Autor Iñigo

noviembre 5, 2013

Cúbito fisurado

Ya te lo dije Jack, este chaval era carne de cañón, se le veía venir de lejos.

Recuerdas con 12 años, cuando fue detenido por los municipales tras abrir un Seat Ibiza con un cordón de zapato y darse a la fuga por medio del barrio de Santa Justa, dando volantazos a diestro y siniestro.

En la fuga, acuérdate de que chocó con varios coches a los que dejó sendos arañazos y abolladuras.

Todo el barrio estaba asombrado, asustado. No conocían aún a Jimmy, ese pequeño ser latiente y avispado, pelirrojo de nacimiento, de mirada profunda y gesto determinado.

Cuando caminaba, siempre a cámara rápida por cierto, las fibras que forraban tirantes sus delgados huesos, se agitaban en un movimiento eléctrico cuál resecas cuerdas a punto de romperse.

Al girar bruscamente a la derecha por la estrecha calle de San Paolo, las ruedas del Ibiza derramaron en un chirrido prolongado sus lágrimas de caucho sólo un momento antes de empotrarse de costado contra una farola, que se encajó en la puerta de detrás de Jimmy a dos palmos de su espalda. El estruendo fue profundo, seco…
Los municipales frenaron a fondo, salieron del coche patrulla y aún aturdido, lo metieron esposado en la parte trasera del Peugeot 307.

No fue la última vez que se sentó en el blando y pegajoso asiento trasero de una patrulla. En el cuello asomaba un morado que ya no le dolía como hacía un rato.

Jimmy vivía en el barrio de la Polvorosa en un piso de 73 m2 con sus padres y su hermano pequeño.
Sus padres eran alcohólicos desde antes de nacer él. De hecho, durante el embarazo la madre nunca dejó de beber. Pero Jimmy aún así, salió adelante, siempre con un peso y medida menor de la que le correspondía para su edad, eso sí.

Desde que tuvo memoria, le pegaron, primero el padre por que no le hacía caso, después la madre porque hacía caso al padre.

Primero le dolían mucho los moratones y rozadoras en la piel. Después dejaron de dolerle, al menos las heridas externas…

A menudo, los vecinos oían los gritos del pequeño Jim que gritaba a los cuatro vientos con desgarradora voz vestida de impotencia.

Por aquél entonces, ya hacía varios años que la familia Deep River visitaba los Servicios Sociales del barrio de la Polvorosa.
El año anterior, una Trabajadora Social visitó la casa y después de un concienzudo informe, se desestimó el separar al pequeño Jim de su familia.
Era cierto que se adjuntaban varios informes de ingresos de ambos progenitores por intoxicaciones etílicas y que había diversos partes de lesiones de Jim; moratones, nariz rota y fisura en el cúbito como resultado de parar la silla de madera que su padre dirigía contra él.

“Se valora como prioritaria la permanencia del menor en el núcleo familiar, recomendándose la continuación de la intervención familiar por parte de los Servicios Sociales de la zona en la que residen y la asistencia del menor a un recurso para su valoración psiquiátrica”.
(Así rezaba categórico el informe)

Ya te lo dije Jack, por aquél entonces quizá hubieran estado a tiempo de salvar al pequeño Jim. Y la cuestión es, que permaneció en aquella lúgubre vivienda del barrio de la Polvorosa tal y como recomendaba el fundamentado y razonado informe.

Jack me miró con gesto torcido y sentenció…
Alex, ahora empiezo a entender como a acabado todo, estaba escrito.

(Próxima entrega en Diciembre del 2013)

Sobre el autor

Iñigo

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  1. Mª Carmen Giménez.
    Soy estudiante de educación social.
    Analizando los comentarios, me gustaria decir que comparto cada una de vuestras opiniones y que todos teneis razón. Pero creo que no me parece demasiado correcto que para justificar vuestras opiniones utiliceis palabras como «vaya mierda de sistema de servicios sociales» o «!que cojones nos importa!» No por decir tacos tenemos más razon o nuestros argumentos son más validos.

  2. Hola MªCarmen:
    Estoy totalmente de acuerdo contigo, opino que nosotros como educadores somos los que debemos de dar ejemplo, tenemos un vocabulario muy rico y variado y no existen motivos para utilizar esas palabras tan malsonantes. ¿Cómo queréis que los demás confíen en nuestro criterio dando estas opiniones tan poco acertadas?
    Recordar que somos educadores de la CALLE y nuestra labor es ayudar a las personas a integrarse en la vida personal, laboral y social,así como la de formar a las personas para conseguir una mayor y mejor participación «en la comunidad,para la comunidad y por la comunidad»(como afirmaba Natorp).
    Por favor, tratemos de demostrar lo válidos, necesarios y esenciales que somos para nuestra sociedad.

