Autor Educablog

julio 27, 2016

JUEGO E IMITACIÓN_2

El juego es una herramienta extraordinaria para desarrollar las capacidades sociales. Si estas capacidades las englobamos en los ámbitos del desarrollo humano de las áreas cognitiva, socio-afectiva y psicomotriz, podemos asegurar que el juego es el motor del desarrollo integral de la persona, de ahí que el espacio donde se integra y los elementos que intervienen en él sean sumamente importantes para su práctica, debido a la estimulación sensorial e intelectual que se intercambian durante el
proceso.

El juego propicia la participación colectiva e interacción entre iguales fomentando la socialización. Y ¿para qué sirve la socialización? para interactuar y establecer una conexión natural cuando nos relacionamos con las demás personas, por la que vamos adquiriendo normas, valores, costumbres, conocimientos culturales,…, los cuales nos ayudarán a formar la personalidad individual y colectiva que hará progresar a personas, sociedad y humanidad.

La mayoría de los juegos estimulan la psicomotricidad debido a la necesidad de movimiento natural y el contacto humano. Se trata de una herramienta privilegiada para ser utilizada como elemento dinamizador e imprescindible en las diferentes etapas del desarrollo humano, en multitud de contextos y edades.

Jugar inicia, de forma ascendente en nuestras vidas, la imitación entre seres humanos, la cual tiene un papel esencial en la educación y conciencia humanitaria. Se aprende imitando desde muy temprana edad. Si reflexionamos seriamente sobre nuestra forma de aprender, teniendo en cuenta que no somos perfectos, que nos equivocamos continuamente y que todo no lo podemos hacer bien, podemos intuir la gran
responsabilidad que tenemos todos/as como ejemplos socioculturales a ser imitados/as, debiendo de cuidar nuestras acciones, aunque equivocarse y aprender de los errores también forma parte del juego y la imitación, resultando ser útil para continuar aprendiendo.

Texto y fotografía: Juan Gabriel Rodríguez Laguna (Antropólogo)

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  1. el juego, aquello tan divertido que cada vez se hace menos, y de hacerse, se hace de forma individualista y solitaria, en un ordenador, uno solo en su casa

    antiguamente, de niños jugabamos a las chapas, las cartas, la peonza, etc…

    y ya siendo jovenes y mayores, cuando disponiamos de algo de dinero (no hacia falta mucho) ibamos a las maquinas-futbolines-billares a divertirnos, retandonos unos a otros

    y en navidades, aquellas barracas y autos de choque, que con algo de dinero (menos aun todavia que en las maquinas) nos divertiamos como cosacos (y esto valia para todo el mundo, tanto niños como jovenes y mayores)

    pero por desgracia ya son cosas que los de siempre han extinguido o las han convertido en articulos de lujo que incluso cuesta encontrar

    los niños apenas juegan ya a nada, y a los jovenes y mayores el dinero solo nos llega para comprar unas sustancias que si las consumes te dan sensacion de que te estas divirtiendo

    viene a ser algo asi como una «simulacion de divertirte», pero me cuesta creer que algo tan ridiculo pueda tener tanta aceptacion como la tiene

    pero destruyen el cerebro y uno se queda tonto de por vida, y ademas, son muy malas para la salud, y el que las consume no pasa de cincuenton

  2. Pingback: Juego e imitación
  3. Es un artículo breve pero en el que dices mucho. Coincido plenamente en que el juego es una herramienta extraordinaria para seguir siendo humanos. Siempre presente en la educación y la vida. Interesante reflexión para comenzar el curso.

  4. ¿Quién no recuerda haber jugado a los médicos de pequeño o haber tenido una cocinilla para imitar a mamá? Por mucha tecnología que exista hoy día en el mundo, los niños no dejan de ser niños, y los juegos de imitación les encanta.

    Da gusto leer contenido de tanta calidad y de la mano de un antropólogo, me encanta el blog: Felicidades!

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