Autor lucce

noviembre 28, 2014

chavsEquiparar el vilipendio hacia lo Chav (lo cani, lo choni) con el ataque a la clase trabajadora en general es la línea fundamental del libro ‘Chavs: la demonización de la clase obrera’ de Owen Jones como reflejo de lo que, a juicio del autor, está pasando en el Reino Unido. Son muchas las personas que intentan huir de la etiqueta clase trabajadora porque, efectivamente, ésta se ha convertido en sinónimo de chav (y lo hacen a pesar de que sus mismos orígenes, ingresos o trabajos sí se corresponden con la clase trabajadora). Se establece esta línea a lo largo de toda la obra como ejemplo del clásico “pobres contra pobres” que se explota desde determinados sectores políticos y mediáticos. Y, por todo ello, trata de desmontar en sus casi 350 páginas mitos como que todos somos de clase media, que la clase es un concepto anticuado y que los problemas sociales son, en realidad, los fallos de un individuo.

Jones, en este sentido, señala a los mass media como los grandes generadores de prejuicios. Los «grandes opinadores», los que hablan desde sus atalayas mediáticas lo hacen sin saber nada de ellos, sin contar con la experiencia de pertenecer a una comunidad, a una clase y, lo que es peor, lo siguen haciendo sin intentar acercarse a ella, a sus realidades. Es más, el hecho de que la práctica totalidad de periodistas y políticos del Reino Unido procedan de clases medias-altas no les incapacita para empatizar con las clases más bajas pero, desde luego, cuentan con menos probabilidades de entender las comunidades de clase trabajadora.

Otro aspecto que pretende avalar Owen Jones partiendo del peyorativo concepto Chav (el cani, la choni) es el relativo a la facilidad con la que se estigmatiza a toda su clase, a todo su grupo. Es decir, cuando alguien de clase media comete un delito, ¿se demoniza a toda esa clase? Fraude a hacienda, evasión a paraísos fiscales… ¿se tratan igual, mediática y socialmente, estos delitos que los cometidos por alguien de la clase trabajadora? Esto no quiere decir que se deba negar que existen problemas en las comunidades de clase trabajadora pero, ¿a quién culpar?, ¿a sus integrantes o a las políticas de los sucesivos gobiernos que han provocado desindustrialización, paro, que han eliminado viviendas sociales, etc…? Si esto se admitiera, si se aceptase que unas personas son más pobres que otras a causa de la injusticia social requeriría una actuación gubernamental… Por ello es más fácil responsabilizar a la gente, a las personas en exclusiva.

¿Qué ocurriría si las ofensas que se lanzan sobre los Chavs se dijesen sobre otros colectivos (homosexuales, inmigrantes… )? Este odio que se da y que engloba a toda una clase, de momento, no genera reacciones. Según Jones, este odio proviene de la lucha de clases, una lucha inventada y mantenida por, precisamente, las clases altas hacia una clase obrera debilitada a partir de desmontar o deshacer toda la identidad de clase que le solía caracterizar, mediante la división de los sindicatos, a través del fomento del individualismo, del consumismo exacerbado, de la propiedad, la adoración por la riqueza y culpabilizar a la gente de su situación y establecer la meritocracia como paradigma…

Este aspecto me ha resultado especialmente significativo visto desde mis gafas de Educador Social y entendiendo el sentido de nuestra profesión orientado a la transformación y a la acción social. Es decir, efectivamente, somos un gremio que solemos defender un montón de minorías pero que, sin embargo, coincidiendo con lo apuntado en el párrafo anterior, parecemos haber dejado de lado en nuestras reivindicaciones a toda una clase (la trabajadora) que sufre (y más en estos tiempos que corren) los ataques de las élites.

Pero, se pregunta el autor inglés y me apunto yo a cuestionar: ¿Qué significa ser de clase trabajadora?, ¿cómo es que más de la mitad de la población del Reino Unido se considera de clase trabajadora cuando ha desaparecido buena parte de la industria del país?, ¿cómo, a pesar de ello, se difama a la clase trabajadora?, ¿se asocia lo obrero con ser pobre y la clase media con ser culta? La pérdida de arraigo comunitario como identidad puede explicarlo. Una desaparición que se ha dado, en parte y precisamente, por el hundimiento industrial que, a su vez, supone una precarización de las condiciones de los trabajadores del sector servicios (¿la nueva clase obrera?) frente a las personas que trabajaban en las antiguas industrias. “La idea de que la clase trabajadora se ha esfumado, dejando únicamente un resido chav, es un mito políticamente conveniente”, afirma Jones.

Además de seguir profundizando en el concepto de clase, ‘Chavs: la demonización de la clase obrera’, editado en España por Capitán Swing, analiza el ámbito educativo como clave en la búsqueda de soluciones, profundiza en algunos de los problemas sociales que más comúnmente golpean a las comunidades trabajadoras (paro, delincuencia, drogas…) argumentando que estos síntomas suelen confundirse con las causas de los problemas o analiza la práctica desaparición que la clase obrera tiene en el discurso político (incluso en los discursos de los partidos supuestamente progresistas)

Y todo ello con un colofón que ofrece Jones basado en apuntar una serie de ideas que puedan servir para revertir muchas de las situaciones que presenta en su exitosa obra: incidir en la lucha contra el paro, en reinventar o hacer renacer la industrialización, en la vivienda como derecho, en la ecología, poner en valor la cooperativización, atacar la evasión fiscal e incidir en una nueva política tributaria, hacer hincapié en el elemento comunitario para tratar de solucionar los problemas antisociales, etc… Y con un cocktail así cabe esperar que todos los grupos sociales se beneficien de una mayor igualdad.