  3. Hola, Yo me llamo Paco también soy estudiante de Educación Social, personalmente discrepo en que se tenga que utilizar un lenguaje perfecto y educado, esto es un blog y todas las personas que participan en el son libres de utilizar el lenguaje que más les guste. Por otra parte utilizando palabras que a vosotras os parecen mal sonantes posiblemente llaman mucho más la atención de las personas que leen este tipo de blogs y que como vosotras se escandalizan de lo que leen.
    Si teneis algún problema quedamos un miercoles a las 19:30 y nos vemos las caras.

  4. Cierto es que el lenguaje utilizado por otros compañeros es duro, pero también nos describe una realidad.

    Centrándonos en el caso podemos observar que ha habido una descoordinación, que ha dejado al pobre Jimmy desamparado, porque aunque había informes que decían que no tenía que abandonar la unidad familiar, también había otros que decían que la unidad familiar estaba desestructurada por lo que bajo mi punto de vista para hacer viables ambos informes se debería de haber contado con una vigilancia permanente en la unidad familiar y así haber evitado el trágico suceso de Jimmy.

    Un Saludo.

  5. Soy estudiante de 2º de educación social, después de haber leído las entradas y los comentarios, pienso que todo el mundo se puede equivocar en sus decisiones, pero tanto una trabajadora social como una educadora social, deben realizar un buen diagnóstico de la situación y emitir un informe donde se protejan los derechos de los menores; y, si hay indicios de abandono y de malos tratos, aunque sea dura la decisión y difícil, la trabajadora social debería haber mandado al menor a un centro de acogida mientras los padres realizaban algún tipo de curso o terapia. Y, una vez concluido el curso o terapia, valoraría la vuelta del menor a la casa familiar. Porque a veces es mejor alejarse del núcleo familiar, ya que es dañino para el menor, pues mantenerse en él, como se ha visto, ha sido la peor solución. La violencia intrafamiliar puede causar secuelas de difícil pronóstico y, por lo tanto, hay que proteger al menor siempre.
    Los servicios sociales funcionaran tan bien o tan mal según el trabajo del profesional, es decir, si se implica en caso o, tan solo, es un caso de tantos que le llegan.
    Considero que, para ser educadores sociales, las personas que intervienen en el blog deberían mejorar su lenguaje, ya que, el castellano es un idioma rico y no hay porque decir tacos para argumentar. Y, como se dice en un comentario somos educadores de calle y nuestra labor es ayudar a las personas a integrarse en la vida social y laboral, así como la de formar personas para conseguir una mayor y mejor participación “en la comunidad, para la comunidad y por la comunidad” (Natorp).
    Aris

  6. Lo primero que saco en conclusión al leer esto es que la responsabilidad de que el adolescente termine cometiendo actos delictivos sea la educación familiar… también considero que se ha producido un grave error en la intervención desde los servicios sociales, pero pensar eso es demasiado fácil. ¿Quien o quienes tienen la responsabilidad? Parece que todo el mundo pasa por alto una cosa, y es que tenemos un gobierno que se supone que está para algo. ¿Estamos hablando de algún hecho aislado? Afirmaría que no. Lamentablemente es la realidad de muchas familias y de muchas y muchos adolescentes.
    Se podría entrar a debate sobre si la intervención desde los servicios sociales ha sido correcto o no, creo que es obvio que no, pero para mi las responsabilidades no terminan ahí.
    Los servicios sociales de por si no son una institución milagrosa que erradique los problemas sociales, son necesarios, pero no son la única medida, mucho menos pueden ser la única solución. De nada sirve tener unos servicios sociales si existe un sistema político que favorezca las desigualdades, el empobrecimiento, la marginación, exclusión, en definitiva, un sistema político que no garantiza una igualdad de oportunidades y cohesión social.
    Esta situación se agrava más teniendo en cuenta que el sistema de bienestar se va a pique, lo que satura todavía más los servicios sociales.
    Quizás me tachen de demagoga, pero los políticos están para algo más que para crear aeropuertos sin aviones e ir a la peluquería en coches oficiales.
    Si de verdad no queremos tener más «delincuentes anunciados», debemos buscar las responsabilidades a quienes de verdad pueden hacer algo para cambiar. Es entonces donde nos encontramos en un callejón sin salida, los que pueden hacer cambios no quieren, a penas reconocen la existencia de problemas, como mucho manejan datos que les dice que la delincuencia juvenil ha aumentado… entonces piensan, si señoras y señores, piensan… aumentan las penas para delitos graves. Fin de la cita.

