Autor Asier

December 5, 2016

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Agosto 2016. En una aldea remota, allá en el Lugo fronterizo, nos engalanábamos con harapos y abalorios ibicencos, dispuestos a afrontar un verano más, nuestra ya tradicional Ruta do Licor. Una endiablada tradición rural familiar, que pretendía en origen acompañar y compartir festivamente con los vecinos de nuestras parroquias colindantes, las fiestas patronales de San Vitorio y San Agustin.

Un remolque decorado al uso, disfraces variopintos, música de percusión a base de tambores de hojalata, diversión a raudales y unos celebres responsos que a modo de parodia, sostienen nuestra etílica litúrgica. Con estas imponentes herramientas, nos disponemos a la travesía, luchando contra la siesta, pero con el orgullo de proceder a un rato de diversión y dinamización rural.

No llevábamos visitadas 4 casas vecinales, cuando junto a un muro añejo de piedra, asomado entre una portilla semiabierta, aparece el rostro vetusto de un hombre con un extraño color morado en la frente. No pretende molestar, más bien se le nota en la lejanía cierta vergüenza gesticular, procurando decir unas palabras que no atisba pronunciar.

Mónica, compañera de fatigas y mucho más perspicaz, me reclama su atención: “Ese hombre esta sangrando, chorrea sangre por la cara, que si ¡¡¡¡”. Incrédulo, le resto importancia al momento, dado que si necesitase ayuda, era imposible que no la solicitase ni saliese a nuestro auxilio. Craso error. Una casa cerrada a cal y canto en su condición de soledad, comida por los deshechos y residuos, estancias ancladas en el pasado surtidas de escasos recursos y los que hay, podridos por la insalubridad o el paso del tiempo. Al final del pasillo, mientras busco denodado unos paños para contener la hemorragia y un grifo donde recoger agua, aparece una habitación humilde llena de trajes colgados del techo y un charco de sangre en unos periódicos, que en el suelo hacían función de alfombra.

He ahí, la gran dicotomía humana de nuestras personas mayores: la retirada, el exilio social buscado o impuesto, el no ser ni parecer un estorbo, el silencio, la resignación.

El caso de Rosa, me retrotrae a esa cruda y cruel realidad cotidiana. La que engulle a cientos de personas y ejemplos de desamparo, de ignonimia institucional y social, de abandonos, desahuciados, de vivir en condiciones infrahumanas o al menos muy alejadas de unos mínimos exigibles. Son los desheredados de una Ley de Dependencia manuscrita en papel mojado. Los de la retirada, los entregados a un destino inescrutable pero sabido, los antimass-media, los exiliados del sistema, los residuos de un capitalismo voraz y cruel, sin sentimientos.

Es por ello y más que nunca necesario, reforzar la funcionalidad y el protagonismo, de la educación social frente a esta crisis de valores. Luchando por el empoderamiento de la dignidad humana, el reconocimiento y preponderancia del individuo frente al capital. Que no le quepa duda a nadie que en esta aldea, aunque global, no sobra absolutamente nadie. En todo caso, sería el Qué no el Quien.

PD: Sorprendentemente y a pesar de situarse nuestro protagonista en una aldea bastante alejada de las bondades tecnológicas, los servicios sanitarios pudieron llegar al lugar 20 minutos más tarde de nuestro aviso. Nuestro hombre era reacio a salir de su casa, dejando sus escasos animales en el corral y acompañar a los sanitarios. Tras mucho dialogo, accedió a ser atendido en un centro hospitalario y hoy en día se encuentra bien de salud.

PD2: La foto de portada, pertenece a las series del proyecto IMAGO.

Sobre el autor

Asier

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  1. Alberto, no podemos aceptar con agrado tu ultimo comentario, al menos en lo referido a los insultos. No es nuestra politica y nos parece inapropiado, tanto meternos con las personas homosexuales como con actitudes que impliquen vejaciones o descalificaciones.

    Un saludo

  2. no, si yo no he insultado a nadie, yo solo he dicho que si en un pais de maricones de mierda no pones el culo, nadie te acepta

    y no he dicho en ningun momento que un homosexual sea un maricon de mierda, ni en ningun momento he dicho que tal pais sea un pais de maricones de mierda

    y tambien dije que el termino “maricones de mierda” se podia sustituir por unas cosas que dije mas abajo (me da pereza volver a escribirlas)

    y el termimo “poner el culo” (esto se me olvido explicarlo, pero no creo que hiciera falta) se supone que significa “aceptar lo que te quieran echar, te guste o no”

    y tampoco he insultado ahi a nadie, ni a ningun militar, ni a ningun politico, ni a ningun banquero, ni a ningun alcalde, ni a ningun empresario, ni a nadie

    evidentemente, unos gobernantes, junto con unos empresarios amigos de esos gobernantes, que llevan ya MAS DE DOS DECADAS degradando desde jovenes a las nuevas generaciones de un pais, y casi al mismo tiempo tambien se han dedicado a destruir la economia de dicho pais hasta su ruina total, llevandose ellos todo el dinero a paraisos fiscales, y ademas imponiendo unas leyes y normas que practicamente impiden el reflote de la economia de ninguna manera en ese mismo pais, y que han supuesto la ruina de muchas familias y gente y la degradacion de muchos jovenes, no merecen otro calificativo mejor

    ¿como calificarias tu a los gobernantes y empresarios que he descrito en este ultimo parrafo? no creo que bien, desde luego

    ¿tengo yo la culpa de que se puedan parecer demasiado a la realidad? no, ese no es mi problema

    si alguien se da por aludido y se siente insultado como “maricon de mierda”, pues es su problema, el sabra porque, algo malo habra hecho a alguien…

    un saludo

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