OCIO Y TIEMPO LIBRE EN TIEMPOS DE AISLAMIENTO

Debido a la situación de aislamiento en la que vivimos la gran mayoría de ciudadanos y ciudadanas a nivel mundial y provocada por la expansión del coronavirus COVID-19 a lo largo y ancho del planeta, resulta de especial interés prestar atención a los distintos modelos que podemos utilizar para gestionar nuestros tiempos que, aparentemente, pudieran parecer cargados de altruismo y pocos quehaceres. En un ejercicio de centrar el discurso, me gustaría ceñirme a la situación de aquellos hogares donde cohabitan, en situación de confinamiento, personas con discapacidad sujetos de cuidados, asistencia, apoyos o cualquier otra particularidad que los hace dependientes de una atención especializada por parte de terceras personas con las que comparten hogar y, por tanto, aislamiento social. Antes de esta situación el ocio y el tiempo libre eran aspectos de las vidas difíciles de proteger para cualquier persona, puesto que la excesiva carga de responsabilidades personales y colectivas, dejaban sin apenas oportunidades para el disfrute de espacios del día lúdicos, de esparcimiento y de distensión de toda la carga acumulada a lo largo de toda la jornada maratoniana. La situación actual ha invertido todo esto y obliga a ser rigurosos y disciplinados para que el tiempo ocioso no lo abarque todo y se mantengan rutinas igual de importantes para el cuidado personal y el de lo demás, por poner un ejemplo. Dicho esto, y volviendo a la población a la que quiero dirigir mis palabras, resulta, como decíamos, de especial interés la gestión de los tiempos para todas las partes implicadas en la convivencia y en la planificación diaria. Los cuidadores deben hacer encajes de bolillo y buscar la fórmula válida para cada uno de sus casos particulares. Por su parte, deben procurar no desatender las necesidades y demandas de las personas con discapacidad con las que conviven, al igual que deben intentar que estas no vivan el aislamiento como una condición individual, sino colectiva. Que no sean relegadas a roles pasivos, donde sus cometidos no tengan mayor sentido que el de rendir batalla al tiempo. Se debe de entender esta situación excepcional como un “oportunidad” para fortalecer vínculos. Empoderar a las personas con discapacidad mediante la confianza en ellos y en ellas como personas válidas, que nos pueden aportar apoyo y ayuda mucho más allá de las cuestiones operativas, también en las emocionales. Aprovechar que el tiempo ha pasado “temporalmente”, valga la redundancia, de ser un bien de primera necesidad de difícil adquisición, a ser un elemento en abundancia que pesa como una losa días tras día, mientras dure el aislamiento. Esta situación insólita frena radicalmente la velocidad de todas las vidas y permite dedicarle todo el tiempo que requieran los familiares, con discapacidad, para que puedan participar dentro del núcleo familiar, asumir responsabilidades y, en el caso de aquellas discapacidades más severas, poner en marcha procesos para que se empoderen dentro de su cotidianidad individual y colectiva, personal y familiar, para que sus vidas salgan reforzadas con unas relaciones mucho más estrechas de lo que normalmente pareciera que nos podemos permitir. Quiero terminar con un mensaje de ánimo para todas las personas que viven el confinamiento junto a personas con discapacidad, para que el decaimiento no les impida vivir esta situación como una oportunidad por encima de las limitaciones relacionales que se nos imponen diariamente. Sólo tenemos que girar la mirada hacia nuestros hogares. Autor Invitado: Víctor Blázquez Martínez Pdte. EGALECO – Asoc. Para el Estudio y la Acción...

YO ME QUEDO EN MADRID...