  7. Hola,soy Gema estudiante de educación social en la UNED. Me parece un poco complicado valorar y decidir la actuación a llevar a cabo en un caso como el expuesto en este blog, considero que es de vital importancia un buen diagnóstico y seguimiento continuado del caso.Por mi parte estoy totalmente de acuerdo y comparto lo expuesto anteriormente por Aris,me parece un comentario muy acertado ,así como, los comentarios de Nabora y Mª carmen ya que como futuros educadores sociales debemos dar ejemplo, mostrándonos respetuosos y educados.No se trata de buscar culpables ; gobierno , servicios sociales,familia…sino mas bien de buscar soluciones e intentar mejorar la labor que llevan acabo los profesionales a título personal ;trabajadores sociales ,psicólogos y educadores sociales.

  8. ¡Enhorabuena!
    Me parece genial poder compartir esta crónica, sabiendo que hoy en día, hay miles de familias y menores viviendo en este tipo de cadena. Fenómeno intolerable por una sociedad democrática.
    Ahora bien, si nos limitamos a la valoración por parte de los Servicios Sociales de la zona en la que reside el menor, es decir su permanencia en el núcleo familiar.
    Me pregunta es: ¿En estos servicios (Servicios Sociales de esta zona), son personales con vocación educativa, social? ¿Son profesionales, personas adecuadamente formadas en este dominio o son gentes figurativas que necesiten simplemente tener un trabajo?
    Recordamos que la Educación es un ámbito tan delicado que sería injusto por un gobierno, dejarla en manos de los profanos.

  9. Hola a todos,
    Estas historias no dejan nunca de sobrecogerme. Como futura educadora social, precisamente es todo esto lo que pretendo evitar como buenamente pueda. Es cierto que no conocemos las circunstancias que llevaron a tomar esta decisión a los que evaluaron el caso de Jim, pero yo personalmente creo cualquier menor en una situación de maltrato debe ser separado de este ambiente lo más rápido posible , pues las heridas interiores que deja el maltrato jamás desaparecen, y cuando antes se deje de sufrir el menor menos tendrá que sanar. El «núcleo familiar» cuando el que tiene que proteger y querer es el que te ataca, realmente, se puede considerar a eso núcleo familiar? Creo que es cuestión de sentido común , a veces estamos inmersos en la burocracia , en la técnica, o en los patrones establecidos como el de «la prioridad es el núcleo familiar» , que no vemos la realidad que se nos plantea y analizamos atentamente cada caso como una situación única y diferente del resto y por lo tanto debe ser bien estudiada para tomar la decisión.
    Si alguna vez tomo una decisión de este tipo por acumulación de casos, sobrecarga de trabajo, etc, creo que ese día me arrepentiré de estar en un cargo de tanta responsabilidad para haberlo hecho tan mal.
    Y si las leyes o la burocracia, o veinte mil historias que pueden influir en estas decisiones y que uno no controla, me llevaran a tener que elaborar un informe en el que tuviera dejar a un menor o una persona en una situación de este tipo, sencillamente no lo haría , en lo que respecta a mi parte en el proceso haría lo que estuviese en mi mano se oponga quien se oponga y ateniéndome a las consecuencias que esto me pudiera traer.
    Un saludo a todos

  10. hola soy una estudiante de educación social, yo considero que aunque la educación en el ámbito familiar es muy importante también tenemos que tener en cuenta las decisiones que tomamos y sus consecuencias , » los hijos no tienen porque seguir los mismos pasos que los padres».
    Aunque hay que destacar que el niño solo ha conocido el lado malo y es lo único que ha aprendido.
    Por lo que tendríamos que preguntarnos que podríamos hacer para rectificar el camino que ha tomado y no darlo por perdido .

