Autor Educablog

mayo 6, 2015

Contención física

Una segunda cuestión que se plantea a la hora de acercarse a esta noticia tiene que ver con la ejecución de la medida. ¿La sujeción mecánica que refleja el documento gráfico ha sido ejecutada de manera adecuada y conforme a los estándares comúnmente aceptados? Pues en esta ocasión las imágenes demuestran claramente que no. Un análisis más detallado y sosegado de la secuencia muestra importantes deficiencias que deben ser denunciadas. Para abordar esta cuestión es necesario que busquemos en otra disciplina posibles respuestas.

Resulta inexplicable desde el ámbito sanitario, uno de los escasos lugares donde encontrar paralelismos con la situación que aquí se analiza, que un individuo sometido a sujeción mecánica se encuentre en posición decúbito prono (boca abajo), en vez de utilizar la posición decúbito supino (boca arriba). Sin querer apabullar al lector con literatura médica, existe un consenso más que notable entre los profesionales sanitarios sobre este asunto. Por poner un ejemplo, el ministerio de salud australiano (3) decretó en el año 2012, con vigencia hasta el año 2016, una serie de obligaciones para el manejo de la agresividad en instalaciones de salud mental y de atención a personas drogodependientes y alcohólicas. En cuanto a la posición, señala que, ha habido casos en los que las personas más jóvenes, aparentemente sanas, han muerto repentinamente mientras se realizaba una sujeción mecánica, estando implicada la posición decúbito prono durante la restricción. Se indica que en circunstancias en que se requiere la sujeción mecánica, la posición boca arriba, es la más segura, y cuando se utiliza boca abajo, será por tiempo limitado, siendo el tiempo máximo de aproximadamente 2-3 minutos, la cantidad mínima de tiempo necesario para administrar medicamentos. Por otra parte existen diversos (4) protocolos (5) de vigencia en nuestro país para la sujeción mecánica aplicados en unidades de salud mental, urgencias u otros servicios sanitarios, que describen detalladamente el procedimiento, y hacen recomendaciones sobre las intervenciones que se deben realizar antes, durante y después de la sujeción mecánica. Con respecto a la posición del paciente señalan claramente que ya en la cama, se colocará al paciente en decúbito supino, manteniendo la cabecera de la cama elevada para permitir al sujeto el contacto con el medio y disminuir así otros posibles riesgos. Existen otros indicadores en las imágenes publicadas que demuestran una mala praxis en la sujeción mecánica de los menores, como por ejemplo la posición de brazos y piernas, que no se ajustan a los estándares aplicados en el ámbito sanitario.

A la vista de lo expuesto es razonable deducir que el personal de seguridad contratado, junto con los trabajadores del centro –incluimos aquí educadores/as sociales-, que son los responsables, según el art. 54.1 del RLRPM de las labores de vigilancia y seguridad del centro, no poseen ni los conocimientos, ni las habilidades requeridas para realizar una sujeción mecánica con las garantías básicas para la integridad del sujeto objeto de la misma. Este hecho supone una importante negligencia por parte de los responsables de la entidad encargada de la gestión de este recurso, así como de los organismos públicos implicados. Es contradictorio que la misma Junta de Andalucía respalde sin fisuras a los responsables de la gestión de este centro respecto a las imágenes publicadas, mientras que por otro lado, en el ámbito sanitario, aplica protocolos de sujeción mecánica que claramente siguen técnicas opuestas.

Como educador social me veo en la obligación de acercarme a esta realidad con una mirada crítica, con el objetivo de contribuir, en la medida de lo posible, a la mejora de la práctica profesional en un ámbito tan complejo como es el de los centros de reforma para menores. Sin prejuicios, realizando un análisis meditado y fundamentado. La naturaleza hermética de este tipo de instituciones supone a veces una cortapisa a la opinión crítica por parte de los profesionales que forman parte de ellos. Es necesario que desde los colegios profesionales, entidades que gestionan estos recursos y entes públicos implicados, se fomente la apertura y un acercamiento crítico a la realidad de estas instituciones.

(3): Aggression, Seclusion & Restraint in Mental Health Facilities. Guideline Focused Upon Older People. Mental Health and Drug and Alcohol Office. Australian. GL2012_005.

(4): Mejías Martín, Y.; Higueras Aranda, A. Protocolo de sujeción mecánica en pacientes ingresados en la Unidad de Agudos de Salud Mental de Hospital Virgen de las Nieves. Rev Paraninfo Digital, 2010; 10.

(5): Inmovilización de pacientes y sujeción mecánica. Protocolo Consensuado. Revisión 2012. Complejo Hospitalario Universitario de Albacete (CHUA). Servicio de Salud de castilla la Mancha (SESCAM).

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