Madrid 12 de Marzo de 2020. No sé qué tiene este mes en el que todo pasa. Hoy se ha vivido el ‘día D’ en Madrid, el virus ha avanzado y ya lo tenemos en nuestro entorno cercano, ya casi todo el mundo que conozco, conoce a una persona contagiada, o a la espera de realizarse la prueba. Esta mañana he acudido al trabajo y nos han informado del cierre del centro. Trabajo en un centro de Servicios Sociales de un barrio de la ciudad, desde el lunes solo atendíamos urgencias y hoy hemos cerrado, indicación que llevábamos esperando varios días. Para mi hoy ha sido mi ‘día D’, pero imagino que para otra gente este día ha ocurrido con antelación u ocurrirá mañana. Es difícil ser educador social en esta época. Es difícil cerrar tu intervención e irte porque tu ayuda, tu institución per se, se convierte en un posible foco de infección. Nuestra vocación nos empuja a salir a la calle a intervenir, a ver qué podemos hacer, en qué podemos ayudar a nuestros colectivos, convirtiéndose todo este movimiento en una gran negligencia. Calma, madurez profesional y protocolos es lo que necesitamos, y sobretodo lo último brilla por su ausencia. Los servicios que no somos de urgencia, tenemos que realzar seguimiento de nuestros usuarios de forma telemática, no es el momento de intervenir, es el momento de sostener, acompañar y proteger a los colectivos más vulnerables. Es difícil ser educador social en esta época, pero aún más difícil es quedarte en la brecha, dentro de la atención social hay muchos profesionales necesarios todos los días de año y que en estos momentos se hacen imprescindibles. La intervención diaria de residencias de infancia, discapacidad o mayores, son solo algunos ejemplos de instituciones o...

PIN pan pun y otras formas de pervertir la educación...

Enero de 2020. Estrenamos año. Estrenamos propósitos. Estrenamos Gobierno y también estrenamos odios, rencillas y diferencias al parecer cada vez más irreconciliables. Corrijo, más bien, desenterramos, odios, diferencias y posturas antagónicas. Parece que nos hemos cansado de la antigua y alabada frase “ni izquierda ni derecha”, y hemos entrado de golpe en la división absoluta entre lo que es de izquierdas y lo que es de derechas. Y como en todo conflicto, cuando el valor es tirarle mierda al de enfrente, nos valemos de lo menos protegido, sin reparar en las consecuencias que esto pueda tener a largo plazo. Así, una vez más, utilizamos a la infancia como valor de agresión política y llenamos las propagandas electorales con la destrucción de derechos sociales y educativos. El pin parental ha irrumpido con fuerza represora en el sistema, valiéndose en cambio, de una falsa libertad y preocupación pedagógica que no hace más, que trasladarnos 60 años atrás. ¿Qué buscan? ¿Igual buscan reformar el sistema educativo desde una perspectiva pedagógica clara, que cimente la base educativa española, con la ayuda de un comité de expertos en la materia? O como siempre, solo quieren llamar mucho la atención buscando el voto fácil de un público desconocedor de la realidad educativa. Además como ya he dicho antes, tenemos el contexto social y político ideal para que una pequeña mecha encendida en el Parlamento murciano se propague rápidamente por todo el territorio español, abriendo un debate equivocado. Por todo esto, un miércoles de Enero, nos encontramos apasionados hilos en Twitter sobre las ventajas o desventajas de instaurar el pin parental. Otra vez volvemos a jugar políticamente con la educación y por ende, con la infancia, recortando y limitando derechos, valores y conocimientos, basándose en un muy mal entendido artículo 27.3...

MENA is the New Black...

Ha llegado. Está aquí. Creíamos que íbamos a poder controlarlo. Que íbamos a sobreponernos, que teníamos límites éticos, que al final triunfaría la información sobre el marketing en el mundo social. Pero no, el odio ha venido para quedarse. Ha roto derechos, marcado fronteras y desprotegido a todo un colectivo (esto si pensamos que alguna vez supimos protegerles). Pero, sobre todo, ha tatuado en la cara de la necesidad un término cargado de odio, de “sin recursos”, de “sin respuestas” de “sin valor”. Han marcado la cara todo un colectivo de adolescentes que no superan los 18 años, con una frase “sin futuro”. MENA. Eso es lo que eres. Te voy a quitar tu humanidad, tu condición de infante, de sujeto vulnerable, porque total: si te trato como un concepto administrativo será más fácil marearte, engañarte o pensarte como un número, como una plaza, como un problema. Porque hemos llegado al fondo del asunto: eres un puto problema. Pero no eres un problema nuevo. La infancia en desprotección en España siempre ha sido un problema. Eres la infancia invisible. No se te ve. No se te oye. No das guerra. Siempre detrás de las instituciones, en manos de congregaciones religiosas, de fundaciones con escasos recursos, privatizadas y relegadas a los últimos puestos de los presupuestos. Sin renovar, sin dinero, sin profesionales bien remunerados. No saben quiénes eres, y no saben qué hacer contigo. En este panorama has irrumpido tú: migrante, pobre y menor. Han hecho de ti una bandera. A veces eres bueno, te integras y eres un caso de éxito, de su éxito. Algo que vender a los periódicos. Pero casi siempre eres malo: drogadicto, terrorista, ladrón. Entonces ellos hablarán de tus fracasos, de tus carencias, y dejaran a un lado su falta...

