contención y «apagar fuegos». Si hay dificultades no creo que sea un fracaso del educador social sino que se trata de un problema conjunto. Pienso que una buena manera de ir superando dificultades es hacer difusión de esta profesión, explicar para qué sirve un educador/a social y cómo puede aportar su granito de arena (así como otras profesiones), por ejemplo, para evitar la medicalización de los niños y trabajar para tener una sociedad más crítica que no se deje engañar por los mensajes de las farmacéuicas. Vosotros, los que ya trabajais como educadores sociales ¿qué opináis sobre esto? ¨¿haceis difusión de vuetra profesión? Saludos, Elsa

  5. Me desmorono al darme cuenta de que formo parte de una sociedad permisiva, que ha aceptado el cambio sin hacerse responsable de todas sus consecuencias bilaterales, y lo peor y más mezquino del discurso, es que la mejor manera de convivir con ello se basa en relegando la responsabilidad como mecanismo de evitación a una juventud en plena fase de crecimiento y construcción identitaria, tildándolos de excéntricos, consumistas, peligrosos, enfermos y quién sabe cuántas adjetivaciones más

  6. Hola, yo igual que Elsa Vergés, soy estudiante de Educación Social y estoy de acuerdo con Ines en que los educadores sociales son normalmente requeridos por la Administración para intentar contener o como «aspirina para atajar los síntomas o malestares». Es importante, por lo tanto, definir la función de la Educación Social y de los educadores, en un ámbito como el escolar y apelando al derecho a una escuela inclusiva. Realizar el trabajo como agentes educativos, complementando la labor del profesor en situaciones a las que no llega o para las que no estaría preparado, el educador o educadora social como apoyo a la conducta y a la convivencia dentro y fuera del marco escolar.
    En principio, parece un camino largo por recorrer pero necesario y dependería
    de la posición y del activismo de los educadores sociales, en general, un cambio que se podría empezar promoviendo, como indica Tote, el razonamiento y el cuestionamiento sobre lo qué y cómo se realiza.

  7. Referente al programa de Salvados y a la intervención del médico hablando sobre el TDAH, sólo decir que su intervención fue denunciada por la Asociación de TDAH, y requerido al progrrama para que se disculpara y emitirera una información más ajustada a la realidad.

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