  11. las educación no soló depende de la enseñanza de una persona, sino que depende de todas las personas que te rodean e influyen en tu vida

  12. Buenas a todos.
    Me llamo Angeline, soy estudiante en Educación Social.
    Es preciso decir, que todavía estoy impactada por la toma de decisión del personal de los Servicios Sociales dónde vive este pobre adolescente de 12 años.
    Supongamos que el chaval es un “diablo”. (Aún que podemos recuperar lo).
    Bien dicho Raquel, la Educación no solo depende de la enseñanza de una persona, sino que depende de las personas que te rodean e influyen en tu vida.
    Si el joven” es” delincuente debemos tener en cuenta entre otros los parámetros citados.
    Sin embargo, creo que con esta decisión de los Servicios Sociales, a saber la permanencia del chico en el núcleo familiar “desconectado”, la Educación de este niño esta” hipotecada”. Jimmy está totalmente privado de su dignidad humana, está condenado a la muerte. Estamos ante un problema de extrema urgencia, de emergencia. “Times is money”para no decir” times is life”, una manera de decir que no debemos dejar pasar el tiempo antes una situación similar.”Varios informes” ¿para tomar una decisión de esta magnitud? No dudo que son personales con un bagaje intelectual notable porque el autor de la crónica, nos habla de trabajadora social. No obstante, a la hora de tomar une decisión sobre todo una decisión de vida o de muerte, debemos tener en cuenta, las habilidades personales, la actitud personal, la cultura del sujeto y de su entorno, las experiencias personales, la creatividad, los riesgos y sobre todo, el factor tiempo.
    Conocimientos, actitudes, destrezas son complementarios, son indisociables, forman un trío.
    Somos todos ser humanos, podemos hacer errores, nadie tiene el monopolio de la sabiduría por eso es imprescindible preguntar, intercambiar, interactuar, compartir ideas con otras personas para poner en común “algo positivo”.
    Nosotros como futuros educadores estamos condenados a resolver “minute by minute” conflictos. Debemos ser preparados, para abordar este gran reto, sobre todo cuando sabemos que los Servicios Sociales son servicios dónde grande parte de las personas viene a buscar soluciones a sus problemas, ni hablar de las complejidades de la calle, auténticos misterios.

    Un saludo.

  13. Hola! yo también soy estudiante de 2º de Educación Social, y la verdad no deja de sorprenderme la facilidad con la que estamos criminalizando a la Trabajadora Social que firmó el Informe; ¿sabemos en qué criterios se basó para realizarlo? o quizás somos conocedores de los medios de que dispuso para poder realizar su estudio del caso?, me parece una frivolidad por nuestra parte (aunque se trate de un caso de ficción) el hecho de volcar casi toda la responsabilidad en la persona que firmó el informe; no creo que se trate de buscar culpables sino de intentar solucionar el problema actual

  14. Buenos días;
    Para empezar diré que las personas no somos el conflicto, sino que creamos conflictos (lo digo por el comentario anterior de nuestra compañera de niño «malo»). Para intentar regular estos y buscar soluciones a la situación de este chico en este caso, hay un proceso bastante largo y complicado que suele llevar a cabo un grupo de burócratas que no están en contacto con el usuario en cuestión. Estas personas pueden tener o no la formación adecuada (normalmente la tienen porque la exige sus puestos de trabajo), pero el problema es que solo conocen al menor por un informe escrito sobre él y su entorno. A partir de él se decide que hacer con él menor. El trabajo del educador social por tanto, se queda en un segundo plano; independientemente de lo que él o ella haría, otros o otras decidirán el futuro del niño. He vivido, durante mis prácticas en un centro de acogida de menores, como los trabajadores y trabajadoras contemplaban con impotencia el resultado de las decisiones que se tomaban desde servicios sociales; menores que vuelven a sus hogares desestructurados, menores que cambian de centros cada dos por tres, recortes de presupuesto, dificultades para la adopción o acogida, etc.. Creo que lo más importante si trabajamos con personas es intentar hacer nuestro trabajo lo mejor posible y, sobretodo, intentar que no nos afecte en nuestras vidas personales. Tarea complicada…

  15. Tras haber leído el caso de Jimmy y ver que se podía hacer mucho más por él de lo que realmente se hizo, me asalta una duda: ¿ Qué sucedió para que se hiciera un informe que no permitiera a Jimmy separarse de sus padres habiéndole propiciado malos tratos ? Por desgracia casos así los hay a patadas, y por eso mismo creo que en el mundo hacen falta educadores sociales concienciados de que lo primero es cuidar del ser humano, de que no se debe mirar hacia otro lado y por supuesto no tirar la toalla cuando tenemos frente a nosotros personas a las que consideramos » carne de cañón » sino todo lo contrario, debemos esforzarnos el doble.

