Autor lucce

marzo 26, 2024

Supongo que, entre otras estrategias, el agarrarse o tirar de recuerdos positivos es una buena opción para recuperar la motivación con la que encarar una determinada iniciativa. De ello me he valido para ponerme de nuevo frente a la pantalla y al teclado con el traje Educabloguer: reflexiones, tertulias, encuentros, desencuentros, farras (por supuesto), feedbacks, etc…

De estas últimas, de las devoluciones que nos ha podido transmitir la gente en diferentes momentos, he recordado una que ha sido, en cierta forma, el detonante de este artículo. Nos la transmitió mi querido @oscar_m. Igual no está bien que yo lo diga, igual es poco elegante, pero no pude evitar el sentirme henchido (sentimiento, creo yo, compartido con Asier, Iñigo y Jorge) cuando una persona de la talla de Oscar Martínez, todo un referente, nos vino a decir algo así como que era una maravilla la forma en que en Educablog cuidábamos las formas. Este educador social y profesor universitario se refería al gusto con el que presentábamos las cosas, el mimo con el que elegíamos los diseños y demás aspectos formales.

Y ya digo, más allá del orgullo por sus palabras, creo firmemente que es un aspecto este que hay que tener muy en cuenta, que no hay que desdeñar. Desde sus múltiples puntos de vista.

Cuidar las formas en nuestra relación con el otro o la otra. Algo obvio, que se sobreentiende que hacemos, pero que no está de más recordar. Hablar con el máximo respeto, con el tono adecuado, ejerciendo escucha activa… cuidando el espacio de atención, haciendo una acogida cálida, contando con algún elemento amable (un café, un té…) que facilite la relación… en un habitáculo bien decorado, limpio, bonito… sí, parece todo de perogrullo, pero os puedo asegurar que he visto cosas a veces de algunas compañeras y compañeros que no se asemejan para nada a estos escenarios que comparto.

Cuidar las formas a la hora de comunicar hacia fuera, desde nuestras organizaciones: lo que escribimos y cómo lo escribimos; si hacemos material audiovisual, que éste sea, en la medida de lo posible, lo más profesional que se pueda; si tenemos una web, hacemos un mailing u gestionamos redes sociales, que sean limpios, legibles, atractivos…

Cuidar las formas en nuestras coordinaciones o encuentros profesionales con otras figuras: alinear propósitos, afinar expectativas, buscar el win-win mediante negociaciones compartidas, reconociendo y ofreciéndonos en lo que somos buenos y buenas y admitiendo lo que no se nos da tan bien… predicar con el ejemplo… mimar, nuevamente, los espacios físicos o virtuales de encuentro y mimar a sus efímeros habitantes…

Cuidar las formas también es saber que quizá no estemos capacitadas y capacitados para saber cuidar todas esas formas y que, por tanto, estaría bien buscar las alianzas necesarias que puedan servirnos para lograrlo.

En fin, espero haber sabido cuidar este post en su fondo y en sus formas, este regreso, reforzando algo por lo que nos han felicitado, algo que – y es una perspectiva muy personal – quizá a veces no tratamos en nuestro gremio como se merece y algo que, como creo haber dejado claro, es muy importante.

Sea como fuere, tengo la sensación de haberme dejado algún que otro aspecto en el tintero digno de ser cuidado como se merece en el ejercicio de nuestra labor y, al fin y a la postre, en nuestro día a día. Así que, os pido sopitas, y como hacía y hacíamos hace años en artículos de Educablog de casi principios de siglo, me gustaría pediros que indiquéis en el espacio dedicado a los comentarios más formas a cuidar.

Sobre el autor

lucce

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