Un libro que he querido traer a EducaBlog porque, como decía, creo que muchas veces nos olvidamos de los muchos matices de clase que quedan diluidos. Asimismo, traigo este título y las reflexiones apuntadas con el ánimo de generar debate en un momento en el que las y los Educadores Sociales también hemos de posicionarnos políticamente. Y, en definitiva, porque creo que todo lo que se refleja en ‘Chavs: la demonización de la clase obrera’ es perfectamente extrapolable a nuestros entornos más cercanos por lo que le otorgo un gran valor habida cuenta de la realidad que nos rodea.

Sobre el autor

lucce

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  1. Posicionarnos, como educadores sociales pero principalmente como ciudadanos, debe ser una condición necesaria, para nuestro desarrollo profesional y elemento vectorial de primer orden en la búsqueda y consecución de una sociedad tendente a la igualdad, su justicia social y centrada en la persona (comunidad por encima del individuo).

    En palabras de Isabel Martínez: «Una educación social ética (buenas praxis, deontologica….) y política»

  2. Apuntado para estas fiestas junto a mi eterno deseo «La tabla rasa». Sobre la reflexión que haces sí que me hace pensar que con nuestro trabajo y de forma inconsciente podemos estar perpetuando estos prejuicios.

    Saludos!

  3. hace poquisimo, por no decir que incluso contribuye a demonizarla aun mas, es todo demasiado refinado

    para la gente de hoy, «clase obrera» significa «españa profunda», con todo lo que ello supone

    los chavales modernos, incluso los de mi misma epoca (ya treintañeros), son tan refinados, que ven un futbolin o un billar o una maquina de petacos o una pista de autos de choque o una barraca, como algo kinki, macarra, barriobajero, cutre, desfasado

    y sin embargo, un botellon, una discoteca, ser gay, ser gogo, tener un coche lujoso, vestir con ropa cara, lo ven como cosas elitistas, como ejemplos a seguir

    (mientras que yo los veo como mariconadas refinadas y aburridas que no valen pa na)

    ¿que haria yo? en los gaztegunes, ademas de anunciarlos MUCHISIMO MAS, fomentaria mas los juegos de bar (poner mas billares y mas futbolines y otros juegos del estilo, como pinball, dardos, etc…) y a los gaztegunes les daria un aspecto mas espartano y mas roquero, en vez de tan infantilote y ñoño

    y no ser tan refinados en que si no se puede comer, no se puede beber, no se puede poner musica alta, hay que estar formalito, solo es para gente comprendida entre tal y tal edad…..,asi solo conseguis que los chavales dejen de ir

    SE TIENE QUE PODER COMER Y BEBER (NO ALCOHOL) SIN LIMITACIONES (QUIEN ENSUCIA LO LIMPIA), SIN LIMITES DE EDAD, Y SIN ROLLOS DE QUE SI LA MUSICA ESTA ALTA

    enseñadles tambien a no ser tan pijos, que les importe una mierda ir mal vestidos, QUE VISTAN COMO LES PAREZCA Y QUE SE LA SUDE SI GUSTA O NO, LA ROPA ES PARA SER COMODA Y PARA ABRIGAR SI HACE FRIO O LLUEVE, asi se les va quitando poco a poco la tonteria pija esta que tanto hay ahora ¿¿que el portero de la discoteca no te deja entrar?? PUES QUE LE DEN POR EL CULO Y QUE VAYA AHI SU PUTA MADRE, asi de sencillo, en cuanto vean que ganan menos, ya veras si al final dejan o no entrar…

    yo fui una pequeña temporada al de Deusto, y deje de ir por lo ñoño que era, ademas de ser solo para menores de 25 años, era ñoño de cojones, demasiado infantilote para ser para adolescentes-jovenes

    y lo peor, es que si van a cualquier botellon o discoteca o lo que sea, les va a parecer algo superdivertido, en comparacion al gaztegune, con lo cual, la habreis cagado

    PORQUE LES HABEIS DEMOSTRADO QUE LO QUE HACEIS ES ABURRIDO Y QUE CUALQUIER OTRA ALTERNATIVA, BUENA O MALA, LES DIVERTIRA MAS QUE LO QUE LES OFRECEIS, asi que ya sabeis que van a caer en el alcohol/drogas si o si

    si sois ñoños con ellos, acabaran siendo ñoños y tontos del culo y cualquier mierda les parecera divertida, sea lo que sea, Y AHI ESTA EL PELIGRO

    si teneis sentido comun con ellos, acabaran teinendo sentido comun, y antes de aceptar cualquier mierda, SE LO CUESTIONARAN

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