  16. REMEDIOS
    Hola a tod@s.
    Soy estudiante de Educación Social en la Uned. El participar en este blog se debe a la realización de una tarea de una asignatura del Grado de Educación Social. Mi experiencia sobre este tipo de casos que se describe en el blog es teórico por lo tanto no sé muy bien como se solucionan los casos como los de Jimmy. He leído los comentarios que se han hecho sobre el texto y estoy de acuerdo con la mayoría de ellos. No sé si está bien gestionado el caso de Jimmy pero me gustaría empezar por confiar en el buen hacer de los profesionales de los servicios sociales antes de meterles caña. Supongo que habrá multitud de razones para haber tomado esa decisión. Podría darse el caso que el menor no quisiese ir a un centro de menores o con la familia extensa y se plantease una alternativa que incluyese terapias y otro tipo de intervenciones que mejorase la situación. En fin, el escrito no lo deja claro. Yo me pregunto ¿por qué no se denuncio a los padres? Con un historial con lesiones a un menor ¿el personal sanitario no denuncia? ¿La fiscalía de menores no propone nada?, creo que falta texto que aclare el caso.
    No por ello no dejo de estar de acuerdo con los que critican el sistema, vamos a peor, y con los que protestan con el lenguaje soez, este es un tipo de violencia. Hay que buscar otras alternativas antes de desahogarnos con este tipo de estrategias. Pero de momento, como estudiante prefiero pensar que mis futuros compañeros de trabajo hacen lo mejor para el usuario; y si no es así, cuando entre en el sistema ayudaré a que el sistema funcione mejor, con ética y no dudaré en denunciar todas aquellas irregularidades que vea.
    Un saludo

  17. Resulta increíble la decisión de los servicios sociales a no desvincular a Jimmy del núcleo familiar, es obvio que es una desafortunada y mala decisión con consecuencias extremadamente graves, y aunque difíciles de subsanar existe la posibilidad de encauzar la vida de este chaval, eso si, mediante un duro trabajo. Un trabajo realizado desde distintas vertientes y mediante el trabajo colaborativo entre distintos profesionales. Aunque nunca he sido partidario de hablar de determinismo reconozco que estos casos requieren un trato de especial tacto y atención. Son resultado del rencor y la ira que no significan más que un sufrimiento ajeno resultante ni más ni menos que de un sentimiento de vergüenza. Su actitud es un plan de venganza que le lleva a ser agresivo e incontrolable y esta falta de control le ha llevado a vivir una situación insostenible. Al parecer esta supone un trastorno adaptativo de la afectividad por lo que lo importante en estos casos es reconocer el origen de tanto odio. Probablemente implique el haber visto en casa ese tipo de actitudes. Habrá que partir de lo ocurrido durante la infancia de Jimmy teniendo en cuenta los factores que afectan a la formación del vínculo de apego. Para que el apego se desarrolle, es necesaria la respuesta contingente del adulto a fin de que la interacción adulto-niño pueda desarrollarse adecuadamente. Y en este caso al parecer no fue así y es que , aunque no lo parezca, son más determinantes las características del adulto, es decir su historia previa, sus ideas sobre la crianza, etc…que las del niño, aunque estas impliquen el temperamento del mismo. Es especialmente la sensibilidad del adulto lo que conlleva la formación de un vínculo de apego firme. Y la falta de la misma conlleva a la creación de representaciones sobre el grado de confianza y disponibilidad que el chaval en su infancia ha percibido de los otros, y en especial de sus padres y que le permiten dotar de significado a su propia realidad. Esto supone una dura carrera de obstáculos para enmendar el mal hecho. La autoestima baja y los comportamientos agresivos son como correas que le esclavizan y que pueden llevarle a generar relaciones de riesgo. Y aquí es donde entran en juego las peligrosas relaciones entre iguales que se suman a este cóctel destructivo. Por no hablar de que el modelo interno de trabajo resultante de este tipo de “ víctimas” que tiende a operar de modo inconsciente y sesga el tipo de relaciones que se mantienen con los demás en el futuro. Y es este sentimiento el que les lleva a sentirse lamentablemente seres indignos de ser amados. Resulta triste referirse a ellos como delincuentes cuando en la mayoria de casos no son más que las propias víctimas.

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