Reflexiones a vuelapluma sobre Educación Social y Política...

Hace escasas semanas, en plena campaña electoral para las generales, algún compañero o compañera compartió la información de que una candidata del partido VOX en no sé qué provincia era Educadora Social. No sé si ejercía como tal o, simplemente, había acabado los estudios en dicha titulación. Sea como fuere, dicho anuncio originó cierto revuelo o, al menos, la mayor parte de la gente que comentó la jugada se llevaba las manos a la cabeza aseverando que ser educador social es incompatible con pertenecer a un grupo político de ultraderecha. Ciertamente, resulta chocante entender una adscripción ideológica como la mencionada y trabajar en este gremio. Básicamente porque, en principio, fundamentamos nuestro trabajo en la defensa y respeto a los derechos humanos y, ciertamente, algunas declaraciones de algunos dirigentes de VOX no parecen ir por ahí. Admitamos, por otra parte, y siendo consciente de caer en cierta generalización o arquetipo, que la nuestra es una profesión muy asociada a posiciones políticas progresistas o de izquierdas. Se podría decir que es casi inherente y que nuestra propia práctica socioeducativa está tiznada de una importante carga ideológica, de esta carga ideológica. No sé, en todo caso, si alguien que vota, qué sé yo, al PP o a Ciudadanos, por mencionar posiciones políticas de tendencias conservadoras, podría ejercer o no este trabajo. Entiendo que, obviamente, poder puede, es decir, para trabajar como Educadora o Educador Social no se pide carné de afiliado o afiliada a ningún partido, faltaría más, pero entiendo que comprendéis hacia dónde quiero llevar el debate. Por otro lado y aludiendo, en cierta forma, a esa supuesta mayoría progresista que parece prevalecer en el seno de nuestra profesión y coincidiendo con mi reciente lectura del interesante y, a la vez, polémico libro de Daniel Bernabé...

LA ABUELA

Paseo por la ciudad sin rumbo fijo. Un museo a mi derecha, me provoca e invita a adentrarme en sus salas con la visita de Goya, y unos lienzos de la nobleza vizcaina de siglos pasados. Con una Mirada profunda, quizás aviesa, una mirada atrevida y sociológica, con un toque vouyeaur; en definitiva una Mirada edusa. Antes de entrar, me recreo en el cuidado de una señora de avanzada edad y lo que seguramente fuesen sus dos nietos. Con serenidad, con cariño y sobre todo, incondicionalidad. Pienso en la estampa y me retrotraigo a mi cuasi prolongada trayectoria profesional: ¿ cuantas abuelas has llegado a conocer en este oficio ? ¿qué labor personal y familiar desempeñan en contextos de desprotección de sus descendientes? ¿por qué ellas y no otros/as? Brotan en mi, decenas de sensaciones y recuerdos, mayoritariamente constructivos, de orgullo y reconocimiento. Abuelas, otrora madres, que en su dia tuvieron que lidiar y convivir con desajustes convivenciales, luchar contra buena parte de consumos y formas de vida libertarias que iban corroyendo tanto la economía familiar como la salud de sus protagonistas. Madres coraje con escasos recursos, que hacían valer sus escasos conocimientos existenciales para intentar sacar adelante un hogar humilde, trabajador y en el mayor de los casos, migrante y desarraigado. Hijos de un contexto industrial en declive y unas ciudades en construcción donde la sostenibilidad o el bienestar y calidad de vida, no estaban entre sus prioridades. Esos hijos/as libertarios, algunos acuciados/as por hábitos poco saludables, acabarían siendo padres y madres, en un momento existencial en el que muchos/as de ellos/as estaban más preparados/as para ser cuidados que para ejercer de cuidadores/as. Hijos/as que creerían poder compatibilizar el estatus juvenil y la vida de ocio nocturna ( incluso diurna) con un minimo...

La frustración de los Súper Padres...

“Los padres, cada vez más fieles a sus hijos, a medida que el ideal de pareja declina, parecen identificar a éstos como sus salvavidas y, al mismo tiempo, los hijos les generan angustia y miedo a equivocarse y a no cumplir con su parentalidad positiva que se les recomienda (burn-out parental)” (Ubieto y Pérez, 2018) A más manuales en papel o en PDF, a más micro píldoras en formato vídeo, a más escuelas de madres y padres, a más revistas especializadas en crianza, a más recursos, en definitiva, para facilitar la tarea educativa, ¿más presión para unos padres que buscan alcanzar una especie de ideal de perfección que, como no puede ser de otra manera, a menudo choca con la cruda realidad? Evidentemente, no es, per sé, algo negativo la existencia de este tipo de materiales. Siempre puede venir bien, en un momento de duda, acudir al elemento que sea para tratar de resolver lo que nos acucia. Son muchos y muy buenos los recursos que tenemos disponibles las madres y padres para consultar que nos ayuden a mejorar la relación con nuestros descendientes, cómo comunicarnos mejor con ellos y ellas, etc… el problema está en seguir a pies juntillas todo lo que en ellos aparezca y en que, como materiales genéricos que son en su gran mayoría, pueden caer en una homogeneización que no atiende la peculiaridad o subjetividad de cada niño o niña y de sus familias. Mi hijo no tiene por qué responder de la misma manera que la tuya ante un mismo acicate, ante una misma motivación… habrá críos que requieran de un mayor seguimiento y otros que necesiten más libertad de movimientos, etc… puede sonar de perogrullo pero incluso hasta las tendencias educativas más progresistas, co-educativas o lo que...

Bienvenido a la Educación Social. Vengas de donde vengas....

Un colegio elitista. Muy elitista. De esas élites que ni siquiera se jactan de ello. Que incluso ni siquiera lo parecen. Uno de esos centros en los que la matrícula cuesta un ojo de la cara y parte del otro. Esos colegios con piscina cubierta y climatizada, con unas grandes instalaciones alejadas del mundanal y mundano ruido. Un colegio privado. No concertado. Privado. No hacen falta las prebendas de la administración. Un centro con su propio sistema o metodología o modelo. Todo validado por la institución, sí, pero al margen de ella. Un colegio con alumnado exclusivo de familias exclusivas con coches exclusivos y móviles exclusivos. Un colegio en el que se habla inglés muy bien. Un colegio en cuyo comedor se come muy bien y en el que se hace gimnasia muy bien porque tienen un centro de alto rendimiento. Un colegio, en todo caso, en el que también se harán pellas, se pondrán motes a los profesores, habrá bullying e incluso chicos y chicas que saquen malas notas. Un colegio que forma a la élite, claro. A futuros y futuras empresarias, doctores y doctoras, abogados y abogadas, a tiburones del parqué bursátil o a grandes CEOs de grandes marcas y a grandes ingenieros e ingenieras que diseñarán vaya usted a saber qué. Un colegio así. En un colegio así, aparece, sin embargo, un chico preguntando por libros para leer sobre Educación Social. Y uno, con toda la arbitrariedad del mundo, con todos sus prejuicios, se imagina a un profesor del elitista centro contestando: “¿libros sobre qué?” Y diciendo: “nadie en el colegio se plantea estudiar algo así”. E insistiendo: “¿Qué hace un chico como tú en una carrera como esa?, ¿lo saben tus padres? Pero, ¿tú ya sabes con qué gente trabajan...

¡Participa en el cuestionario sobre Educablog!...

¡Si eres educador o educadora social, necesitamos tu ayuda! Educablog lleva acompañando a profesionales de la Educación Social desde 2006 y queremos saber tu opinión acerca de este espacio, tanto del blog como de sus redes sociales. Para ello, te invitamos a participar en este cuestionario para que nos des tu parecer. ¡Tu opinión es muy importante para el presente y el futuro de Educablog! La información que se recoja se utilizará para realizar el trabajo fin de máster (TFG) de uno de los componentes de Educablog con la finalidad de analizar la aportación del mismo al aprendizaje en línea de los/las profesionales de la Educación Social y recoger propuestas de mejora para que siga siendo un referente de este ámbito en la red. ¡Muchas gracias por tu participación! Para acceder al cuestionario entra en el siguiente enlace: Cuestionario sobre...

“Niñ@s Híper. Infancias hiperactivas, hipersexualizadas, hiperconectadas” (Jose Ramón Ubieto y Marino Pérez Álvarez, 2018. NED Ediciones). ¡VIVA LA INFANCIA!...

No negaré que el apellido de Ubieto, José Ramón, psicólogo y profesor de la UOC que, habitualmente toca, escribe y reflexiona en torno a infancia y adolescencia, y conocido por sus obras relacionadas con el trabajo en red y el TDAH, supuso un gran atractivo a la hora de acercarme al libro “Niñ@s Híper. Infancias hiperactivas, hipersexualizadas, hiperconectadas”, (NED Ediciones, 2018) obra que ha escrito al alimón con Marino Pérez Álvarez, Catedrático de Psicología de la Universidad de Oviedo, un gran descubrimiento, todo sea dicho de paso, para futuras lecturas. Pero la propia temática del mismo, el acercamiento a las realidades infanto-juveniles en la actualidad y a la interacción que los adultos mantenemos con ellos y ellas, también ejerció de imán para priorizar su lectura frente a otros títulos. Y es que, como acertadamente apuntaba nuestro estimado Cosme, Ubieto tiene la capacidad de leer muy bien la época actual y extraer orientaciones en nuestra práctica cotidiana. Si a todo ello le sumamos el planteamiento formal de “Niñ@s Híper”, esto es, la propuesta de analizar las infancias actuales como si de una conversación entre Ubieto y Pérez se tratase (y, de hecho, se trata), pues las expectativas frente a esta obra partían bastante altas y, afortunadamente, se han cumplido sobradamente. De esta forma, en sus casi 200 páginas, Ubieto y Pérez van reflexionando en torno a un buen número de aspectos que contextualizan y definen cómo son los niños y niñas en los tiempos actuales y también cómo se les entiende desde el mundo adulto. En ese sentido, los paradigmas o tendencias ideológicas que marcan el momento histórico actual, en el marco occidental, influyen sobremanera en los procesos educativos que mantenemos y ejercemos. Así, como corresponde a la era del homo consumus, niños y adultos...

Educación Social, no estoy bien...

Necesito parar. No se lo he dicho a casi nadie, pero lo necesito. La educación social es una ciencia que históricamente se ha alejado del mundo de la salud, pero que necesariamente convive con ella en multitud de proyectos. No se si por esta u otra razón, nos alejamos de nuestra propia salud como profesionales y de la importancia que tiene en nuestra labor, temas como el autocuidado, el trabajo en equipo (no nombrarlo, sino desarrollarlo y ponerlo en práctica), la protección de los equipos, el trabajo relacional, los espacios de respiro y la regulación emocional. No quiero resultar tan tremendista como recientemente exclamaba un educador social madrileño, quien comparaba nuestra profesión con “el riñon de la sociedad”. Vivimos momentos muy duros, difícilmente digeribles, nos produce malestar en ocasiones parte de nuestra tarea reeducativa y contenedora. Eso es indudable. Y aún relevamos a un plano excesivamente secundario, el autocuidado o el maltrato físico e institucional que en ocasiones sufrimos las y los educadores sociales, en el desempeño de nuestra labor profesional. Cotidianamente tema tabú e invisibilizado, cuando no minimizado. “No hay tiempo” “Son cosas menores” “Las verdaderas dificultades son las de los chavales/as, no las nuestras” “Los problemas de nuestros/as residentes son mucho mas relevantes y acuciantes” “Eres el cuidador, no puedes permitirte estar mal o decaer” “Necesitan que estés, más que tu ausencia” “Aquí estamos para currar” “Hay que ser fuerte” “Recuerda que eres un referente” “Tienes que dar ejemplo” “Es una temporada, después vuelves a estar bien” “Se pasará” ¿Pero realmente nos hemos curado? O,¿solo lo hemos tapado y pospuesto para una posterior ocasión? Hasta la siguiente caída o bajón: un año, dos, quizás tres en el mejor de los casos. ¿Han oído o sentido, algunas de estas alocuciones en sus centros...